A casi 10 años de exiliarse en México, el director de orquesta venezolano Raúl Aquiles Delgado afirma a La Razón que las “oportunidades profesionales y artísticas” que le “ha brindado este país son invaluables”. Con una carrera consolidada, comenzó de cero en 2017, cuando la situación en su lugar de origen lo obligó a salir. Ahora se ha hecho un camino que lo ha llevado a ser director asistente en la Orquesta Sinfónica de Minería (OSM).
“En lo artístico, fue un poco empezar de cero, ya tenía una carrera bastante hecha en Venezuela y abrirse paso en un país con tanta competencia y con tantos buenos músicos, en principio no es fácil, pero ya una vez abierto un poco ese camino, ha sido maravilloso”, dice Raúl Aquiles Delgado, quien también ha echado raíces y tiene dos hijos mexicanos. “Somos mexicanos naturalizados (su esposa, su hija y él).”
Ahora, el director, quien se formó en El Sistema de Orquestas de Venezuela, tiene dos patrias y por eso no es indiferente a la situación actual en el país caribeño, que sigue viviendo los estragos de los sismos del 24 de junio y se mantienen las labores de rescate de quienes quedaron entre los escombros.

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“En México estuvimos participando en que la gente supiera dónde se podía donar no sólo económicamente, también con comida no perecedera, artículos de aseo personal, ropa. Hemos estado muy pendientes”, dijo.
Raúl Aquiles Delgado lamenta que esta tragedia y emergencia se sume a la crisis económica que ya enfrentaba su país natal. “La situación es bastante diferente en Venezuela, porque en CDMX (en los sismos de 2017) quienes no fueron afectados podían donar. En Venezuela, además del sismo, se han vivido años de una situación económica y política muy desfavorable y no aporta mucho hacer actos culturales o de recaudación dentro del país”, comenta.
Mientras continúa difundiendo los puntos de donación para Venezuela, el director sigue haciendo camino en la música y hoy y mañana presenta con la OSM en la Temporada de Verano: Obertura, de Grażyna Bacewicz; Concierto para violonchelo y orquesta, de Ludsen Martinus, y Sinfonía núm. 4, de Chaikovski.
“Obertura está ambientada en la Segunda Guerra Mundial, en Varsovia, cuando se quema la ciudad y la gente estaba encerrada en casa. A mitad de la obra, es un poco causar esa incertidumbre que vivían.” Sobre el estreno del joven colombiano Ludsen Martinus (1999), y con la participación de Jesús Castro-Balbi como solista, dijo que es una pieza en la que están los sonidos cotidianos de Perú y de la costa de Colombia.
Programa 4 de la OSM
Cuándo: 25 y 26 de julio
Dónde: Sala Silvestre Revueltas del Centro Cultural Ollin Yoliztli
Horarios: Sábado, 20:00 horas; domingo, 12:00 horas

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