Miércoles 30.09.2020 - 22:29

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Fernando Aramburu / Años lentos . Premio Tusquets de Novela, 2011.

Fernando Aramburu (San Sebastián, España, 1959) confirma que la vida es una novela que acontece con lentitud exacerbada. Años lentos y vida en monotonía acuciante. Años lentos que acontecen bordados de alternativas azarosas. En Años lentos la vida es una fábula que desemboca en barrancos de misericordia lenitiva: en sus pliegos la literatura se precisa por la estampa de una familia en atracaderos que dialogan con la parsimonia que esconden los mohines de la miseria. Aventurada manera de contar que asume un narrador desdoblado: punto de vista del protagonista, en primera persona, y apuntes de un escritor, en tercera persona, quien va dando las pautas objetivas del entramado temático, en una suerte de taller creativo muy singular. Espacio: San Sebastián. Tiempo: años sesenta. Personajes: niño de 8 años, tío Vicente, tía Maripuy, prima Mari Nieves, primo Julen, cura de la parroquia. Inocencia y extrañeza, debilidad y aceptación, manías y sometimiento, obsesión sexual y vergüenza familiar, aspereza y ternura… Aramburu ha construido un cosmos convincente en el que dialogan el asombro, la ternura, el letargo, el desafecto y los prejuicios sociales. Bildungsroman con señas costumbristas y naturalismo oficioso (novela de aprendizaje, de formación, con tinturas de Dickens y Zola). “Me interesa la ‘novela de gente’. El lenguaje debe someterse a los caprichos de una atmósfera en la que los seres humanos y sus actos delinean el relato”, declara para La Razón el novelista español, ganador del VII Premio Tusquets de Novela. “Yo, señor Aramburu, por las razones que usted conoce, siendo niño pasé nueve años con unos parientes míos de San Sebastián. Y fue de esta manera: que mi pobre madre, desamparada por aquel mal hombre que fue su esposo, al cual me niego a nombrar en este escrito, no podía mantenernos ni a mí ni a mis hermanos…”: guiños a La vida de Lazarillo de Tormes (“Yo por bien tengo que cosas tan señaladas, y por ventura nunca oídas ni vistas, vengan a noticias de muchos y no se entierren en la sepultura del olvido…”). Figuraciones sintácticas del Lazarillo en una suerte de picaresca con un yo narrativo de ricas especulaciones. ¿Autobiografía? “No es novela autobiográfica. He retratado la memoria de una familia. He hecho la crónica sentimental de una región”, advierte Aramburu. Años lentos o la novela como espejo de la vida. El tiempo transcurre: la novela enaltece el ser en afluente de imprecisos acasos.

Elizabeth Hickey / El beso . Suma de Letras, 2012. Novela editada en 2006 por Suma con desbordante acogida de los lectores. Historia de la secreta relación amorosa del pintor Gustav Klimt con su alumna Emilie Flöge, a quien conoce cuando tiene doce años. Retrato de la alta sociedad vienesa de finales del siglo XIX y comienzos del XX y, asimismo, venturoso índice de la bohemia artística de esos años y el liderazgo de Klimt. Affaire marcado por un erotismo en los bordes del escándalo: Emilie, fiel amante de sensualidad arropadora que apoyará a su tutor por encima de los oscuros entramados que acechan la reputación de ambos. La historiadora de arte, Hickey, sabe atrapar al lector por vericuetos de morbosidades en los que personajes conspicuos son protagonistas de actos marcados por la sorpresa vergonzosa. Escritura de corrección. Pasajes históricos/artísticos recreados con verosimilitud. Lectura recomendable para despejar los nervios en un vuelo trasatlántico.