Publica el libro Zorra

Gabriela Jauregui: Trato de no dejar que mi escritura se domestique

La autora dice a La Razón que busca que las redes o las ideas no le impongan; el punto de partida de su más reciente obra es un animal que desde hace años le obsesiona

Gabriela Jauregui, tras la entrevista con La Razón. Foto: David Patricio|La Razón

La figura de la zorra y lo que representa en distintas culturas ha obsesionado durante años a la escritora Gabriela Jauregui (1979, CDMX). En su primer libro de cuentos, La memoria de las cosas (2015) estuvo presente y ahora, en Zorra (Sexto Piso, 2015) este animal es el punto de partida de la historia de una pareja que se va a vivir al campo en busca de tranquilidad, pero lo que encuentra es hastío, los arrebatos de sus deseos contenidos, monotonía y a una visitante misteriosa que trastoca su vida.

“La zorra es el pretexto. Antes de saber qué quería contar, sabía que quería contar una historia con una zorra. Es uno de los pocos animales presentes en la mitología de todos los continentes. Es una figura que me obsesiona un montón. Fue la semilla de toda la historia.

  • El Tip: La también poeta ya trabaja en lo que será su próximo libro, será una novela a muchas voces como la anterior.

“Es de los animales más inteligentes, astuto. En muchas tradiciones es un elemento que genera caos y creo invoqué el caos”, compartió Gabriela Jauregui en entrevista con La Razón.

La historia está contada a manera de fábula y la autora deja libre la interpretación de lo que simboliza la zorra para uno de los personajes que se obsesiona con el animal.

“La zorra puede representar muchas cosas y no me gustaría definirlas, porque me gusta que cada quien se viaje, como tú, que para ti representa los miedos de ella, las obsesiones, y sí, pero también es otras cosas. Es el elemento de lo salvaje que irrumpe en la narrativa”, comentó la autora.

Otro personaje central es la misteriosa visitante que llega a la cabaña de la pareja, quien está inspirada en la película Teorema, del director Pier Paolo Pasolini, en la cual una familia de buena posición económica recibe a un extraño y queda impresionada por su atractivo y carisma, que termina seduciendo a cada uno de los integrantes.

“Es una chulada de película. Nunca sabemos si es un hombre real o si es un ángel, si lo alucinaron o qué, pero desquicia a toda la familia. Quería que esta visitante viniera a hacer un desmadre, como la zorra lo hace con las gallinas. Que viniera a descolocarlos en su orden, en su costumbre, en su rutina, en su aburrimiento, en su deseo, en qué quieren, con quién quieren, qué no quieren”, compartió Gabriela Jauregui.

La poeta confesó que cuando comenzó esta novela quería que los personajes tuvieran un final feliz; sin embargo, “cada vez fue más caótico” y los dejó fluir en esa vorágine.

Al final terminó siendo una historia que presenta “un rayito de esperanza”, al preguntar “¿qué pasa cuando no nos dejamos domesticar? Porque claro, lo que nos impone la sociedad, los valores patriarcales de la Iglesia, mil cosas de cómo crecimos en la sociedad en general, son de domesticación y en especial para las mujeres y para el deseo. Entonces, ése es mi momento de esperanza cuestionar, ¿qué pasa si no nos domesticamos?”, comentó.

¿En tu caso, cómo no te has dejado domesticar en tu escritura?, se le preguntó a Jauregui, y respondió: “Más que no dejarme domesticar, lo que trato, es no dejar que mi escritura se domestique. Es cómo de cuidar que si llega el caos, fluir con el caos. No domesticar mi escritura y no dejar que las redes o las ideas de lo que debe ser una novela o lo que debe ser la escritura, lo hagan”.

Libro Zorra ı Foto: Especial

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