Tres fragmentos del mural Reconstrucción, del artista Roberto Montenegro, originalmente ubicado en la zona colegial del Antiguo Colegio de Máximo San Pedro y San Pablo y sin acceso al público, se exhiben por primera vez en el Palacio de Bellas Artes como parte de una exposición que repasa el periodo en el que trabajó obras de gran formato en el inmueble, entre 1922 y 1934. Se muestran sus aportes al muralismo mexicano, al retrato y autorretrato, pero también su interés por distintas formas de representar la masculinidad y por el uso de códigos visuales vinculados a la cultura homosexual.

“Lo que se trató de hacer fue una revisión del conjunto de todos los murales que hizo en San Pedro y San Pablo y juntar esos 15 años de producción. Una vez que regresa a México y se embarca en este proyecto de arte posrevolucionario, que incluyó muralismo por un lado, pero por otro la revalorización de las artes populares, de la pintura autodidacta del siglo XIX y de autores como José María Estrada y Hermenegildo Bustos”, explicó ayer Daniel Garza Usabiaga, curador de la muestra Roberto Montenegro. Muralismo fuera de la norma que se inaugura hoy en el Museo del Palacio de Bellas Artes.
- El Tip: HOY el horario de visita a la muestra es a partir de las 10:00 horas. La entrada será libre desde las 18:00 horas, como parte de la Noche de Museos.

Los fragmentos que son parte del mural Reconstrucción son Maestra rural, Desarme y Retrato de Sergei Eisenstein, que están por separado a lo largo de la exhibición. Es una oportunidad para admirarlos, ya que originalmente están en lo que ahora es la sede del Centro Nacional Conservación y Registro del Patrimonio Artístico Mueble (Cencropam).
La exposición también incluye una retrografía del primer mural de Roberto Montenegro, El árbol de la vida, ubicado en el templo del Antiguo Colegio Máximo San Pedro y San Pablo, hoy actual Museo de las Constituciones.

“Es el primer mural comisionado de José Vasconcelos a un artista. El primer diseño que hace Montenegro tiene en el centro una representación de San Sebastián rodeado de mujeres; desde esa época era un icono dentro del imaginario de la cultura homosexual. No se le hace una representación apropiada y le demanda alterar la figura y ponen ese personaje con esta armadura; el sentido original de la pintura cambia totalmente”, explicó Garza Usabiaga. En la exposición se incluye una imagen del diseño original.

Ésta no sería la única vez que Roberto Montenegro haría una representación masculina de ese estilo, tal como lo demuestra la obra Cuauhtémoc que se exhibe, presenta una imagen andrógina. Esa pieza es la única que se conserva sobre el mural de dos metros por dos que creó junto con Gabriel Fernández Ledesma para una bienal y actualmente se desconoce su paradero.
“Es un Cuauhtémoc un tanto andrógino, como era un poco el San Sebastián. Mientras que en México se le obligó a censurar y cambiar la figura, en otros contextos Montenegro no es como que se haya limitado, sino más bien que fue aprendiendo cómo presentar la representación masculina para salirse con la suya y no tener como problemas de censura”, resaltó el curador.

La muestra, que es una de las apuestas del programa cultural con motivo del Mundial, también incluye una obra pocas veces vista de manera conjunta: La industria, el comercio y el trabajo, realizados para el Banco del Comercio. Se exhiben los fragmentos Comercio y transporte, Ciencia y tecnología y Trabajo y ahorro.
“Es como un retablo tradicional, pero ya convertido en otra cosa. Es una parábola del progreso y el desarrollo de México. Tiene personajes simbólicos, un Mercurio y un Prometeo, como una paráfrasis religiosa. Está resguardado y se han expuesto paneles de manera individual, pero juntos, no se exhiben desde el siglo pasado”, aseguró.
También destaca el estudio para el mural Apolo y las musas, que estaba ubicado en el frontón del Teatro Degollado de Guadalajara y fue destruido.
Asimismo, la exhibición se detiene en los retratos que Montenegro solía hacer a sus amigos o por comisión; resaltan los de Dolores Olmedo, Frida Kahlo y Pita Amor, sin dejar de lado una serie de autorretratos y las obras en las que refleja su crítica a las guerras, como Hecatombe.
“El autorretrato es un género que está desde temprano en su carrera. Aquí utiliza esta esfera para retratarse siempre; es como una obra conceptual, pero también es una metáfora de la fragilidad de la vida”, detalló el curador Daniel Garza Usabiaga.
Roberto Montenegro. Muralismo fuera de la norma
DÓNDE: Museo del Palacio de Bellas Artes
CUÁNDO: Del 27 de mayo al 7 de septiembre
HORARIO: Martes a domingo de 10:00 a 18:00 h.

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