Para el escritor Emiliano Monge (1978, CDMX), la lengua privada es el espacio íntimo donde un autor se encuentra con lo que escribe y lo que lee, donde se lleva un combate en el que el territorio es el lenguaje. Un lugar que comparte por primera vez en su más reciente libro.
En la obra En lengua privada (Random House, 2026) apuesta por el formato híbrido, conjuga la crónica, el ensayo y el diario de lecturas. Están presentes las palabras de J. M. Coetzee, Mario Montalbetti o Raúl Zurita. Al igual que la memoria, el olvido y la enfermedad.
El punto de partida es un suceso que le ocurrió hace años y el cual forma parte de los relatos. A partir de este se pregunta qué recuerdos conserva, cómo lo vivió, cómo era su voz en ese momento.
- EL DATO: CON LA OBRA Las tierras arrasadas (Literatura Random House, 2015), Emiliano Monge ganó el IX Premio Iberoamericano de Novela Elena Poniatowska.
En entrevista con La Razón cuenta que es un libro que concibió mientras escribía sus novelas anteriores. Considera que es una obra inacabada, pues sabe que seguirá regresando a esta. Guardó la mitad de los textos y seguirá dejándose llevar por esos laberintos de la escritura.
Hace un tejido de varios géneros: la crónica, el ensayo, el diario de lecturas… ¿De dónde vino esa necesidad? Cuando termino un proyecto, trato de que el siguiente sea muy diferente al anterior. Para que me interese la escritura, necesito que haya un reto con el lenguaje, con la forma. Quería que fuera una cosa muy única, muy particular. Esa particularidad la encontré de dos maneras: uno, en la hibridez, no estaba claro para mí ni siquiera si era más ficción o más ensayo, más no ficción o más ficción.
Quería que hubiera como una disputa, ya fuera entre la crónica y el cuento o entre el relato y el ensayo. Textos en los que la zona de enunciación estuviera en disputa. Así llego a los espacios de hibridez, que son donde creo que está sucediendo la literatura hoy.
Esta hibridez, ¿qué le permitió explorar? Es una exploración absoluta en el lenguaje. Para mí, siempre es muy importante la figura del narrador; es el primer personaje de mis libros. Y aquí había una particularidad, que era un yo que narra, que es muy parecido a mí, más que en cualquier otra de mis obras. Lo que le aporta esa mezcla de géneros es una profundidad muy particular y distinta a la que normalmente tienen mis relatos.
¿Qué es para usted la lengua privada? Tiene que ver con el lugar de intimidad ante la escritura. El espacio en el cual sucede la escritura y la lectura, donde se encuentra lo que escribo con lo que leo. Donde ocurre la confabulación entre lo que leo y lo que vivo; el sitio donde está el lenguaje al que le escribo y con el que escribo. Todo está ahí.
En el libro menciona el área de Broca del cerebro, ¿es una metáfora de esa lengua privada de la que habla? Es la parte del cerebro en la que surge el lenguaje y también con la cual imaginamos y recordamos. Me gusta pensar que ese sitio es el lugar más íntimo que tiene un escritor. Donde lo leído y lo escrito se funden.
En la obra también está la enfermedad, ¿qué relación encuentra con ese lugar donde está lo leído y lo escrito? Ambos son lugares íntimos. La enfermedad nos lleva a una intromisión muy peculiar, tanto la propia como la de la gente cercana a nosotros. Nos lleva a un lugar de nuestro interior, que es el de la intimidad. La lectura y la escritura acceden ahí, la enfermedad también, las pasiones igual.
Me gusta pensar en cómo se formaba la personalidad de ciertos escritores que se cuelan en los relatos del libro. Cómo funcionaba la lengua privada de cada uno. La enfermedad como telón de fondo para acceder a esa intimidad, tanto propia como la de varios de esos autores.
EN LENGUA PRIVADA
- AUTOR: Emiliano Monge
- EDITORIAL: Random House
- AÑO: 2026
¿Cómo funciona su lengua privada? Para mí, escribir es un combate con el lenguaje, que sucede en el territorio del lenguaje. Aunque entras sabiendo que no vas a ganar, tratas de quitarle algo al lenguaje y devolvérselo transformado. La lengua privada de cada uno de nosotros y, en particular la mía, es esa transformación a la que aspiras cuando escribes. Es tratar de modificar tu relación con el relato que te cuentas y con el material con el que te cuentas ese relato para hacerlo personal e íntimo. Lo metes dentro de ti para tratar de darle una impronta única. Lo que hacemos es tratar de ensanchar el lenguaje. Cada texto es distinto al anterior. Es una búsqueda diferente.
OTRAS OBRAS
Morirse de memoria, 2011
No contar todo, 2018
Tejer la oscuridad, 2020
Justo antes del final, 2022
¿Por primera vez comparte su lengua privada? Es el único libro en el que está mi relación con la memoria, en el que está enunciada la forma en la que imagino y en la que recuerdo, en la que construyo esos dos mundos, el de los recuerdos y el de lo imaginario.
Están también las tensiones que sostengo con el lenguaje, mi manera de relacionarme con éste, con las palabras, con el silencio. Está la relación que sostengo, no solamente con ciertos escritores y escritoras, sino con sus textos; cómo han tenido que ver con la forma en la que escribo; cómo se convierten en ecos de la escritura. Todo eso está tan evidente que sí es un libro en el que trato de encontrar mi propia lengua privada y de mostrarla.
El narrador recurre a la literatura para encontrar un lenguaje que ya no le alcanza para expresar lo que vive… Los escritores y las escritoras que más me interesan, a los que regreso mucho en las lecturas, varios de ellos aparecen en el libro, tienen varios denominadores comunes entre ellos. Uno, es que tienen una poética. Dos, que siempre hay un punto en la vida de un escritor en el que se da cuenta que no alcanza el lenguaje para lo que quiere decir.
Es un momento siempre muy crítico en la biografía de los escritores. Ese momento en el que terminas por aceptar que el lenguaje no alcanza para nombrar lo innombrable, que no alcanza para entrar en el territorio del misterio, como dice Jon Fosse. A mí eso me parece muy interesante. Ése momento en el que uno ha entregado todo y tiene que aceptar que el lenguaje no alcanza.
Comentaba que no sabía el rumbo que iba tomando el libro. Cuando lo terminó, ¿qué pasó con esa incertidumbre? Me lo quitaron, el editor y mi agente decidieron que lo iban a sacar. Es un libro que para mí no está terminado, a diferencia de todos los demás que para mí ya se acabaron para siempre. Aquí siento que sigue estando en mí y que voy a seguir escribiendo. No quiero decir que va a tener más textos después.
Dejé la mitad de los textos todavía en proceso, no están en el libro, están conmigo nada más. Eso me va a seguir llevando a otro lugar. Aquí sí siento que hay una cosa que sigue gestándose, que va a seguir y me va a llevar no sé bien a dónde todavía. Es un libro inacabado.



