El clásico del futbol de Paraguay entre Olimpia y Cerro Porteño terminó en caos y violencia, y fue suspendido después de que aficionados rivales se enfrentaran en las gradas del Estadio Defensores del Chaco en Asunción, resultando un total de 56 personas heridas, entre ellas 11 policías, además de 63 detenidos.
El árbitro Juan Gabriel Benítez detuvo el partido entre Olimpia y Cerro Porteño tras 29 minutos de acción a causa de enfrentamientos en una tribuna, seguidos de la irrupción de cientos de hinchas en el campo de juego mientras la policía disparaba balas de goma y gases lacrimógenos.
La policía informó que la violencia comenzó fuera del estadio unos minutos antes del encuentro y responsabilizó a hinchas visitantes de Cerro Porteño que llegaron tarde por intentar ingresar sin entradas.
Presidente de Cerro Porteño quiere llegar al fondo de la situación
El comandante de la Policía Nacional, César Silguero, informó que 11 agentes resultaron heridos y que 63 aficionados fueron detenidos por diversos cargos.
“Es una noche triste para el futbol paraguayo, repudiamos todo acto de violencia y luego de lo que ha ocurrido queremos llegar al fondo de la cuestión y saber qué fallo con la seguridad”, dijo Blas Reguera, presidente de Cerro Porteño. “Debemos erradicar de manera permanente este tipo de accidentes”, aseveró.
En medio del aumento de la violencia, la policía respondió con balas de goma y gases lacrimógenos disparados directamente hacia las gradas. Eso desató el pánico entre los espectadores, que buscaron refugio donde pudieron.
Imágenes de televisión mostraron a aficionados corriendo por el campo y a familias intentando protegerse. El director de operaciones tácticas, Francisco Ávalos, manifestó que la policía actuó dentro del protocolo establecido y que los agentes realizaron acciones defensivas, no represivas.
EVG


