Con la exposición Rubens. Pintor de bocetos, el Museo del Prado revaloriza el trabajo del pintor español Pedro Pablo Rubens,. Esto, lo logra a través de una muestra de los bocetos que el creador flamenco pintó, los cuales en su momento sólo representaron una herramienta; posteriormente esta actividad creadora adquirió un valor artístico.
El Dato: Se muestra por primera vez al público una copia manuscrita de un cuaderno perdido de Rubens que incluía textos y dibujos, conocido como Manuscrito Bordes.
De los cerca de 500 bocetos que pintó Rubens a lo largo de su carrera, para esta exhibición se lograron reunir 73 pintados al óleo, procedentes de importantes instituciones de todo el mundo, como el Louvre, el Hermitage, la National Gallery o el Metropolitan de Nueva York.
La muestra, que estará abierta hasta el próximo 5 de agosto, permite conocer cómo hizo de estos bocetos una manera de proceder a crear.
Rubens. Pintor de bocetos ilustra el resultado de una exhaustiva investigación, dirigida por Friso Lammertse, conservador de pintura antigua del Boijmans Van Beuningen Museum, y Alejandro Vergara, jefe de conservación de pintura flamenca y escuelas del norte del Museo del Prado, ambos comisarios de la muestra, cuyas conclusiones forman el núcleo de la publicación que acompaña a la exposición.
Alejandro Vergara explicó que los bocetos “eran multifuncionales, porque por un lado los enseñaba a clientes, a sus ayudantes y principalmente para él mismo seguir con el cuadro”.
La aportación de Rubens, como se aprecia en sus pinturas, es que se adentra en hacerlas más detallados, en óleo, algunos con claras señales de que son trazados, pero sin acabar y otros de mucho avance.
[caption id="attachment_723134" align="alignnone" width="696"] LA CAZA DEL LEÓN. Boceto, óleo sobre tabla.(Foto: Especial)[/caption]
Según su finalidad, se trata de obras muy abocetadas o muy acabadas, y también pequeñas o relativamente grandes, diferenciadas del resto de su producción pictórica porque son menos pulidas y detalladas, la capa de pintura es más delgada, y con frecuencia se ve la imprimación.
Vergara precisó que “son bocetos variados en el tipo de pincelada y en el color, hay varios que se hicieron para preparar una estampa, grabados blanco y negro, otros tienen tono más colorido, los hay de pincelada cuidadosa, siempre son cuadros menos terminados que los finales, se ve la preparación, huecos no llenos”.
El experto aclaró que en su momento esos bocetos no eran hechos para venderse, porque el arte de la época buscaba el cuadro ya terminado, pero hay casos en los que el cliente pidió conservar los grabados preparatorios.
Recalcó que eso ocurrió con los jesuitas de la catedral de Amberes, quienes le encargaron dos piezas y en un momento quisieron también los bocetos para alternarlos con los cuadros ya acabados.
Se mostrará la “Serie de Aquiles” y la “Serie de la Eucaristía”, conservada por el Prado y a la que se une un boceto procedente del Art Institute de Chicago.
También aquí se muestra por primera vez al público una copia manuscrita de un cuaderno perdido de Rubens que incluía textos y dibujos, conocido como Manuscrito Bordes. Se trata del más importante de las cuatro copias conservadas, ya que además de ser una copia directa del original, conserva dos dibujos originales del maestro, uno de los cuales es el estudio del colosal Hércules Farnesio.
“Se reforzó la seguridad en Tenayuca, pero hace falta más”
