JUVENTUD

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JUVENTUD
Por:
  • Raúl Sales

-¿Se puede vender?- Preguntó mientras la avaricia le escurría por cada poro.

-La investigación se hizo para mejorar las condiciones de vida de los seres humanos, no para lucrar.-

-¡Por Dios! Ni siquiera tú, eres tan ingenuo como para pensar que nuestro trabajo es para “el beneficio de la humanidad”-

-Pero eso es lo que siempre quisimos.-

-¿Qué? ¿Hacernos todos bellos y longevos y tomarnos de la mano mientras cantamos villancicos en verano? ¡Madura! Sí, estábamos buscando la cura del cáncer y solo eso ya nos reportaría cantidades ingentes de dinero pero, lo que descubrimos es la gallina de los huevos de oro cubierta del ungüento de la Magdalena. Ya veo el slogan: “Se sano, se joven, se bello”.-

-Lo más importante es la cura.-

-Y que sus efectos secundarios sea la regeneración celular cíclica y la eliminación de las condiciones de enfermedad crónica son minucias.-

-Bueno, sí, pero…-

-¡Pero nada! Si quieres un Nobel, primero comercializamos esto y luego te compras hasta el de Literatura si quieres.-

En el momento en que “Juvenex” salió al mercado se acabó a los 20 minutos y eso que el mercado negro ya lo estaba comercializando desde hacía unos meses, por supuesto, bajo nuestra atenta mirada, de hecho, era la parte que nos hacía falta para la estadística de efectos secundarios. No obstante, Juvenex no tenía efectos secundarios, a lo más, en ciertos individuos no tenía los efectos espectaculares que tenía en otros y aún así, quien lo consumía, tenía, cuando menos, una dosis de energía que le hacía ver la vida con más brillo. Fue el “Producto Milagro” por excelencia, la diferencia, es que este, funcionaba y quien consumía, con su simple apariencia, era un letrero luminoso propagandístico.

Para cuando las grandes farmacéuticas lograron copiar la fórmula, sus finanzas, en ese rubro, eran un pozo sin fondo, no obstante, sus divisiones de alimentos chatarra eran una mina de oro, oh sí, las farmacéuticas luchaban por el mercado de la cura pero, el monopolio real, era el de la generación de enfermedades. Todo es un negocio y siempre será preferible tener a un sujeto que come y bebe sin medida y luego, ya diabético, seguir proveyendo sus medicamentos, Dios dijo yo soy el Alfa y el Omega y estos sujetos se creyeron capaces de imitarlo… Cuando se les acabó el negocio hasta de la aspirina, intentaron sabotear la producción de Juvenex pero, fue muy tarde, después del primer intento, las masas se rebelaron y terminaron poniendo de rodillas a quienes se creían controlar todo. Sí, hasta el Nobel de la Paz obtuvimos.

Sin embargo, somos una especie autodestructiva, apenas tuvimos la cura de todos los males, pusimos a prueba la resistencia de esta y si bien Juvenex evitaba que el abuso de sustancias nocivas tuviera afectación fisiológica, la sugestión mental era otro cantar, y las cantidades industriales que se necesitaban generaron otro mercado que apenas había entrado a la legalidad y la carrera por el “antijuvenex” la droga de viaje perpetuo dio comienzo.

Las escuelas cerraban una tras otra, no había niños bajo el argumento que se podían tener hasta los 70 ó 75 años y aunque fisiológicamente era factible gracias a Juvenex, la verdad es que después de los 50 tu cerebro busca otros derroteros y los niños se tornaban un asunto que muy pocos querían tratar y si por azares del destino existía un embarazo, las cabinas de aborto se encontraban hasta en el supermercado, solo era entrar, pasar tu tarjeta de crédito y una frecuencia específica hacía el resto. Pareciera que la eterna juventud no quisiera competencia.

Nuestra sociedad se volcó al hedonismo, al exceso, a la frivolidad y a la búsqueda de nuevas emociones pues después del primer centenar de años no hay mucho que te reste por hacer. La sociedad perfecta.

¿Saben que pasa cuando no se usa algo mucho tiempo? Bueno, la regeneración celular cíclica iba eliminando nuestros fallos, primero fueron los grandes, las enfermedades crónicas, el cáncer, las alteraciones congénitas pero, después de varios ciclos donde las pequeñas fallas como el envejecimiento o los excesos también fueron corregidos, siguieron con el proceso evolutivo y nunca, pensamos que nuestro propio cuerpo eliminara su capacidad reproductiva. Sí, así como lo escuchan, ya no era necesaria pues se podía vivir eternamente, el “producto” se eliminaba constantemente hasta que nuestras células entendieron la indirecta, evitar hacerlo y si ya no había reproducción pues, nuestros aparatos reproductores eran obsoletos en su función y ahí, hubo otra ruptura entre lo que nuestro cuerpo decía y nuestro cerebro pensaba.

Podríamos pensar que después de 250 años ya deberíamos haber madurado ¿verdad? Creo que las masas aporreando la puerta no son muy racionales y maduras que digamos, son unos animales longevos a los que se les quitó el sexo como herramienta de autodeterminación y autosatisfacción, en otras palabras, ya no sabemos que hacer con el sexo opuesto pues no hay diferencias ya, la ironía es que eso querían unos cuantos movimientos de antaño si no me equivoco.

En fin, aquí estoy nadando en riquezas que no podría gastar ni en varias vidas… espera, sigo en esta y no me lo he gastado y cuando la turba entre y no pueda darles una cura a la cura, seguro que tampoco me la podré llevar a la siguiente vida y tampoco hay herederos a quien dejársela… como decía hace unos cientos de años, era para mejorar, no para lucrar y sí, debí haber comprado un Nobel de Literatura, solo para convivir.

Las puertas están destrozadas, despedí a los guardias, no tenía caso que ellos perdieran sus vidas también. Ya vienen, le doy un sorbo al Etiqueta Púrpura 75 años Single Malt, es una delicia aunque nunca podré emborracharme de nuevo, es una lástima, en este momento quisiera estar borracho como una barrica para poder reírme en la cara de mis ejecutores y ver sus ancianos ojos en unos rostros de lozanía perenne… Oh juventud, divino tesoro… no te fuiste y… ya no es igual… nunca lo será.