Festival Sor Juana Inés de la Cruz

La vida es sueño, la rebeldía e traer un clásico

JESÚS TORRES PRESENTA con la compañía española El Aedo, esta adaptación de la obra de Calderón de la Barca; en entrevista con La Razón comparte que es un montaje necesario ante la pérdida de libertades y auge de la derecha

El actor Jesús Torres, durante la puesta en escena.
El actor Jesús Torres, durante la puesta en escena. Foto: Especial

Dos historias, aparentemente alejadas, se cruzan y se convierten en un acto de rebeldía y resistencia. Por un lado, la de una España que prohibía el teatro durante el luto por la muerte de un integrante de la familia real, lo que dio lugar a la figura del bululú, un artista ambulante; y por otro, un actor recién llegado a Madrid proveniente de Cádiz y que tenía todo en contra. Sin presupuesto que le permitiera costear un montaje, decidió adaptar en un monólogo una obra de Pedro Calderón de la Barca.

Ambas historias son reales, una ocurrió en la España del siglo XVI y la otra, en ese mismo país, pero en pleno 2012, cuando Jesús Torres creó su primer unipersonal, La vida es sueño: el bululú, que, tras más de 650 representaciones con la compañía El Aedo, ahora llega a México como parte del Festival Internacional Sor Juana Inés de la Cruz. Escena Barroca.

  • El Dato: El próximo 28 de agosto, el montaje escénico llegará al Teatro Guillermo Romo de Vivar, en Pachuca, Hidalgo, a las 18:00 horas. La entrada será sin costo.

“En mis inicios, no tenía una base económica para hacer un gran espectáculo, pero encontré los ingredientes perfectos para contar la historia de Sebastián, un personaje real, quien fue un bululú del Siglo de Oro”, cuenta Jesús Torres en entrevista con La Razón.

Inmediatamente, el bululú le resonó con su historial personal. “Me sentía muy identificado con eso, con tenerlo todo en contra, estar recién llegado a Madrid; decidí hacer a un bululú como acto de resistencia”, cuenta. “Pensaba, si la situación no me permite hacer teatro, voy a ser yo el teatro. Voy a hacer que el público, con su imaginación y conmigo, haga el reino de Polonia”.

Al final, el bululú surgió de una comunidad que “seguía necesitando del teatro. Esta figura fue un acto de resistencia”. Y entonces, “contar La vida es sueño es un acto de rebeldía política. Estamos narrando lo que cuenta Calderón de la Barca, que no todo está escrito”.

En un momento en el que ve cómo la derecha más radical toma espacios en Europa, Jesús Torres ve en La vida es sueño: el bululú una manera de honrar aquella frase que está grafiteada en Madrid: “Cuando los políticos hacen teatro, en el teatro hacemos política”.

“Por eso también hacemos La vida es sueño, para contar al público que puede

elegir su destino, que los políticos no tienen que marcar nuestro día a día. Este clásico habla de si la libertad existe. Nos hace pensar incluso que la propia libertad es una mentira, es una fantasía, es un sueño”, expresa. “Ahora más que nunca es necesario valorar la libertad y la capacidad de decidir”.

Jesús Torres comenta lo anterior, preocupado por la gente que muere en diversos países en nombre de la libertad. Y también lo hace observando cómo, por ejemplo, se van perdiendo derechos ganados de la comunidad LGBTTTIQ+.

“Están pasando cosas que no ocurrían hace mucho tiempo. Se habían conseguido muchas y estamos permitiendo ahora volver para atrás”, alerta.

Recuerda enseguida un ejemplo vivencial. El año pasado presentó en un instituto una obra de teatro y, al salir, por la ventana alguien le gritó, “¡maricón!”. “Eso me lo gritaban cuando era estudiante; ahora tengo 40. Hace 20 años que esto no me pasaba. Por eso el teatro es importante”, expone el actor.

Para atraer a todos los públicos, intervino el texto para traerlo al lenguaje actual, pero sí dice 75 por ciento de los versos de La vida es sueño. La figura del bululú le permite resumir, incluir comedia, hacer partícipes a los asistentes e interpretar a los personajes de este clásico.

“También le doy una serie de objetos al público, como hacían en el Siglo de Oro, para que haga el sonido de una lluvia o el trote de un caballo. Es un momento muy cómico, muy divertido. Durante todo el transcurso de la obra, la gente está conmigo y yo con ella”, dice. “Es muy agotador cuando salgo de la función porque es como una película de terror, que te da miedo, pero te gusta. Es igual, mi cuerpo sufre, pero le gusta y se divierte”.

La gran satisfacción es “que alguien se enfrente a una obra escrita hace 500 años”. Y es que en 12 años, la puesta ha tenido giros inesperados, como cuando contrataron a Jesús Torres para presentarla en una boda.

“Se conocieron, vieron la obra, luego se declararon y querían regalar en su boda La vida es sueño. Justo en el banquete aparecía yo. Todos esperaban fiesta, barra libre. Fue muy divertido”, cuenta el actor, quien se presenta el 25 y 27 de agosto a las 20:00 horas en el Centro Cultural Helénico y en el Claustro de Sor Juana, respectivamente.

La vida es sueño: el bululú

Cuándo: 25 y 27 de agosto

Dónde: Teatro del Centro Cultural Helénico (martes) y Claustro de Sor Juana (jueves)

Entrada gratuita


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