Lanzan Los demonios de mi cuerpo

Retratan la rebeldía y pasión de Pita Amor

Sandra Frid recrea momentos decisivos de una figura controvertida de la literatura mexicana; traslada al lector a la vida impulsiva de la Undécima Musa

Pita amor, en una imagen de archivo.
Pita amor, en una imagen de archivo.Foto: Twitter Secretaría de Cultura (@cultura_mx)
Por:
  • Carlos Olivares Baró

Sandra Frid (Monterrey, Nuevo León, 1959), autora de importantes novelas biográficas de mujeres rebeldes y singulares: la monja Edith Stein, la bailarina Nellie Campobello, la pintora Nahui Olin o la viuda del escritor Alfonso Reyes, Manuelita Mota; ahora, presenta Los demonios de mi cuerpo (Planeta, 2022): la novela de Pita Amor, sustentada en una rigurosa investigación documental dilucidada en una escritura que traslada al lector a espacios concluyentes de la vida de la impulsiva y apasionada, última diva de la literatura mexicana: aclamada como la Undécima Musa.

Fábula estructurada en tres capítulos (Cuerpo primero, Cuerpo segundo, Cuerpo tercero) marcados por el hechizo de esa mujer única: temperamental, caprichosa, contradictoria, memorable, demolida, sensible, imperiosa, inteligente, mística, pecadora y deslumbrante, que escribe: “Este afán de moverme / es soberbia, egoísmo, vanidad, / ambición que no duerme, imperiosa ansiedad / de saciarme y volverme eternidad”. Alfonso Reyes expresó: “Y nada de comparaciones odiosa. Aquí se trata de un caso mitológico”.

“Confieso que tuve dificultades para escribir este libro, en realidad fue una tarea ardua, difícil: tenía temor de repetirme y que se pareciera a la biografía de Nahui Olin, La mujer que nació tres veces, publicada en 2019. Son dos creadoras que coincidieron en espacios y tiempos concluyentes del arte y la literatura en México. Conocieron a las mismas personalidades artísticas de la época. Pita y Nahui se parecen mucho en sus actos y, asimismo, son diferentes, sopesé todo eso y me imbuí en la vida de la autora de Yo soy mi casa, bañada por su ímpetu y también por el dolor”, expresó en entrevista con La Razón, Sandra Frid, ganadora del Premio de Novela del Grupo Editorial Vid por Mujer sin nombre (2012).

Los libros sobre estas mujeres ‘disidentes’ (Olin, Campobello...) se han convertido en referencias de consulta obligada. ¿Por qué esa obsesión por ellas? Sólo he realizado los retratos íntimos de féminas legendarias, he querido rescatar la época en que desplegaron su arte y, quizás en esa pretensión de tributarlas deviene mi interés por ellas.

Pita Amor construye su propio mito, a pesar de que comienza a publicar muy tarde. Símbolo sexual y referente de la moda: sí, su vida está manifestada por las exuberancias, por los excesos

Sandra Frid, Escritora

¿Por qué ahora se detiene en Pita Amor? Por su obra subjetivísima, señera en la literatura nacional. Pita es hechizante en las proyecciones de una vida enmarcada en la lucha contra la locura, en la crónica de aventuras amorosas marcadas por lo aciago. Además de sus tragedias personales: la decadencia familiar después de la Revolución, las relaciones sentimentales tachadas por la conciencia moral de la época o la maternidad truncada por un terrible incidente. Ella luchó y persistió hasta alcanzar la gloria artística. Pita Amor fascina siempre.

¿Narración en tercera persona donde se asoma el ‘yo’: voz vehemente de la poeta? Sí, la perspectiva de un narrador omnisciente que permite la presencia de los ecos, de los frenesíes de Pita Amor. Ese narrador encarna su espíritu.

¿Suerte de diálogo íntimo con la autora de Décimas a Dios? Confieso que durante la escritura la tenía frente a mí, hablaba con ella; cuando el libro iba por la mitad su presencia se hizo más latente, sentía su respiración, sus gestos excéntricos. No afirmo que me prescribió algunos fragmentos del libro; pero, su estampa fue determinante. Todavía sigo hablando con ella. Agradezco esa música pulsando mi escritura.

¿Mujer de excesos, de arrebatos, admirada y también detestada? Encandiló a los grandes artistas plásticos y escritores de su tiempo; pero, fue asimismo no bien vista socialmente por su impulsiva personalidad. Construye su propio mito, a pesar de que comienza a publicar muy tarde. Símbolo sexual y referente de la moda: sí, su vida está manifestada por las exuberancias, por los excesos.

Los demonios de mi cuerpo.
Los demonios de mi cuerpo.

Los demonios de mi cuerpo

Guadalupe publicaba poemas en revistas y suplementos culturales. Más que dejarse retratar, buscaba ser fotografiada.

—Soy capaz de cualquier cosa para conseguir ocho columnas bajo mi nombre en letras grandes —afirmaba.

Casi a diario una peinadora iba a su departamento y, tras aguantar sus desplantes, le dejaba el cabello tal como la señora exigía, siempre, eso sí, con el rizo redondo sobre la frente.

—Si no sabes qué preguntar, ni te acerques —decía a los periodistas al verlos con su libretita arrugada y el lápiz entre los dedos—. Si se trata de palabras, te gano porque de poesía seguro lo ignoras todo. Eres un pinche reportero, y yo una diosa. En esa cara de menso se nota que sólo escribes articulillos con faltas de ortografía. Bien dijo el maestro Alfonso Reyes: [Soy la Undécima Musa]. Si, es verdad que entré a la iglesia de la Votiva y en plena misa grité: [¡Tuve un aborto!].

En cada reunión los invitados eran testigos de las excentricidades de Guadalupe. Por lo general vestía prendas fáciles de quitar y no usaba ropa interior. Así paseaba entre la gente; recitaba sobre una silla o una mesa. Algunos la veían boquiabiertos; otros, acostumbrados a su desnudez, la miraban sin asombro.

Fragmento del libro de Sandra Frid.

Los demonios de mi cuerpo
  • Autora: Sandra Frid
  • Género: Biografía novelada
  • Editorial: Planeta, 2022