A 83 días del Mundial, la mayoría de los 32 bajopuentes de la Calzada de Tlalpan, que deberían convertirse en galerías u otros espacios lúdicos, se observan con basura, con gente en situación de calle, orinados y hasta inundados. En algunos, aún abiertos y con negocios, los locatarios denunciaron intentos de desalojos para convertir los espacios en “Pasos de la Utopía” rumbo al Mundial de Futbol.
La Razón recorrió cada uno de estos pasos a desnivel, ubicados a lo largo de Tlalpan y San Antonio Abad, entre Lorenzo Boturini y Tlalpan y Churubusco. En 2025, el Gobierno capitalino indicó que, en una primera etapa, rehabilitaría 12 sitios localizados en la alcaldía Cuauhtémoc, y el resto, en Benito Juárez, lo haría tras la justa deportiva.
- El Dato: De acuerdo con las autoridades locales, cada “Paso de la Utopía” costará entre tres y cuatro millones de pesos y serían 34 espacios a rehabilitar.
Entre Lorenzo Boturini y Obrero Mundial, hay cinco lugares abiertos a los peatones, pero en remodelación, cuatro que están cerrados y uno más inundado. El resto de sitios, con dirección a Ermita, está abierto, tiene comercios, pero aún no hay obras y sólo uno está abandonado.
Comerciantes de bajopuentes denunciaron que la empresa de participación estatal Servicios Metropolitanos (Servimet), encargada del proyecto de poco más de 120 millones de pesos, no les ha entregado un plan por escrito de lo que buscan hacer en esos sitios y ha buscado opciones para que salgan.
“Viene y dice: ‘Que va a hacer tal cosa y tal otra’, que nos salgamos y que va a renovar, pero quién sabe si vamos a regresar. Nos ofrece viajes a Acapulco, Guerrero, de tres días, dos noches, o 15 mil pesos al chas; también, que nos va a dar un apoyo de mil pesos al mes por medio año o que nos reubica a Izazaga, pero nada de eso nos funciona y no hay nada por escrito”, dijo Enrique.
- 12 bajopuentes prometió el Gobierno que remodelaría para el Mundial
Locatarios explicaron que hace más de 40 años un grupo de personas limpió los espacios y comenzó a ofrecer distintos productos. Luego, en 1988, la entonces delegación Benito Juárez aprobó la operación de los lugares.
En 2016, Servimet pasó a ser el responsable de los pasos a desnivel. Ahora, los comerciantes denunciaron que la firma les ha dicho que ellos son los dueños de los espacios y tienen que sacar sus cosas e incluso plantea pagar el flete y subsidiar la renta en una plaza de Izazaga.
“Pues qué bien que me paguen el flete y todo, pero cuando pasen los meses de subsidio de renta qué voy a hacer, si aquí es donde están mis clientes, no le saco nada, allá menos y voy a acabar en la calle con todas mis cositas”, señaló Jesús María, sastre del bajopuente de Santiago.
La renta que no pagan es un comentario reciente entre los locatarios, pero la mayoría estaría dispuesta a hacerlo a cambio de que el Gobierno coloque vigilancia, sea transparente con las remodelaciones y que ponga bombas de agua y medidores de luz y agua.
Este diario buscó a la Secretaría de Obras y Servicios y a Servimet para conocer su opinión sobre el avance de las obras y los acuerdos con los comerciantes, pero hasta el cierre de esta edición ninguna se posicionó al respecto.
Guillermo, quien labora como sastre del bajopuente de Coruña desde hace 27 años, dijo que si lo retiran, pierde su empleo y a sus clientes. “si me quitan de aquí ya no voy a trabajar, nadie por mi casa necesita de mis servicios”.
LA INSEGURIDAD. Durante el recorrido, ciudadanos señalaron que estos espacios eran más seguros cuando los locatarios permanecían en ellos.
“Pasamos por este bajopuente todos los días. Ahorita hay un hombre dormido, pero más tarde ya hay como 10 o 12, además se convierte en baño público. Los negocios no sé por qué los quitaron, si daban protección”, comentó Óscar, quien todos los días atraviesa el pasillo de José María Roa Bárcenas y San Antonio Abad para ir por su hijo a la escuela.
Un sitio abandonado es el de Pascual O. Rubio. Los locatarios lo desalojaron hace dos años y ahora el olor a orina y alcohol es penetrante, hay servicios sexuales en los recovecos y por lo menos tres personas en situación de calle habitan ahí.
“Yo vivo aquí y cuido y limpio el paso, soy el velador. Aquí hay más gente que duerme, pero ellos no cuidan, destruyen o se drogan o tienen sexo. María, mi mujer, y su servidor ya somos mayores y no podemos correrlos tan fácil”, advirtió José Luis, quien vive en el sitio desde hace dos años.
Locatarios denunciaron que “ni antes ni ahora” las autoridades les han brindado seguridad tanto a ellos como a los ciudadanos que pasan por allí.