La Medalla Bellas Artes 2025 en la categoría Patrimonio será otorgada a Louise Noelle Gras, historiadora del arte y especialista en arquitectura del siglo XX, por su contribución a la investigación historiográfica, la divulgación y la defensa del patrimonio artístico del país. Aunque corresponde al año pasado, la ceremonia de entrega tendrá lugar este miércoles en el Palacio de Bellas Artes, por ajustes internos del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL).
En entrevista con La Razón, Louise Noelle Gras no ocultó su alegría por el reconocimiento. “Me siento muy honrada y muy emocionada al mismo tiempo. Me llamaron del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura para avisarme a finales del año pasado, pero ya eran fechas muy complicadas y, a pesar de que el premio es 2025, pues lo recibo ahora a principios del 2026 con un orgullo enorme al ser reconocida por mi trayectoria”, explicó.
- El Tip: En 2023-2024, la Medalla Bellas Artes Patrimonio, se entregó al arquitecto Gabriel Mérigo Basurto (restaurador de inmuebles).
La categoría Patrimonio —a diferencia de otras de mayor tradición dentro de las medallas del INBAL— reconoce el análisis, la protección y la reflexión en torno a las artes. “Durante mucho tiempo el INBAL otorgaba las medallas a pintura, escultura, música… en fin, artes. Y en algunas otras la han otorgado también a quienes nos ocupamos de analizar, cuidar, defender, estudiar las artes. Y a mí me parece que es adecuado porque todo forma parte precisamente de la cultura”, afirmó.
Con casi cuatro décadas en el Instituto de Investigaciones Estéticas (IIE) de la UNAM, la historiadora resume su trayectoria con sobriedad. “No me parece complejo, es algo que he realizado toda mi vida”, dijo. “Tengo casi 45 años en el Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM, puedo decir que la UNAM es mi casa”, señaló al describir su relación con la institución. Su campo de trabajo: la arquitectura del siglo XX y la reconstrucción documental de sus procesos, protagonistas y transformaciones. “Cuando uno investiga algo… buscar datos fidedignos, hacer análisis reales…, pues todo esto se vuelve algo que uno quiere defender”, apuntó.
Más que sorpresa, lo que destaca en su mirada es el relevo generacional. “He comenzado a ver cómo cada vez más hay una serie de investigadores jóvenes, lo cual me anima muchísimo”, dijo. A esto suma un fenómeno académico reciente: la creación y apertura de archivos especializados. “En la facultad de arquitectura de la UNAM hay archivos de los arquitectos que se pueden revisar y analizar… no es sólo lo que alguien dijo o lo que se publicó… sino revisar realmente las fuentes originales”, explicó.
Ese cambio ha impactado la valoración de la arquitectura moderna, históricamente relegada frente a la prehispánica y la virreinal. “Somos un país de una gran riqueza… tal vez todo mundo reconoce la grandeza de nuestra arquitectura prehispánica y la del periodo virreinal también es extraordinaria”. Pero subrayó dos hechos que modificaron el panorama: “Que la UNESCO haya declarado Patrimonio Mundial tanto la casa de Luis Barragán como el campus central de Ciudad Universitaria… es cuando muchos comienzan realmente a valorar que lo que se ha realizado en el siglo XX tiene el mismo talento y creatividad que obras del pasado”.
Sin embargo, advirtió, que la defensa sigue siendo una tarea diaria. “La defensa del patrimonio del siglo XX es una batalla que hay que dar todos los días. A muchos no les interesa porque más que la conservación, buscan el negocio. Ellos quieren el valor económico y no el valor artístico cultural”, concluyó.


