Familiares de Liliana Carolina Ricalde, la estudiante que murió luego de caer de un tercer piso de la UVM Campus Sur el pasado 26 de octubre, acusaron que no se trató de un accidente sino de un homicidio doloso.
Los padres de la estudiante afirmaron en entrevista que la caída no fue accidental, ya que cinco días antes del incidente recibió amenazas de una compañera con la que tenía conflictos.
Por su parte la universidad negó dicha versión y se deslindó de las causas que pudieron provocar la muerte de la alumna de cuarto semestre de preparatoria, según informó la vocera Sophie Anaya.
La Procuraduría de Justicia indicó que inició una investigación por homicidio doloso basado en las declaraciones de los padres de Liliana, quienes acusan que la escuela “limpió” la escena de la caída antes que se realizaran los peritajes correspondientes.
Asimismo, la UVM emitió un comunicado donde destacó que “la primera interesada en esclarecer los hechos y tienen total apertura a que las autoridades competentes abran líneas de investigación que juzguen convenientes”.
De acuerdo con la recreación de los padres, la primera persona en llegar a la escena fue el responsable de servicios médicos quien, no obstante, no llamó de inmediato a los servicios de emergencia.
Liliana fue trasladada a un hospital privado casi una hora después de la caída, y aunque la neurocirujana declaró que llegó con signos vitales, presentaba muerte cerebral. Dos días después, falleció.
Las posibles líneas de investigación serían: que Liliana intentó deslizarse por un barandal y perdió el equilibrio; estaba recargada en el pasamanos y dos compañeros la alzaron de las piernas y cayó; un compañero la abrazó y al forcejear cayó por el barandal; se columpiaba en la baranda y no pudo sujetarse y la última contempla que pudo ser aventada.
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