Códices y manuscritos

Sólo 10% se ha explorado del fondo mexicano de la Biblioteca Nacional de Francia

Luz María Mohar Betancourt afirma que todavía hay mucho por indagar; señala que uno de los mayores retos es el financiamiento para ir al país europeo a investigar

Sólo 10% se ha explorado del fondo mexicano de la Biblioteca Nacional de Francia
Sólo 10% se ha explorado del fondo mexicano de la Biblioteca Nacional de Francia Foto: amoxcalli.org.mx

A pesar de que el Fondo Mexicano de la Biblioteca Nacional de Francia (BNF) es el segundo más importante después del que se encuentra en la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia (BNAH) de nuestro país, de los 400 manuscritos indígenas y códices que alberga, sólo se ha explorado 10 por ciento, por lo que todavía hay mucho por investigar y descubrir, afirmó ayer Luz María Mohar Betancourt al ser consultada.

“Cuando mucho 10 por ciento (se ha investigado). Muchos se han publicado con una pequeña introducción, pero no se ha hecho un estudio a profundidad; tenemos material para muchas generaciones y es lo que queremos, que los jóvenes se interesen, porque mucha gente ni siquiera sabe que existen”, dijo la integrante del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS).

Códice en cruz, del cual se investiga el color.
Códice en cruz, del cual se investiga el color. ı Foto: amoxcalli.org.mx

La experta participó en la primera mesa del Simposio Internacional de Códices Mesoamericanos que comenzó ayer en el Museo Nacional de Antropología de la CDMX. Ofreció la charla “Los códices de Acolhuacan, un acervo singular en la Biblioteca Nacional de Francia”.

En total, en la Biblioteca Nacional de Francia hay 40 millones de piezas y documentos, y el Fondo Mexicano es uno de los más importantes. Pese a que desde el siglo XIX este acervo se consolidó, aún sigue sin explorarse a fondo.

La última investigación de envergadura fue la realizada por el CIESAS en colaboración con la Biblioteca Nacional de Francia.

Una de las láminas del Códice en Cruz.
Una de las láminas del Códice en Cruz. ı Foto: amoxcalli.org.mx

“Nosotros trabajamos en el proyecto Amoxcalli. Fuimos un grupo de más de 60 personas, tanto investigadores como estudiantes que hicieron tesis de maestría y de doctorado. Trabajamos con los originales en un convenio con la BNF y el CIESAS, con un financiamiento del entonces Conacyt.

“Es un acervo que da para mucho trabajo todavía, porque nosotros fuimos como una exploración inicial, trabajamos la base para que mucha gente pueda seguir trabajando; ésa es nuestra idea. Todavía falta mucho por explorar”, comentó Luz María Mohar Betancourt, quien dirigió dicho proyecto que consistió en la digitalización y el estudio del Fondo Mexicano del recinto parisino.

La especialista atribuyó a que no se ha indagado tanto este acervo, debido a que los recursos presupuestales son insuficientes y a que el interés por estudiar los códices es reciente, pues no siempre fueron valorados estos documentos.

“Ése es un problema también: el financiamiento. A la hora que nosotros queríamos publicar nuestros resultados de trabajo con imágenes a color, a nuestras instituciones les da el patatús, porque es carísimo. Ahora, ya con toda la nueva tecnología, ya es mucho más fácil publicar, porque si los códices tienen color, tienen que publicarse así. No se pueden publicar en blanco y negro, porque el color tiene una lectura. Entonces tenemos que aprender a leer esa lectura”, expresó.

Luz María Mohar Betancourt dijo que espera que cada vez sean más los jóvenes que se interesen en este tipo de investigaciones y que “las instituciones nos den el apoyo financiero para poder hacer eso, porque es muy importante, cuando uno trabaja un códice, ver el original por lo menos una vez, porque a veces cambia mucho el color. Ver el original es fundamental y muchas veces no tenemos dinero para viajar a verlo”.

Lámina del Códice Xolotl, que está en la BNF.
Lámina del Códice Xolotl, que está en la BNF. ı Foto: amoxcalli.org.mx

Comentó que durante mucho tiempo, los códices no se investigaron, porque no se consideraban importantes; sin embargo, a partir del siglo XIX adquirieron relevancia y aún se indagan.

“A partir del siglo XIX, especialmente, hay un boom por descubrir. Tristemente, son los extranjeros los que le dan ese valor a estos documentos. Después en México se hizo conciencia de que eran muy importantes, que había que resguardarlos, cuidarlos y protegerlos”, comentó.

La Biblioteca Nacional de Francia alberga el Códice París, que es prehispánico, así como el Azcatitlán, el Xolotl, el Quinat-zin y el Tlotzin, entre otros más.

“Los códices son una fuente para trabajar y conocer México. Sobre todo es el México indígena y son los documentos que hicieron los propios indígenas, lo que a ellos les interesaba que quedara plasmado. Es una diferencia con las crónicas de los españoles, por ejemplo, de los cronistas, que es un material muy útil, pero es la visión europea. Ésta es la visión indígena. Entonces, ésa es la que tenemos que estudiar”, afirmó la experta.

Explicó que hay algunos códices “que son netamente religiosos y aparecen las deidades, las fiestas religiosas, pero otros nos hablan de la cotidianidad, de la vida diaria, de los pleitos, de las guerras, de las genealogías. Hay una gama de temas y todos nos dan información sobre el México antiguo, cómo vivían, qué les preocupaba, qué les gustaba también”.

Por ejemplo, el Códice en Cruz, resguardado también en la Biblioteca Nacional de Francia, no tiene color, pero sí “conserva mucho del mundo prehispánico. Anota todos los eventos que van desde el nacimiento de Nezahualcóyotl hasta la llegada del virrey. Hay renglones en los que no hay nada, eso quiere decir que el tlacuilo consideró que no había nada importante que contar ese año, y hay otras líneas saturadas de información”.

Actualmente, la investigadora terminó un proyecto enfocado en 14 documentos que se encuentran en Viena y que no se han publicado. Se trata de códices coloniales que se refieren al mundo indígena y otros muy europeos.

El Simposio Internacional de Códices Mesoamericanos se realiza como parte de las conmemoraciones por los 200 años de las relaciones diplomáticas entre Francia y México. Continuará hasta el próximo 25 de septiembre en el Auditorio Fran Bernardino de Sahagún del Museo Nacional de Antropología. La entrada es libre.


Google Reviews