Bolivia sin salida al mar y Brasil… sin salida

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Del cono sur del continente vinieron en los últimos días sucesos políticos de importancia. Por un lado, la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Brasil y, por otra parte, la nueva edición del diferendo histórico entre Bolivia y Chile por la pretensión boliviana de conseguir una salida al mar.

Polarización y populismo en Brasil. Si alguna lección queda por tomar nota de lo acontecido en el último par de años en la política brasileña, es que los juicios políticos, más allá de resolver problemas de gobierno, pueden detonar crisis sistémicas aún más graves de las que pretendían resolver. Tras la destitución de Dilma Rousseff de la presidencia, lejos de solventarse los problemas que dieron lugar a la crisis (corrupción, mal desempeño económico, carencia de liderazgo político), ésta no hizo sino agravarse, auspiciada en parte por uno de sus creadores y principal beneficiario: el presidente sustituto saliente, Michael Temer. Las elecciones deben servir, en principio, como puente de salida para amortiguar problemáticas políticas y sociales. Pero, lejos de ello, los comicios brasileños de este año sirvieron para ofertar lo peor de su política. Al llegar en agosto el plazo fatal para ver si Lula era excarcelado y podía ser candidato del PT, su sustitución por Fernando Haddad no resultó exitosa. Del otro lado del espectro, a la extrema derecha, fue creciendo de modo imparable hasta convertirse en ganador de la primera vuelta y quedar a pocas décimas de ahorrarse una segunda, el impresentable Jair Bolsonaro, ciertamente, la peor opción posible de cara a la segunda vuelta.

En varias ocasiones he señalado en este espacio que algo muy lamentable de las elecciones en todo el mundo a últimas fechas es que, si los electores tienen suerte, podrán escoger entre opciones populistas por un lado y demócratas (o liberales, si se prefiere) del otro; y si no la hay, habrán de optar solamente entre alternativas populistas con posibilidades de triunfo. Brasil fue, lamentablemente, un caso ejemplificador extremo: populismos de izquierda (Lula-Haddad) y de derecha (Bolsonaro) son la pobre, polarizada y carente de imaginación oferta electoral a la que se enfrentan los ciudadanos de ese país en la segunda vuelta electoral. Pinta mal, pinta triste el panorama.

Nuevo revés para Bolivia. Independientemente de qué partido esté al frente del gobierno y de las diferencias entre ellos, es una consigna del Estado boliviano seguir intentando, por todos los medios jurídicos y diplomáticos a su alcance, recuperar su única salida al mar, que perdió en la Guerra del Pacífico en 1879. Independientemente de la opinión que se tenga sobre el desempeño de Evo Morales, hay una causa histórica boliviana. El país se preparó bien para la nueva apelación. Como en ese tema van de la mano, el expresidente Carlos Meza se ha desempeñado los últimos años como el encargado del reclamo boliviano. Pero, tras un engorroso juicio de cuatro años, y a pesar de las simpatías que genera la causa boliviana, la Corte Internacional de Justicia de La Haya determinó que el derecho le asiste a Chile, por lo que no le queda más a Bolivia que seguir intentándolo.

Avisos parroquiales. Hoy en el ITAM a las 18:00 horas se presentará el ex consejero presidente del IFE (1997-2003), José Woldenberg, en el marco de la entrega de los premios a los ganadores de la sexta edición del Concurso de Ensayo Político Alonso Lujambio 2018. Su conferencia se titula “Elecciones 2018, ¿una nueva época?”. Evento imperdible.