Entre 2020 y 2023, durante la pandemia por Covid-19, la Ciudad de México registró el mayor número de días limpios cada año, pero una vez entrada la nueva normalidad, la situación se revirtió, pues la ciudad pasó de 135 mañanas con buena calidad del aire en 2021, a sólo 64, en 2025.
Los reportes de la Secretaría de Medio Ambiente (Sedema) muestran que, previo a la emergencia sanitaria por SARS-CoV-2, la capital mostraba una tendencia al alza en días sin contaminantes, pues en 2017 registró 76, para 2018 aumentó a 89 y en 2019 cerró con 94.
- El Dato: El Gobierno local anunció en febrero que pediría al Estado de México y a la Federación llegar a acuerdos metropolitanos para disminuir los contaminantes en la zona.
La pandemia provocó que las autoridades sanitarias federales y de la ciudad aplicaran distintas medidas en materia de movilidad, lo que redujo los niveles de polución y aumentó las mañanas con jornadas clasificadas como buenas. Así, 2021 se convirtió en el año más transparente, con 135 días de esta manera.
Desde ese año comenzaron a disminuir las mañanas en las que la ciudadanía respira aire fresco y sin contaminantes como ozono, micropartículas PM2.5 o PM10, entre otros. Año con año hay menos días claros.
El investigador del Tecnológico de Monterrey, Alberto Mendoza Domínguez, explicó que durante décadas la capital fue considerada un caso de éxito ambiental, pues superó una crisis de contaminación en los años noventa, disminuyó las contingencias y mejoró la tecnología vehicular junto con la calidad de los combustibles. No obstante, señaló que ese avance ha perdido impulso y que cada año resulta más difícil lograr nuevas mejoras.
- 3 contingencias por ozono se han registrado en la ZMVM durante 2026
“La Ciudad de México es un caso de éxito en lo que se refiere si uno sigue los días limpios y días sucios y contingencias ambientales, y es claro que ha mejorado a través del tiempo.
“Lo que también es cierto es que la ganancia que se ha tenido año tras año cada vez es menor, en otras palabras, cada vez es más difícil la siguiente mejora”, dijo a La Razón.
El experto consideró que la Ciudad de México se encamina a regresar a niveles previos, con menos jornadas clasificadas como “buenas”, advirtió el investigador Alberto Mendoza Domínguez.
- 84 por ciento de los óxidos nitrógenos son generados por el transporte
Ejemplo de lo anterior es que, en lo que va del presente año, la Comisión Ambiental de la Megalópolis activó en tres ocasiones la contingencia ambiental por los altos niveles de ozono. La primera ocurrió el 8 de enero, lo cual fue considerado como atípico, pues las altas temperaturas, la radiación y la poca dispersión del contaminante causaron el problema ambiental.
Las tres medidas aplicadas en lo que va de 2026 son muestra de cómo la polución afecta el aire capitalino, pues esta situación no se había registrado en los últimos años.
El profesor en la Escuela de Ingeniería y Ciencias, campus Monterrey, explicó que el revestimiento de días limpios responde a factores estructurales: la ciudad aún crece y, con ello, el número de vehículos, muchos de los cuales no son híbridos ni eléctricos.
“Llega un momento en que los beneficios de los vehículos limpios se ve contrarrestado con que tenemos más vehículos, entonces ya no es suficiente que tengamos gasolinas más limpias, porque llega un momento en que ya la tecnología no puede ser más limpia”, apuntó.
Añadió que los motores de combustión y los combustibles fósiles han alcanzado prácticamente su límite de eficiencia ambiental: “La gasolina ya es tan limpia como puede ser”.
Para recuperar y ampliar el número de días limpios, el académico consideró indispensable una transformación estructural como la electrificación masiva del transporte público y privado, sustitución del gas licuado de petróleo (LP) en viviendas por sistemas eléctricos y una matriz energética basada en fuentes limpias y renovables.
“No podemos esperar tener cambios si seguimos haciendo lo mismo”, afirmó. Sin esa transición profunda, dijo, será normal que la Ciudad de México observe menos días con calidad del aire “buena” y más jornadas al límite de contingencia.
LA MEDICIÓN. Mendoza Domínguez indicó que los cambios en la forma en que se mide la contaminación en la capital no han implicado que los criterios se vuelvan más laxos, sino más estrictos y técnicamente robustos.
“México ha seguido una ruta además de la tecnología de que se ha ido actualizando y también las redes de monitoreo se han ido actualizando, me consta, las he visto. Se han ido especializando, se han ido perfeccionando los métodos, cada vez son más sensibles y más precisos en la medición”, afirmó.
El académico del Tec de Monterrey subrayó que los límites que sirven como referencia para detonar contingencias ambientales no se han flexibilizado y si se revisan las normas de calidad del aire desde los años noventa, cada actualización ha endurecido parámetros e incorporado nuevos indicadores.
“Si uno revisa las normas oficiales mexicanas de contaminantes ambientales que teníamos en los noventa o los dos miles se ve que las actualizaciones han sido más estrictas y se han ido incluyendo parámetros diferenciados que nos ayudan no solamente a tener una idea de la exposición que pudiéramos nosotros tener en un momento determinado en una ciudad, sino también una exposición de más largo plazo”, subrayó.
En el caso del ozono, explicó, el criterio también evolucionó, ya que la norma que lo regulaba en el pasado se basaba en el promedio de lo que una persona estuviera respirando en el promedio de una hora, pero ahora además de tener el criterio de una hora hay uno del promedio de ocho horas.
De acuerdo con los registros del organismo Calidad del Aire de la Sedema, nueve de cada 10 de las contingencias ambientales de la capital registradas desde 1988 a la fecha se deben al ozono.
Por ello, el investigador dijo que es un contaminante importante que hay que vigilar, pero también las partículas finas PM2.5, que están asociadas en algunos casos al transporte de humo por incendios forestales.
Ambiente sucio
Luego de la emergencia por Covid-19, los días con aire limpio en la ciudad han disminuido año con año y 2025 cerró con una cifra menor a los niveles prepandémicos.



