ENGAGEMENT

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Engagement
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Todo se reduce a un simple intercambio comercial, en eso acaba todo últimamente, hasta los más nobles principios y los más loables actos se transformaban en el más vulgar y monetizado post de redes sociales... tráfico le decían. Todo... en todas partes... en todo instante.

Seguramente han escuchado el muy sabio consejo de no tener a tu jefe como uno de tus amigos de redes sociales ¿Entendible no? Digo, eso de que tu jefe esté revisando tu perfil y aparezca la foto que no puedes borrar so pena de perder a tus mejores amigos y que lamentablemente sales con mirada perdida y una sonrisa bobalicona acorde al tanque lleno de etanol, junto a una pareja de una noche que no sabías quien era en ese momento pero que, con los benditos seis grados de separación resulta ser la sobrina predilecta de la esposa de tu jefe... sí, así de grave.

Aclaro, no es mi caso, ya saben, es el amigo del primo de un amigo al que se lo contó alguien que estuvo ahí... exacto, así de certero será siempre ¿Han visto esa imagen de los cerillos donde la mitad aparece quemada y la otra mitad no, porque un cerrillito dijo “aquí acabó el chisme”? bueno, resulta que los cerillitos de ese tipo son escasos, los que se enojan por todo, bueno, solo necesitas subirte al transporte público al final de jornada para que sepas que es la especie dominante.

Si te preguntas a que viene todo esta plática proveniente de un desconocido, no hay mucho que decir, regreso al inicio, todo se reduce a un simple intercambio, a una transacción, a un acto en que ambos saldremos beneficiados. No te espantes, no es una estafa de redes, no soy el médico de una anciana rica de África que murió sin familiares excepto tú (que tienes cuatro hermanas y docenas de sobrinos) o un gerente que no quiere que los dueños del banco se queden con una fortuna y eres el legitimo heredero o... ok, entiendes el punto. Repito, ni soy fraude, spam, phishing, pharming, chinguin, o como quieras decirle, solo soy un tipo que realizó una búsqueda y encontró docenas de coincidencias, empezando porque ambos estamos solteros y a ambos nos están presionando por todos lados para formar una bella y perfecta familia tradicional “posteadora” de decenas de felices y sonrientes momentos.

La cuestión es esta, ni tú ni yo tenemos las más mínimas ganas de ceder nuestra autonomía pero, tu extraña y romántica jefa no confía en las mujeres que no quieres formar núcleos sociales cambia pañales y mi jefe, no quiere que uno ande yendo y viniendo sin ton ni son y eso solo se acaba con un sólido matrimonio donde el hombre provee de estabilidad... ya, sé lo que piensas, lo sé porque yo pienso igual pero, tanto tú como yo, amamos nuestro trabajo así que, decidí realizar este algoritmo con el cual te encontré... ¿No te dije que soy un freak? Ok, perdona, a veces omito detalles. Sí, un algoritmo que sé que sabes que significa pero que no sabes a ciencia cierta que es, confía en mí, si te lo explico te duermes después de dos líneas pero, baste decirte que es mejor que le matchmaking de la última cita que hiciste... hey, no te molestes, es tu culpa por dejar todo en la red.

En fin, esta es mi propuesta: Según mis cálculos, si hacemos este matrimonio vía email, nuestros sueldos se duplicaran en menos de seis meses, la tía Gertrudis dejará de ser un dolor de cabeza para ti y tu (cuasi) suegra, insistirá en conocerte pero vive tan lejos que solo la etiquetaremos en fotos. Es simple, una vez a la semana tenemos interacción virtual de carácter #rosaextremomeloso y nos editas unas fotos y tantán, somos una pareja feliz, ya sabes, el viaje, el café, el restaurante, es más, sé que ya estás pensando en varias ediciones para dar a conocer nuestro “love”.

Te digo, estamos hechos el uno para el otro, en especial porque ninguno quiere estar con el otro ni con nadie je.

No, nadie se dará cuenta, sí, nos preguntarán nuestros amigos y diremos que nos conocimos en un viaje (que por cierto, debes de meter tu oficio de vacaciones mañana porque en caso contrario no cuadrarán los tiempos... no había otra ventana temporal) y que pues nos casamos y que ambos (tú allá y yo acá) estamos arreglando todo para mudarnos, yo contigo y tú conmigo, ambas empresas tienen filiales en nuestras respectivas ciudades así que yo me mudo a tu departamento y tú al mío y listo, nuestros amigos seguirán pensando en la bella y alucinante historia de amor, que hizo que dos empedernidos solteros se tragaran su negativa a cucharadas pero, ambos tendremos lo mejor de ambos mundos.

No, no te preocupes, nadie se dará cuenta, verás, las redes cambiaron la percepción, ahora vemos lo que queremos ver, creemos lo que queremos creer aunque cada uno crea lo opuesto y por supuesto, ya no hace falta vernos si todo está en el enorme escaparte de nuestra existencia, sí, aunque parezca increíble, la familia perfecta son solo unas cuentas fotos y unos arrumacos textuales una vez por semana...

Sabía que aceptarías.

¿Cómo? Pues estoy viendo en tus redes que estás más harta que yo de lo que todo mundo espera que seas pero que no cesa de imponer lo que piensa que deberías ser y ambos tenemos claro que solo le respondemos a uno mismo y que cada ser humano debe de vivir su vida como le plazca pero también sabemos que eso no siempre nos resulta así que cedemos... Pues no más, ya que aceptaste, empiezo los trámites así que, si me hicieras el favor de modificar tu estado a “Es Complicado”. Sí, eso justamente, que hablen... bienvenido al verdadero y real... engagement.