Miércoles 24.02.2021 - 11:10

Ecatepec, trastornados y rabiosos

“En un país desigual las mujeres somos el blanco de la violencia”
Por:

Si hay algo a lo que se le ha puesto poca atención es a los trastornos de la mente que han generado tragedias terribles a lo largo de la historia. El caso del llamado “Monstruo de Ecatepec”, que ha cimbrado a la sociedad mexicana, es claro ejemplo de esto.

Un hombre que dice odiar tanto a las mujeres porque su madre, cuando era pequeño, lo vestía de niña y lo obligaba a ver como ella mantenía relaciones sexuales.

Una persona, que ya detenida, ha dicho que si sale del reclusorio matará a más mujeres porque él tenía como meta, quitarle la vida a 100.

Los exámenes practicados por la Fiscalía del Estado de México demuestran que este trastorno es real.

Recordemos que el pasado jueves 4 de octubre, elementos de la Fiscalía General de Justicia del Estado de México detuvieron a un hombre y una mujer por su probable participación en al menos 10 feminicidios.

La pareja era investigada luego de la desaparición de tres mujeres en abril, junio y septiembre, de quienes se supo, tuvieron en algún momento relación con estos sujetos.

Juan Carlos, de 33 años, y Patricia, de 38, salían del domicilio con una carriola cuando fueron detenidos por los policías de investigación; al ser revisada se llevaron una macabra sorpresa: la carriola transportaba restos humanos, los cuales serían supuestamente tirados en un terreno baldío. Fueron descubiertos porque alguno de ellos activó el celular de una de las víctimas, que ya era buscada junto con otras tres jóvenes desde semanas atrás.

Al momento de ser detenido, Juan Carlos les dijo a los elementos de la fiscalía que, si lo iban a presentar ante los medios de comunicación, le permitieran bañarse y ponerse traje, ya que no era “un mugroso delincuente”.

Juan Carlos confesó haber asesinado a 20 mujeres; sin embargo, sólo ha dado detalles de unas 10.

De acuerdo con la Fiscalía, la pareja de presuntos asesinos abandonaba los restos humanos en al menos tres puntos, entre ellos, un predio de la calle Pie de la Cuesta, a escasos 100 metros de la vivienda que rentaban.

Durante la audiencia que se llevó a cabo en los Juzgados de Control y Juicios Orales del penal de Chiconautla, el imputado confesó que tres de sus víctimas fueron Arlet Samanta, Evelyn y Nancy Nohemí, quienes desaparecieron en abril, junio y septiembre pasados.

Arlet Samanta, de 23 años, vivía en la misma vecindad donde residían los asesinos confesos. Tanto Evelyn como Arleth y Nancy eran madres solteras.

Nancy Nohemí Huitrón Solorio desapareció el 6 de septiembre junto con su hija Valentina de dos meses. Juan Carlos dijo que planeó “darle en la madre”, enganchándola con ropa y el ofrecimiento de un préstamo. Tras asesinar a la joven de 28 años de edad, Juan Carlos y Patricia vendieron a su bebé a una pareja: Adrián de 39 años y Ana de 38, quienes argumentaron que les dijeron que la niña era de una mujer de Guerrero que la iba a regalar, por lo que entregaron un apoyo de 15 mil pesos. La bebé fue recuperada y entregada a su abuela materna.

Exámenes psiquiátricos practicados por la fiscalía mexiquense establecieron que Juan Carlos presenta un trastorno mental de tipo sicótico y de personalidad. Se sabe que tras matar a sus víctimas vendía los restos y sus pertenencias; mientras que, para ganarse la vida, vendía ropa de paca en un tianguis, además de bisutería y elotes.

El horror se descubrió cuando se dio a conocer un video del interrogatorio que realizaron autoridades del Estado de México a Juan Carlos; en sus declaraciones, dijo que su misoginia se debe a que fue víctima de maltrato por parte de su madre, quien supuestamente lo vestía de niña y lo obligaba a observar cuando ella sostenía relaciones sexuales, por lo que desarrolló un odio hacia las mujeres, al grado de que las tachaba de sexoservidoras. (En el video, no dice que su mamá lo vestía de niña y lo obligaba a ver como tenía relaciones como dicen varios medios, él comenta que observaba como su mamá tenía relaciones sexuales y la escuchaba, como si no se preocupara que estuviera ahí, pero no era obligado).

