Una joven tiene un megáfono y anuncia: “La entrada de hoy al museo es gratis para todo el público”. Lo dice mientras afuera del Palacio de Bellas Artes decenas de personas se encuentran intercambiando estampas para llenar su álbum del Mundial. Casi todos siguen en lo suyo: anotan en papeles las estampas que han conseguido, preguntan si cambian jugadores o pasean mirando qué pueden adquirir, una moneda conmemorativa o algún afiche alusivo a la Copa FIFA.
Adentro del inmueble, personas recorren las exposiciones Roberto Montenegro. Muralismo fuera de norma y AztLÁn, túnel del tiempo, o admiran los murales de Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros o Jorge González Camarena.
- El Tip: En el recorrido que hizo La Razón también fue notorio el desconocimiento de la gente sobre los horarios extendidos que habrá hasta el 5 de julio.
Aunque se nota la fiebre mundialista en algunos que portan la playera verde de la Selección Mexicana, el entusiasmo no se refleja en la visita, trabajadores reportaron menos asistencia que el domingo de la semana pasada, pese a que el Palacio de Bellas Artes es uno de los recintos incluidos en el programa artístico y cultural de la Secretaría de Cultura como parte de la Copa.

En la exposición de Roberto Montenegro, las salas lucen semivacías y en la sala Rufino Tamayo una trabajadora compartió a La Razón que habitualmente en domingo este espacio tiene a las 16:00 horas siete mil visitantes y a esa misma hora ayer registraba dos mil.
Algo similar ocurre en la muestra sobre arte chicano, que, pese a lucir con más visitantes que en la de Roberto Montenegro, igual las cifras no son nada alentadoras. Hasta las 16:00 horas habían acudido cinco mil personas, un número bajo, considerando que el domingo 7 de junio, ya para esa misma hora, la asistencia era de 10 mil, de acuerdo con cifras proporcionadas por un trabajador del recinto.

Entre los asistentes estaba un grupo de jóvenes provenientes de Querétaro, quienes visitaron la Ciudad de México para ver el Gran Desfile Mundialista, que tuvo lugar el sábado pasado. “Estamos por el desfile que hubo ayer y por la euforia del Mundial. Aprovechando que venimos, acudimos a conocer el Palacio de Bellas Artes. Es el único lugar que hemos podido recorrer hasta ahora”, dijo Samantha.
En la zona de murales, el público sí era notoriamente mayor. Había familias admirando las obras.
De esta manera, la tarde de ayer se vivían estos contrastes: adentro, un Palacio de Bellas Artes con una afluencia baja, y afuera, una explanada casi llena de gente intercambiando estampas del Mundial.



