Ebrard si supo que tren ferreo en L12 fallaria

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Once meses antes de iniciar la construcción de la Línea 12 del Metro, Marcelo Ebrard fue advertido directamente en su oficina del GDF por el entonces director del Metro, Francisco Bojórquez, sobre la inconveniencia de utilizar trenes de rodadura férrea, “pues si se descuida el mantenimiento de las vías se podrían originar accidentes muy lamentables”.

El oficio en el que así consta y el cual está en poder de La Razón, tiene sello de acuse de recibo de la Jefatura de Gobierno del Distrito federal con fecha del 20 de agosto de 2007, a las 15:49 horas, y las obras iniciaron en julio de 2008.

Sin embargo, esta alerta se dio casi tres años antes de que su administración firmara con CAF el contrato por mil 588 millones 152 mil 500 dólares para dotar de 30 trenes férreos (contrario a lo advertido) a la llamada Línea Dorada.

El oficio, recibido en la oficina del GDF que ocupaba Ebrard por una persona de nombre Socorro, explica en cuatro párrafos la conveniencia de utilizar la tecnología neumática en la nueva Línea Bicentenario, que se inauguró el 30 de octubre de 2012, apenas un mes antes de dejar la jefatura de gobierno.

“Aunque más del 90% de Metros en el mundo son férreos, yo le sugiero que decidamos por trenes neumáticos, previendo cualquier incidente grave en la nueva Línea 12 que pudiera opacar sensiblemente nuestra administración, dadas las condiciones de inestabilidad de los suelos del Distrito Federal. Vayamos por la segura”, se lee en el documento.

Sin embargo, la advertencia de su director del Metro fue ignorada por el entonces jefe de Gobierno, quien finalmente optó por adquirir trenes de rodadura férrea, provocando, ya con la Línea 12 en operación, el desgaste ondulatorio en los rieles, que mantiene cerradas 11 de su 20 estaciones y que además propició la modificación de la obra civil.

Tres años después de haber sido alertado, el 31 de mayo de 2010, su administración firmó un contrato de servicios con la empresa CAF por 30 trenes nuevos de rodadura férrea y los servicios de mantenimiento, equipamiento, refacciones y readecuación de los talleres por mil 588 millones 152 mil 500 dólares.

La omisión, de acuerdo con el informe final de la Comisión Especial de la Línea 12 en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, derivó en un derroche de más de ocho mil 691 millones de pesos, que al final elevó el costo total de la obra hasta 26 mil 274 millones de pesos.

El exjefe de gobierno capitalino otorgó en junio de 2008 la adjudicación a la empresa Ingenieros Civiles y Asociados S.A. de C.V. por un importe de 17 mil 583 millones de pesos, incluido el IVA, aunque la propuesta inicial de la empresa fue por 19 mil 538 millones 500 pesos, sacrificando calidad en la obra y número de estaciones.

Según el diputado Jorge Sotomayor, ex secretario de la Comisión Especial que investiga la Línea 12 del Metro, el ex Jefe de Gobierno fue alertado en por lo menos tres ocasiones más sobre la nula operatividad de ese tipo de trenes.

“No nos queda otra que suponer que fue por razones económicas, y no por motivos técnicos, la mala elección de los trenes en cuanto a la parte técnica se refiere”, dijo en entrevista.

“En la parte económica se hizo un presupuesto en el que la compra de los trenes de rodadura neumática sería por seis mil millones de pesos, mientras que el contrato firmado prevé que el monto es de mil 588 millones de dólares, es decir más de 26 mil millones de pesos, el pago por trenes férreos. Ebrard se cuidó de no firmar”, dijo.

En cambio, mencionó, “compromete a Mario Delgado en la parte financiera y por la parte técnica a Francisco Bojórquez y Enrique Horcasitas (director del Proyecto Metro)”, apuntó.