“Prefiero que mis perritos coman carne de estas mujeres a que ellas sigan respirando mi oxígeno, mil veces que coman los perritos y las ratas a que ellas sigan caminando por ahí”, dijo Juan Carlos sin empacho.

Durante el interrogatorio, Juan Carlos, quien aparece en el video sentado en una silla, con las manos esposadas y vistiendo un pantalón de mezclilla azul y una playera oscura con un estampado amarillo, fue cuestionado sobre si recibió en algún momento atención psicológica; indicó que estaba bien: “Yo estoy bien, lo que hago está bien patrón, porque estoy limpiando el mundo de porquería, yo estoy completamente sano y bien”.

Además, reconoció que desde 2012 ha cometido los feminicidios y que tras asesinar a sus víctimas degollándolas con un arma punzocortante, las descuartizaba para deshacerse de sus restos. También declaró que mandó a fabricar un cuchillo de 30 centímetros con mango de madera para asesinar a sus víctimas. Además, detalló que, con la carne de las mujeres, hicieron pozole.

Tras la inspección en dos domicilios de la colonia Jardines de Morelos, los agentes encontraron prendas y ocho cubetas de 20 litros con restos humanos cubiertos con cemento y un refrigerador con más restos congelados en bolsas de plástico.

Juan Carlos y Patricia se conocieron en el bar La Cueva en el 2008 y desde entonces vivían juntos. Se sabe que hace dos años aproximadamente llegaron a vivir a su domicilio actual junto con sus cuatro hijos; tres niños y una niña, de diez, seis, cuatro y un año, respectivamente.

Vecinos de los presuntos feminicidas eran vistos como una pareja tranquila, que no se metía en problemas.

Los trastornos psicóticos y de personalidad, no son fáciles de detectar y significan tener la mente dividida. Generalmente   inician al final de la adolescencia.

En las personas como el llamado “Monstruo de Ecatepec”, el pensamiento está deformado, sin base lógica y pueden presentar ideas delirantes; se cree con atributos o poderes especiales, el más inteligente, el único capaz, el más bello o bella.

Pueden llegar a sufrir alucinaciones auditivas, visuales o cinestésicas. Y pueden llegar a vivir en un mundo esquizofrénico e ilusorio. La vida, que se le presenta como vacía y sin significado.

El feminicida, como lo ha demostrado en sus declaraciones, no siente culpa por sus hechos, y no ha mostrado un pensamiento lógico. ¿Hasta qué punto no es consciente de sus actos? Es relativo.

Este tipo de casos hay que atenderlos con todo el peso de la ley. Pero también es fundamental que se fortalezcan las políticas públicas para atender trastornos mentales y brindar servicios de salud adecuados. Los límites entre la locura, el daño mental y la atención jurídica y social son siempre relativos.

A proceso, por feminicidio y trata

Carlos “N” y Patricia “N”, detenidos en Ecatepec, Estado de México por su presunta responsabilidad en el asesinato de al menos 10 mujeres, fueron vinculados a proceso por feminicidio. Ambos podrían alcanzar de 40 a 70 años de prisión o prisión vitalicia.

Una juez, con sede en Ecatepec, determinó que la Fiscalía mexiquense aportó pruebas para determinar la vinculación de la pareja. Durante la audiencia de ayer también se les vinculó por el delito de trata de personas en la modalidad de adopción ilegal, por haber vendido a una bebé de dos meses, quien era hija de la última persona que habrían asesinado. Por este delito podrían alcanzar una pena de entre cuatro y medio y 15 años de cárcel. Con esta vinculación, los presuntos homicidas suman ya tres procesos en su contra.

En la sala 1 de los Juzgados de Control y Juicio Oral, la juez dictaminó un mes de plazo para la investigación complementaria, por lo que la próxima comparecencia se realizará el próximo 12 de noviembre; y dos meses para el cierre de la indagatoria, en una audiencia que se efectuará el 12 de diciembre.

Afuera del penal de Chiconautla, donde se realizó el proceso a los imputados, familiares de mujeres asesinadas, se dieron cita para protestar y exigir justicia.