Casi revientan conversatorio

Angela Davis: La desesperanza no es una opción

ANTES de su intervención, un protestante se negaba a bajar del escenario; “el feminismo abolicionista es una forma revolucionaria de pensar y organizarse”, dice la filósofa

Un manifestante intervino antes de la ponencia.
Un manifestante intervino antes de la ponencia. Foto: Cuartoscuro

La visita a México de la activista Angela Davis, referente del feminismo abolicionista y antirracista, después de casi 60 años, se convirtió ayer en un espacio para expresar los múltiples descontentos sociales y dentro de la propia UNAM, y también el lugar donde dejó un contundente mensaje: “En una época marcada por campañas antifeministas, antigénero, y con gobiernos semifascistas o fascistas en el mundo, la desesperanza no es una opción”.

Durante el conversatorio “Abolición, feminismo, ¡ahora!”, que estuvo marcado por la irrupción de una manifestación que casi revienta el evento, la filósofa comentó: “La tarea primordial de los activistas radicales es generar esperanza. Es convencer a la gente de que un mundo mejor es realmente posible”.

Habló también de su más reciente libro, Abolición. Feminismo, ¡ahora!, escrito de la mano de Gina Dent, Erica R. Meiners y Beth E. Richie, y junto a la primera conversó sobre la importancia del feminismo abolicionista.

  • El Dato: El poder de convocatoria de la activista, se compara con los asistentes que reunió Jaime Sabines en la Sala Nezahualcóyotl.

“El feminismo abolicionista es un proyecto para reconstruir el mundo. Es también una forma revolucionaria de pensar y organizarse. Se trata de revolución. Se trata de derrocar el capitalismo, el capitalismo racial, el colonialismo”, dijo entre los aplausos de los asistentes en una abarrotada Sala Miguel Covarrubias del CCU de la UNAM.

El conversatorio estuvo a punto de no realizarse cuando jóvenes subieron al escenario para manifestarse contra la criminalización de la protesta estudiantil, la violencia de género y las muertes de reclusas en Santa Martha Acatitla. Comenzaron a desplegar las pancartas con las leyendas: “La UNAM es criminal y paramilitar” y “¿Abolición? ¿Feminismo? Comprométanse, exijan el cese de la persecución penal de la UNAM contra Arturo Sheveck”.

La activista, ayer, durante su participación en la sala de la UNAM.
La activista, ayer, durante su participación en la sala de la UNAM. ı Foto: Cuartoscuro

El inconforme llamado Samuel Ortiz comenzó a recorrer el escenario y los ánimos se encendieron cuando le quitó el micrófono a Rosa Beltrán, coordinadora de Cultura-UNAM, quien pedía no reventar la conferencia de la activista.

“Compañero, ya supo Angela Davis lo que es la UNAM, vamos a escucharla, porque ha sido un esfuerzo inmenso, generosamente accedió a estar en la universidad, queremos tener este diálogo”, decía Rosa Beltrán, y el inconforme se negaba a bajar y pedía una respuesta inmediata a su demanda, la liberación de Arturo Sheveck, quien fue víctima de tortura tras ser parte de una protesta en la FES Acatlán en 2020. Las mujeres presentes entre el público, que eran mayoría, comenzaron a gritar: ¡“Nuestros espacios”! y ¡“Angela, Angela”! para pedir que comenzara el conversatorio.

Bajo la promesa de hacer mesas de trabajo y gritos de parte de los estudiantes de “escuchar, no es suficiente”, finalmente, casi 20 minutos después de lo programado, el conversatorio por fin dio inicio.

Asistentes que no lograron entrar al conversatorio.
Asistentes que no lograron entrar al conversatorio. ı Foto: Cuartoscuro

“Angela, te has dado cuenta de lo vibrante, activa, entusiasta y participativa que es la comunidad estudiantil”, dijo Rosa Beltrán, mientras el inconforme se encontraba en una esquina del escenario dialogando con una mujer.

Este suceso histórico convocó a los primeros asistentes desde las 6:00 a. m., 12 horas antes del evento programado. A las 17:30 horas comenzaron a ingresar las primeras mujeres, quienes al hacerlo gritaron con fuerza: “¡Alerta! ¡Alerta! ¡Alerta! Que camina la lucha feminista por América Latina!”. La explanada; La Espiga lucía repleta, pues se colocó una pantalla para ver la charla ante el aforo lleno del recinto.

Dentro de la Sala Miguel Covarrubias convergieron las luchas contra la crisis de desapariciones, los feminicidios, los transfeminicidios, la violencia de género y el encarcelamiento político. De un lado a otro se gritaban consignas como: “Gobierne quien gobierne, los derechos se defienden”, “Ni una más, ni una más, ni una asesinada más”, “Palestina vencerá”, “México campeón, en desaparición” o “Con falda o pantalón, respétame, cabrón”.

El término también fue tropezado, pues la estrategia de los organizadores de leer preguntas del público controladas a través de papeles, inconformó. “Aquí no llegaron con esos papeles”, decía una joven. Finalmente, Angela Davis se marchó entre aplausos de los presentes.


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