Entre enero de 2021 y octubre de 2025, en dos de los tres zoológicos de la capital, murieron más animales de los que nacieron. En ese periodo la Secretaría del Medio Ambiente (Sedema) reportó mil 789 fallecimientos frente a mil 423 nacimientos.
La información entregada por la dependencia a La Razón vía transparencia contrasta los casos de los zoológicos de Chapultepec y Los Coyotes con uno de los objetivos establecidos en la página oficial de la secretaría, del 25 de diciembre de 2018: ser “una herramienta fundamental para la conservación de las especies”, mediante proyectos de conservación dentro y fuera de su hábitat.
- El Dato: El Zoológico de Chapultepec cumplió 100 años de existencia en 2023 y expertos consideraron que este espacio ya cumplió su vida útil y que debe renovarse.
El comportamiento de los registros varía entre los tres recintos de la capital: dos de ellos reportan más muertes que nacimientos, éste es el caso del Zoológico de Chapultepec donde la autoridad reportó mil 415 decesos frente a 988 nacimientos, una diferencia negativa de 427 ejemplares, y Los Coyotes donde contabilizó 148 fallecimientos y apenas 41 alumbramientos, lo que representó una diferencia de 107 ejemplares.

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El Zoológico de Aragón es el único que registró más nacimientos que fallecimientos, con 394 nuevos ejemplares frente a 226 muertes, un saldo favorable de 168 animales.
Las cifras obtenidas por este diario muestran que el reto de conservación es particularmente visible en especies consideradas prioritarias como el teporingo, murciélagos o los ajolotes; en varios casos se registraron muertes sin que naciera un solo ejemplar.
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En el caso de los ajolotes de Chapultepec, el cual cuenta con un ajolotario dedicado a la educación ambiental y la conservación, murieron 40 ejemplares de Toluca entre 2021 y 2025 sin que hubiera un sólo nacimiento.
La situación se repite en el centro de Los Coyotes, donde fallecieron 66 ajolotes de Xochimilco y ningún alumbramiento; además los expedientes señalan que 41 de esas muertes estuvieron relacionadas con infecciones no detalladas.
Otra especie con balance negativo es el murciélago magueyero: en Chapultepec murieron 47 ejemplares y únicamente nacieron 11.

Los teporingos muestran escenarios distintos según el zoológico. En Chapultepec murieron 483 ejemplares, convirtiéndose en la especie con más fallecimientos en ese recinto. En cambio, en Los Coyotes nacieron 28 teporingos y murieron 18, uno de los pocos balances positivos para una especie en ese sitio.
La diferencia entre muertes y nacimientos también se refleja en la diversidad de especies involucradas, ya que en Chapultepec se registraron muertes en 206 especies distintas, mientras que los nacimientos ocurrieron sólo en 46.
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En Aragón la Sedema reportó fallecimientos en 73 especies y nacimientos en 24, y en Los Coyotes, muertes en 38 especies, pero alumbramiento sólo teporingo, paloma de collar, pinzón cebra, aguililla rojinegra y venado cola blanca.
La información indica que en Chapultepec la autoridad documentó 285 muertes asociadas a distintos tipos de choque, 244 por infecciones, 166 por alteraciones metabólicas, 122 por traumatismos y 84 cuya causa no pudo ser determinada.
Las especies con más fallecimientos en ese zoológico fueron los teporingos, con 483 ejemplares; los ajolotes de Xochimilco, con 86; los antílopes indios negros, con 51; los murciélagos magueyeros, con 47, y los ajolotes de Toluca, con 40.
En Aragón, las principales causas de muerte fueron choques con 38 casos, alteraciones metabólicas e infecciones con 29, causas no determinadas en 20 casos y traumatismos con 18.
Las especies con más decesos fueron el borrego de Berbería, con 19 ejemplares; el agutí dorado, con 15; las boas, con 14; el pavorreal, con 12, y el pecarí de labios blancos, también con 12.

En Los Coyotes, las infecciones encabezaron las causas de muerte con 51 casos; además, se registraron 20 fallecimientos asociados a cuadros en los que coexistieron infecciones y choques, 18 por choques, 11 por alteraciones metabólicas y ocho de origen no determinado.
En Aragón destaca el caso de un agutí dorado neonato muerto el 1 de octubre de 2024. El expediente señala que fue parcialmente devorado, aunque la causa de muerte quedó como no determinada.
Además, en ese zoológico se reportan cinco eutanasias practicadas a un capibara, un impala, un ñu, una boa y un león africano de entre cinco y 19 años de edad, sin que la información pública detalle las condiciones médicas que llevaron a tomar esa decisión.
Para aclarar las causas detrás de las muertes por infecciones y choques o la ausencia de nacimientos en algunas especies sujetas a programas de conservación, La Razón solicitó una entrevista con la Dirección General de Zoológicos y Conservación de la Fauna Silvestre, pero al cierre de esta edición no se otorgó.


