Zona Maco 2026 inauguró ayer en el Centro Citibanamex la cita anual con el arte internacional y latinoamericano en la Ciudad de México. Hasta el domingo 8 de febrero el público podrá ver las múltiples propuestas que ofrecen las 200 galerías participantes, entre las que destacan aquellas que ofrecen lecturas críticas del contexto sociopolítico en la región.
Es el caso de la serie Des-América: Tratado e Ruína (2025) del artista brasileño Hal Wildson (Aragarças, 1991), quien en este proyecto cuestiona la persistente política intervencionista de Estados Unidos en países de América Latina. La pieza principal de las cuatro que integran este cuerpo de obra es Antes de que desaparezca, un mapa del continente americano impreso en color rojo sobre pequeños cuadros de goma escolar, acompañado de fragmentos y documentos clasificados de Estados Unidos que empiezan a desprenderse.
- El Dato: Este año, la feria tiene 8 secciones; inauguró “Forma”, que reúne piezas que combinan el arte y el diseño.
“Está hecha con gomas escolares para reflejar el intento de borrar las cosas. El artista hace una impresión de documentos secretos de Estados Unidos que comprueban que intentaron colonizar estos países y que siguen intentándolo, como vemos que pasa en Brasil, en México y en Venezuela más recientemente”, explicó a La Razón Paulo Kassab, director de la Galería Lume, que trae a la feria la obra de este artista que suele reflexionar sobre el poder de la historia y la memoria.
Sobre el mapa del continente se alcanzan a ver imágenes de manifestaciones, pues aunque “intentan apagar nuestra historia y cultura, no lo consiguen; hay siempre una resistencia de los pueblos y de la cultura latinoamericana”, añadió el galerista. En otras piezas, Hal Wildson imprime fotos antiguas de brasileños que fueron abandonados por la compañía Ford en la Amazonía, tras su fallido proyecto de ciudad utópica en 1920.
Esta propuesta artística es apenas una de las que se pueden apreciar en la sección Zona Maco Sur, que en esta edición acoge a 17 galerías de distintas latitudes, como España, Brasil, Bélgica, Estados Unidos, Turquía e Italia. Curada por Manuela Moscoso, esta área se propuso este año ampliar la idea del sur global más allá del concepto geográfico para mostrar propuestas diversas “que resisten a las narrativas dominantes”. “Muchos de los artistas aquí están generando desde un posicionamiento político, desde la memoria, desde lo cotidiano, desde el cuerpo; están abriendo las ideas de qué puede ser el sur, el otro o el arte desde geografías o puntos donde lo dominante es resistido”, comentó Manuela Moscoso durante un breve recorrido con la prensa.
Otro de los artistas latinoamericanos en esa sección con un acercamiento político es el argentino Marcelo Brodsky (1954) cuya obra 1968: El fuego de las ideas, presenta imágenes de archivo intervenidas con textos manuscritos de las manifestaciones estudiantiles y de trabajadores que tuvieron lugar en todo el mundo a finales de los 60. “Es un artista que siempre aborda temas sociopolíticos y en esta serie habla de las revueltas estudiantiles contra la guerra de Vietnam, el 68 en París y la que tuvo lugar en México por la lucha de las libertades”, comentó el galerista Ricardo Zielinsky, representante de este artista que también expondrá la obra en el Museo Tamayo.
A unos metros de esta galería, se despliega una colorida capa ceremonial del artista francés Raphaël Barontini, quien suele desafiar el canon histórico que rodea a las culturas y territorios que fueron esclavizados o colonizados. Esta “capa real”, como él la llama, forma parte de una exploración que Barontini ha realizado en torno a la historia de Haití y la compleja figura de Henri Christophe, general de la revolución haitiana y autoproclamado rey. “Él la llama pintura, a pesar de que es una capa, y es una pieza en la que intervienen muchas técnicas, tratando de revisitar historias de países que fueron colonizados”, dijo Mariana Munguía, directora de la galería Mariane Ibrahim en la Ciudad de México.
Estas propuestas subversivas, y a veces poco conocidas, dialogan con obras de consolidados representantes del arte contemporáneo, así como con las de máximos representantes del siglo XX, como Fernando Botero, Wilfredo Lam o Leonora Carrington.
Entre los corredores de la feria, no faltan piezas que llaman la atención del público por su monumentalidad, abstracción o por ser las más llamativas para compartir en redes sociales, como sucede con las piezas hechas sobre o con espejos. Entre éstas últimas están las de la mexicana Cecilia Barreto o las del italiano Michelangelo Pistoletto.
Ahí se pueden ver también trabajos de artistas pocos conocidos, como Maruch Sántiz Gómez, una fotógrafa tsotsil de San Juan Chamula, Chiapas, cuya obra No apretar la trompa de un perrito ni darle tamal (1994) fue reconocida con el Premio Arte Axa México tercera edición. “Ella tiene una inteligencia y una manera de ver el mundo muy particular. Mezcla la escritura, la poesía con sus fotografías; su trabajo tiene que ver con sus creencias”, comentó a La Razón Patricia Ortiz Monasterio, de la galería OMR, tras recibir, en representación de la fotógrafa, el galardón que otorga la compañía de seguros.