No es un secreto para nadie que el Torneo de la NCAA, también conocido como la locura de marzo, genere carretadas de dinero, pero esas ganancias se han multiplicado de manera impresionante en los años recientes, y ahora rebasa los mil millones de dólares al año sólo por concepto de derechos televisivos y publicidad, a pesar de que los ratings los últimos tres años mostraron un ligero declive.
Hace no mucho, en 2010, los derechos por transmitir por televisión el Torneo de la NCAA oscilaban en los 550 millones de dólares por año. En 2011, el organismo rector del deporte universitario en Estados Unidos firmó un pacto por 11 años y 10 mil 800 millones de dólares, el equivalente a una remuneración en promedio de 770 mdd por año, de acuerdo con la duración del acuerdo.
Sin embargo, al mismo tiempo, las ganancias para las cadenas como CBS y Turner Networks, en televisión nacional en Estados Unidos, se fueron para arriba en lo que a comercialización de publicidad se refiere, incluso a más del doble, de 589 millones que generaban 2009 a 1,240 mdd en apenas siete años, de acuerdo con Kantar Media, empresa a nivel mundial especializada en investigación de mercado y medición de audiencias.
Este descenso en las preferencias televisivas no han tenido nada que ver con la calidad del torneo o debido al desinterés de los aficionados, sino a que las etapas cruciales del evento se emiten únicamente, desde hace dos años, en televisión restringida, pero a pesar de ello, los anunciantes le han restado importancia a esa situación y han seguido invirtiendo su plata para hacerse relevantes en este frenesí deportivo.
El año pasado, con ambas partes presumiblemente felices por su acuerdo y todo el dinero que estaban generando, los involucrados acordaron añadir una extensión de contrato por 8 años más, pese a que el convenio vigente no expira sino hasta 2024. Esta es la prueba fehaciente de que la identidad y el sentido de pertenencia derivados de apoyar los colores de tu alma mater, genera expectativa y es una tradición que data de 1985, con el formato que conocemos hoy en día, y que comienza con un ritual que ha ido cobrando notoriedad: el llenado de los brackets, es decir, hacer una predicción con las llaves de las 64 universidades que participan en el afamado torneo con partidos a ganar o morir.
A partir de 2025, la NCAA estará devengando unos mil 100 millones de dólares solamente por la venta de los derechos televisivos de la locura de marzo y, desde luego, y considerando el dinero que CBS y Turner se están embolsando en la actualidad, esa suma de mil 100 mdd para 2025 podría parecer como si fuera un puñado de monedas.
Cabe puntualizar que en este estudio no se están considerando otros ingresos, que se generan por conceptor de la venta de entradas a los recintos en los que se juega el torneo (que dicho sea de paso, son muy codiciadas), las ventas concesionadas (comercios dentro de los gimnasios, estadios o arenas) u otras fuentes de remuneración. Es irónico, pues los basquetbolistas sólo están jugando por las mismas becas de siempre, y no se llevan una parte de la gran tajada que arroja este evento que apenas dura 20 días.
Entre los máximos auspiciadores de este evento, al menos para la edición del año pasado, se encuentran firmas grandes como General Motors, que invirtió 93 mdd y que se tradujo en 404 anuncios, AT&T con 80 mdd, con 448 spots, y tanto Volkswagen (39 mdd) como Nissan (28), fueron de las empresas que en 2016 realizaron una fuerte inversión en publicidad para hacerse más notorias durante este millonario evento.

