La vida de Amelia Earhart, desaparecida en 1937, la primera mujer piloto que cruzó el Atlántico, ha formado parte de la cultura popular. Escritores, cantantes, cineastas, artistas, todos han querido rendir tributo a Meeley, como la llamaron siempre desde pequeña en su familia. Ella fue una celebridad internacional durante su vida por su carisma, independencia, perseverancia y frialdad en los momentos de tensión, cualidades que sirven para apoyar una nueva teoría sobre cómo habría fallecido.
Hasta ahora se pensaba que murió cuando se estrelló su avión en el Pacífico mientras intentaba dar la vuelta a la Tierra. Tras el accidente, sus restos se habrían perdido en el fondo del mar. Sin embargo, desde el Grupo Internacional para la Recuperación de Aeronaves Históricas (Tighar, por sus siglas en inglés), se sostiene una nueva hipótesis a partir del hallazgo del esqueleto de una náufraga encontrado en la isla de Nikumaroro, en la República de Kiribati en 1940, conocida como Gardner, un atolón de coral localizado al oeste del Pacífico.
Según esta línea de investigación, aquéllos serían los restos de Earhart, que habría sobrevivido al accidente de avión y fallecido tiempo después de haber enviado más de cien transmisiones de radio entre el 2 y 6 de julio de 1937. Esta circunstancia añade más misterio todavía a lo que le ocurrió a su avión, del que se pensó que quedó destruido, aunque todo apunta a que no fue así, pues su radio no habría funcionado si el motor no hubiese estado encendido.
“Hasta que comenzamos la exhaustiva investigación de los restos todo apuntaba a que falleció al estrellarse su aeronave en el Pacífico el 2 de julio de 1937. Pero hay un capítulo final completo de la vida de Earhart que la gente no sabe. Ella pasó días, quizá meses, luchando heroicamente para sobrevivir como una náufraga”, explica el director ejecutivo de Tighar.
Los investigadores han tratado de determinar desde 1998 si los huesos descubiertos en 1940 corresponden a la aviadora nacida en Kansas. En un principio se descartó porque las autoridades británicas concluyeron que eran de un varón debido a su gran tamaño.
Fue entonces cuando al antropólogo forense Richard Jantz, de la Universidad de Tennessee, se le ocurrió comparar aquellos huesos con fotografías históricas de la aviadora.
Estaba claro que el esqueleto era de mayor envergadura que el de las mujeres de entonces, pero no era suficiente para descartar las primeras teorías si antes no se comparaba con fotografías de la aviadora. Según Jantz, las dimensiones de los huesos hallados encajaban. Aun así, consciente de la polémica y atracción que puede suscitar su análisis, mantiene que se reserva a cambiar su informe en caso de que aparezca una nueva información. La pregunta clave es cómo pudo sobrevivir en una isla.
Rick Gillespie, director ejecutivo de Tighar, ha organizado tres expediciones arqueológicas de rescate a Nikumaroro para explorar la zona donde se encontraron los huesos. Cree que no encontraron el avión de Earhart porque ya había sido arrastrado hacia el océano. “Pero ella vivió y murió en la isla”, afirma. Su teoría se basa en que encontraros restos de hogueras.
Al no haber hallado más restos humanos en la zona se cree que Frederick J. Noonan, el navegante que acompañaba a Earhart, podría haber muerto y sido arrastrado por las corrientes de agua. “Basándonos en restos de pescado y aves encontrados en el lugar, podemos decir que Amelie Earhart sobrevivió semanas, quizá meses, en esa isla. Y lo hizo de manera heróica y sola en circunstancias terribles”, considera Gillespie, que cree que se habría hidratado bebiendo agua de hojas de árboles y de lluvia.

