Especialistas del Proyecto Templo Mayor (PTM) hace tres años dieron a conocer el hallazgo de un tepetlacalli (cofre de piedra en náhuatl). Tras avanzar en sus investigaciones, el equipo dirigido por Leonardo López Luján anunció en el ciclo de conferencias “La arqueología hoy” en El Colegio Nacional, que descubrieron lo que pudo constituir la ofrenda más imponente realizada por Motecuhzoma Ilhuicamina, huei tlatoani de Tenochtitlan.
El hallazgo de tres nuevos depósitos rituales (ofrendas 186, 187 y 189) confirma que éstos, junto a los otros tres descubiertos en décadas pasadas, fueron colocados de manera simultánea en una ceremonia masiva que “cierra un círculo” simbólico alrededor del recinto sagrado.
El director del PTM dijo que en total se resguardaban 83 figurillas de estilo Mezcala, las cuales habrían sido traídas por el soberano mexica como botín de guerra tras la conquista de señoríos en el actual estado de Guerrero, como Tlaxco y Tlaxmalac, entre 1447 y 1450. La ceremonia, según el investigador, habría involucrado a decenas de sacerdotes y miles de fieles que depositaron al mismo tiempo reliquias escultóricas, caracoles, semillas y restos biológicos. Los arqueólogos subrayan la complejidad logística del evento, que incluyó el movimiento de esculturas de entre 600 y 1,000 kilogramos con cuerdas y rodillos de madera. Entre los hallazgos biológicos, destacan caracoles del Atlántico que conservan su capa orgánica fina (periostraco); pudieron ser transportados vivos en contenedores de agua salada de la costa a la metrópoli.

