EL DEFENSOR inglés Jarell Quansah fue sancionado el jueves con una suspensión de dos partidos por la tarjeta roja que recibió en el encuentro contra México por los octavos de final de la Copa del Mundo.
Eso significa que Quansah se perderá el duelo de cuartos de final contra Noruega, en Miami Gardens el sábado, y también las semifinales si el equipo dirigido por Thomas Tuchel avanza.
Quansah fue expulsado en la segunda mitad de la victoria de Inglaterra por 3-2 sobre México el domingo por una falta peligrosa sobre Jesús Gallardo.

Argentina mantiene el sueño del bicampeonato
La FIFA confirmó la suspensión de dos partidos por juego brusco grave. El delantero Bukayo Saka dijo que la decisión fue “increíblemente frustrante”.
- 17 participaciones tienen los ingleses
La manera en que la FIFA gestiona los castigos por tarjetas rojas ha sido muy cuestionada después de que su comisión disciplinaria levantó la sanción de un partido impuesta al delantero estadounidense Folarin Balogun tras la intervención del presidente Donald Trump, quien se comunicó con el líder de la FIFA Gianni Infantino.
El mandamás defendió la independencia de la comisión disciplinaria de la FIFA e insistió en que el caso Balogun se manejó correctamente.
“No estamos aquí para quejarnos, sólo necesitamos adaptarnos y elegir un equipo que esté listo para vencer a Noruega”, dijo Saka.
El castigo a Jarell Quansah es el más reciente dolor de cabeza con el que Tuchel debe lidiar en la posición de lateral derecho.
El titular Reece James no juega desde el segundo partido de Inglaterra en el torneo, contra Ghana, debido a una lesión de isquiotibiales.
Su suplente, Tino Livramento, fue enviado a casa incluso antes de que Inglaterra iniciara su campaña, tras lesionarse una pantorrilla. Tuchel optó por convocar como reemplazo a un defensa central, Trevoh Chalobah, en vez de buscar a un lateral derecho.
Eso significó que Quansah, que normalmente juega como defensa central, ha asumido el papel de suplente de James.
Tuchel enfrentó críticas por dejar fuera a Trent Alexander-Arnold, el lateral derecho del Real Madrid a quien se le considera uno de los mejores jugadores de Europa en la posición.
Martínez, apenado con su equipo
EN TODA la euforia que embriagaba a Argentina tras los tres goles en 15 minutos que voltearon un déficit de dos tantos ante Egipto, el arquero albiceleste Emiliano Martínez se expresó autocrítico.
Avanzó a los cuartos de final, pero el Dibu estaba apenado; por segundo partido consecutivo le habían encajado dos goles.
“Después del 2-0 la vi difícil. La verdad que sentí un poco que no pude ayudar a nadie. Y esa sensación de irme a casa sin poder ayudar nunca la tuve acá en la selección”, manifestó el portero pampero de 33 años.
Más allá de la cuota goleadora del crack Lionel Messi, la tercera estrella mundialista de Argentina tuvo en la pierna izquierda de Martínez el elemento salvador al privarle el gol a Randal Kolo Muani en la agonía de la prórroga de la final ante Francia, en Qatar. Fue clave su extraordinaria personalidad en la tanda de penaltis.
Cuatro años después, Martínez siente que ha quedado a deber.
A lo mejor su autocrítica es algo exagerada al haber sido víctima de remates inatajables. Y ninguno como el Sidny Lopes Cabral para el 2-2 transitorio de Cabo Verde en el cruce de los dieciseisavos de final.
“Qué golazo me metieron, el segundo, déjame de joder”, reconoció luego que Argentina se zafó con una victoria 3-2 en tiempo extra el martes pasado ante su similar de Egipto.

Inglaterra tiene 46 años sin vencer a Noruega

