Nuestra señora de Paris (Notre-Dame de París), novela de Victor Hugo publicada en 1831: la historia de la desventurada gitana Esmeralda, del sordo y jorobado Quasimodo y del archidiácono Claude Frollo. Paris, siglo XV, año 1482. Amores quiméricos, espacios arquitectónicos renacentistas, criaturas marginadas: elementos que conforman los parámetros de la literatura del Romanticismo.
Quasimodo intenta raptar a Esmeralda en contubernio con Frollo; pero, el capitán Phoebus de Chateaupers salva a la muchacha, quien se enamora de él; mientras tanto, el poeta Pierre Gringoire, por ser un extraño, ha ido a parar a la Corte de los Milagros (asamblea de gitanos, mendigos y rateros de París): el rey de los vagabundos decide condenarlo a muerte, la intervención a tiempo de Esmeralda lo salva. La gitana por compasión se casa con el poeta, a pesar de estar locamente enamorada de Phoebus. Todo tiene como telón de fondo a la imponente catedral de París.
En un encuentro furtivo del capitán con Esmeralda, Frollo lo acuchilla veleidosamente y acusa a ésta del incidente, a quien apresan y es llevada a la horca. Frollo asistirá impasible a la ejecución y lo verá todo desde lo más alto de la torre del templo. Quasimodo lo empuja al vacío. Huye con el cadáver de Esmeralda en sus brazos para morir en el cementerio de los condenados.
Exitoso drama que se desarrolla en medio de edificaciones y fachadas góticas de la Ciudad de Paris. Victor Hugo escribe una fábula de romances infortunados, sucesos turbadores y seres marginales ambientada en el París medieval, en la que realiza convincentes descripciones de la catedral gótica de Nuestra Señora de París. Esta publicación ayudó a una valoración del templo parisino hasta convertirse en un mito arquitectónico de la Ville lumière (Ciudad Luz).
Crónica de todo un pueblo en que la catedral es protagonista y presencia silenciosa. Tiempo y vida en un panorama progresivo de desgracias y miserias humanas. Limosneros en índices de un Paris gótico disoluto con una de las edificaciones de Occidente más admirables por sus imponentes blasones. Victor Hugo la reivindica en esta turbadora leyenda de desdichas sentimentales.
Obra de ficción en las rutas de un drama épico que no desdeña ningún entorno: desde los rateros más terribles hasta los gestos de pasiones incontroladas. La escena de Frollo, que contempla la ejecución de Esmeralda desde lo alto de la catedral seguido de Quasimodo que lo lanza al vacío es uno de los momentos más conmovedores del Romanticismo francés. La arquitectura como un espacio en que se compendia el infortunio y la crueldad humana.
La presencia de Notre Dame en el inolvidable relato de Victor Hugo no es neutral ni caprichosa. A través de este recurso el narrador no refleja un decorado secundario, al contrario: la esencia de uno de los personajes clave, el jorobado Quasimodo, bestial patituerto, sordo, feo y segregado social encuentra albergue como campanero del templo. Miren como se pasea hoy entre las cenizas. Quasimodo, el alma de Notre Dame.

