En Tláhuac, el desplazamiento de agricultores locales ha aumentado hasta en 40 por ciento, sobre todo ante la falta de apoyos locales y certidumbre económica que el sector enfrenta en la zona, de acuerdo con el fundador de la organización Cuenca Sur Agroalimentaria, Miguel Díaz.
El también activista mencionó a La Razón que este fenómeno tuvo un crecimiento exponencial durante 2020, año en el que se declaró la pandemia de Covid-19. En ese periodo, dijo, muchas zonas dedicadas a la agricultura fueron vendidas a grandes y medianos productores que no eran originarios del lugar.
“Los que están produciendo ya vienen de otros estados. ¿Por qué? La gente de los pueblos ya está optando por otras opciones de ingresos, porque no hay posibilidad de construir un proyecto de vida digno en el campo.

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- El Dato: El Gobierno local ha implementado acciones para impulsar a agricultores y floricultores, como el programa Del Campo a la Ciudad y la adquisición de flores para festividades.
“Sí hay producción, pero tenemos que preguntarnos quiénes están produciendo realmente. Ahora, como ellos traen infraestructura y más experiencia, aprovechan y sí pueden vivir de esto”, explicó el también ingeniero alimentario.
Actualmente, el precio por metro cuadrado de chinampa para cultivar hortalizas y verduras oscila un rango entre dos mil 500 pesos y tres mil 500 pesos, sin embargo, muchos agricultores necesitan vender sus terrenos a precios más bajos para poder dedicarse a otras actividades que sí les permitan vivir dignamente.
En torno a esta problemática, otra alternativa recurrente para muchos productores ha sido la renta de sus parcelas, lo cual también genera un fenómeno de desplazamiento para agricultores de maíz y flores de temporada, dos de los principales cultivos de sitios como San Andrés Mixquic, en Tláhuac.
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A esto último también se suma el crecimiento de la mancha urbana, un fenómeno que, desde el punto de vista de Miguel Díaz, también margina a agricultores y propicia que terrenos, históricamente usados para cultivar plantas y flores, ahora sean utilizados con fines habitacionales.
“Compran, cambian el uso de suelo y empiezan a construir. Y así se están formando muchas comunidades como Comalchica. Y en cuestión de negocios, mucha gente, muchos extranjeros están llegando y quieren comprar. ¿A quiénes desplazan? A familias que ya no pudieron vivir de la agricultura.
“Pero ahí te va otro problema, que como muchos terrenos eran chinampas, no tan fácil se puede construir ahí. Es zona fangosa. Entonces hay de dos: algunos buscan meter rellenos para construir, pero otros como compraron barato, aprovechan y venden a sobreprecio. Pero todos esos terrenos sí te puedo asegurar que están todos vendidos.”, dijo el ingeniero alimentario, quien aseveró que el problema puede generar una problemática aún mayor.
En 2025, la Secretaría de Medio Ambiente de la Ciudad de México calculó que la capital contaba con 88 mil hectáreas de suelo de conservación, sin embargo, Miguel Díaz afirma que muchas de esas zonas usadas para la agricultura, pronto podrían cambiar su uso de suelo ante el desplazamiento que sufren los productores chilangos.

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