Vicente Lombardo Toledano, crítico de la Revolución mexicana

TEATRO DE SOMBRAS

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No se entiende la trayectoria de la izquierda mexicana en el siglo XX,  si no se toma en cuenta el análisis de la Revolución mexicana que hizo Vicente Lombardo Toledano. Aquí revisaré dos importantes documentos de Lombardo, del año 1932.

En “La bancarrota de la Revolución”, conferencia del 18 de septiembre de 1932, Lombardo ataca la política laboral del gobierno. El líder explicaba que dada la circunstancia de la economía norteamericana, que aún no se recuperaba del desplome de la bolsa de 1929, se esperaba que vinieran capitales a México, pero para atraer esas inversiones, el gobierno exigía a los obreros que aceptaran con docilidad las condiciones ofrecidas. Como en tiempos de Don Porfirio, lo que se privilegiaba era la paz social y por eso, decía Lombardo, en el país imperaba un neoporfirismo. Pero a diferencia de los tiempos de Don Porfirio, México vivía en un periodo de decadencia moral. Por todos lados reinaba la corrupción, el envilecimiento, el cohecho, el peculado, la prevaricación. Los políticos sólo buscaban su beneficio personal, la mejor manera de hacer fortuna. No había programa de gobierno, el PNR era una cueva de ladrones que se repartían el botín nacional. Lombardo criticaba al nacionalismo de “gritos callejeros, fritangas y papel de china” del PNR. El verdadero nacionalismo es el que pone el interés de las masas por encima del beneficio de los capitalistas extranjeros. Por este motivo, sostenía el autor, no era posible esperar nada bueno del poder público. El proletariado tenía que trabajar con sus propios recursos para retomar lo mejor del abandonado programa social de la Revolución. Este programa tenía que ser rigurosamente marxista, no había otro camino. Pero Lombardo insistía que el marxismo por el que él propugnaba no era el comunismo soviético. El régimen de Moscú pretendía imponer en todo el mundo la misma estrategia sin tomar en cuenta las diferencias locales. México necesitaba pasar de la etapa semifeudal de su economía a la de un capitalismo avanzado para poder construir una genuina dictadura del proletariado. La única fuerza que podía llevar a cabo ese proyecto era la de los trabajadores organizados.

“La respuesta del líder obrero era ésta: “Si hemos de entender por Revolución (…) un cambio en las instituciones sociales, y si las instituciones sociales se renuevan cuando se renueva la institución por excelencia de ellas, que es la propiedad, yo no diría que la Revolución Mexicana ha fracasado; simplemente diría yo que la Revolución nunca ha existido en México”

Si en septiembre de 1932 Lombardo había hablado de la bancarrota de la Revolución, el 20 de noviembre de ese año declaraba su inexistencia en su célebre discurso “Balance de la Revolución mexicana”. En este texto hace un examen del proceso social mexicano, desde una posición marxista. Lombardo afirma de manera tajante que la Revolución mexicana no tuvo ningún tipo de antecedentes, ideologías, intelectuales o programas. Por lo mismo, el único documento que podría considerarse como revolucionario era la Constitución de 1917. ¿Era revolucionaria la Constitución de 1917? La respuesta de Lombardo es negativa. No lo fue porque no afectó la propiedad privada y no socializó los medios de producción. En pocas palabras, Lombardo opinaba que la Constitución de 1917 no había sido revolucionaria porque no había sido comunista. Lo único que había logrado el artículo 27, aseveraba Lombardo, era devolver a las comunidades indígenas las tierras que habían perdido en el siglo XIX; es decir, favorecer un retorno al modo de producción de la época indígena. “¿Debemos concluir, en consecuencia, que la Revolución había sido un fracaso? La respuesta del líder obrero era ésta: “Si hemos de entender por Revolución (…) un cambio en las instituciones sociales, y si las instituciones sociales se renuevan cuando se renueva la institución por excelencia de ellas, que es la propiedad, yo no diría que la Revolución Mexicana ha fracasado; simplemente diría yo que la Revolución nunca ha existido en México.” La posición de Lombardo era tajante: la verdadera revolución estaba por venir y sería comunista.

“Si en septiembre de 1932 Lombardo había hablado de la bancarrota de la Revolución, el 20 de noviembre de ese año declaraba su inexistencia en su célebre discurso “Balance de la Revolución mexicana”. En este texto hace un examen del proceso social mexicano, desde una posición marxista”

En su conferencia, Lombardo también se ocupó del tema educativo. Dijo: “La escuela no se ha transformado, la escuela actual no es una institución al servicio de una nueva ideología social. La escuela mexicana de hoy sigue siendo, como durante todos los cien años anteriores, una institución al servicio del régimen individualista de la libre concurrencia económica, y por tanto del régimen burgués.” La única novedad del régimen en materia educativa, afirmaba Lombardo, era el nacionalismo, que no era más que un circo folclórico para el pueblo bajo: desfile de charros y chinas, acompañado de música vernácula de la peor calidad.

Retrato de Vicente Lombardo Toledano, tomado del la portada del libro En combate, de Daniela Spencer. Foto: Especial

Guillermo Hurtado

Guillermo Hurtado

Filósofo, investigador.
Guillermo Hurtado

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