El Junior se juega la carrera ante El Canelo en Las Vegas

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Foto: larazondemexico

No sólo la carrera sino la vida de Julio César Chávez Jr dio un vuelco en 2012, después de perder por decisión unánime en el Thomas & Mack Center de Las Vegas, Nevada, el 15 de septiembre ante el púgil argentino Sergio Maravilla Martínez, en lo que era la más dura prueba profesional en el ring para el hijo del ‘gran campeón mexicano’.

Aquella derrota le afectó en el plano deportivo al vástago de Julio César Chávez, también perdió el cetro del peso medio del Consejo Mundial de Boxeo y empujó al junior a caer en una espiral negativa, en la que quizás ya se había comenzado a meter antes de esa trifulca con el boxeador argentino.

Chávez Jr fue suspendido por consumo de mariguana, arrestado por conducir bajo la influencia del alcohol y posterior a su regreso, se le notaba con sobrepeso y en malas condiciones ante púgiles de baja categoría, intentando rehacer su carrera.

Han sido cinco años complicados para el sinaloense y vale decir que no ha logrado reponerse completamente a ese momento de desgracia. Este sábado, a raíz de esto, Julio César Chávez Jr comprende lo que hay en juego cuando se enfrente a Saúl Canelo Álvarez.

“Es posiblemente la última gran oportunidad que tenga. Es la pelea más grande de mi carrera por el momento en que se presenta... por la cantidad de gente que va a mirar la pelea”, declaró el otrora campeón mediano en una conferencia previa al combate en Las Vegas.

Con 31 años de edad, al hijo del seis veces campeón mundial, Julio César Chávez, le queda claro que el futuro de su carrera depende del nivel que pueda mostrar en el cuadrilátero en esta contienda de boxeadores mexicanos.

El nacido en Culiacán cuenta con un par de victorias en las tres peleas que ha disputado desde 2015.

“Estaba más joven. La inexperiencia fue la que me hizo no hacer las cosas correctas. Ahora tengo más experiencia. He aprendido de los errores cometidos”, aseguró Chávez.

Enfrascarse en el pleito con Álvarez le abre las puertas para intentar redimirse en muchos sentidos, sobre todo para restaurar su reputación, el nombre de su legendario padre, ganarle a su ‘némesis’, y de paso, acallar a sus detractores.

“Es todo en general, pero lo que me resulta más importante es demostrar que estoy apto para estar en los primeros niveles del boxeo mundial”, manifestó Chávez Jr, cuyo récord es 50-2-1 con 32 nocauts. “Somos dos mexicanos. Es una pelea que tenía mucho tiempo calentándose y que va a marcar el futuro de los dos como peleadores”, agregó.

El peleador de 1,85 de estatura resaltó un aspecto, al tiempo de recordar los pronósticos, que se inclinan a favor de Álvarez: “peleo mejor cuando tengo una pelea importante”.

Aunque no disputarán un cinturón de campeonato, Chávez y Álvarez toman la pelea tal como si fuera una cita en la que hay un cetro en juego. El antagonismo, el encono entre los dos, es muy palpable. El mes pasado, Canelo (48-1-1, 34 nocauts) habló de un ingrediente personal: “interesa más el orgullo que cualquier otra cosa”.

A propósito de la enemistad con el Canelo, el Junior sostiene que no obedece a una “razón específica”.

“Puede ser un buen punto que yo sea el hijo de Julio César Chávez, pero nadie escoge eso. Demostraré que soy algo más que el hijo de Julio”, afirmó, además de manifestar que en pleito del venidero sábado, acordado en un peso de 164,5 libras, ése es un factor que a juicio de Chávez deja vulnerable a Álvarez.

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