LA CANCIÓN #6

El valor de la música. Entre Suno y Sony

El valor de la música. Entre Suno y Sony
El valor de la música. Entre Suno y Sony Foto: Cortesía del autor

EL CÉLEBRE productor Rick Rubin anuncia en su libro The Way of Code que el vibe coding —término acuñado por Andrej Karpathy, cofundador de Open AI— es el punk rock de la programación para generar música con inteligencia artificial. Rubin, reinventado gurú y coach creativo, afirma que la IA no es una amenaza para los creadores y en su discurso democratizador compara su uso con los punks que no necesitaron estudiar música, les bastó tener una idea y realizarla sin técnica ni conocimientos de producción. Ahora esa idea cualquiera la puede introducir a la IA utilizando el vibe coding, un lenguaje natural y sencillo, el dichoso prompt, en vez de un código de programación. Este pensamiento validado y amplificado por Rubin es el que ha inundado las plataformas de streaming con canciones falsas. Eso no es crear, es generar con una descripción y un clic.

Y AQUELLO TAMPOCO ES MÚSICA, es basura. La única plataforma que la rechaza es Bandcamp, lo cual habla muy bien de sus fundamentos y compromiso con los creadores. Todas las demás se han limitado a poner algunas condiciones para no perderse del nuevo negocio de la basura auditiva que se genera y se monetiza por kilo en las principales IAs musicales: UMG y Suno. Al igual que Spotify, Apple, TikTok y Youtube, Warner logró llegar a un acuerdo con UMG respecto al entrenamiento de su IA para generar música basura, pero lo hizo a ciegas. Ahora Sony IA tomó el escenario con las nuevas reglas del negocio bajo el brazo y no ha firmado ningún acuerdo con Suno ni con UMG porque su tecnología ya puede identificar qué música se utilizó para entrenar una IA y generar una pieza. Y más: al analizarla, puede estimar los porcentajes del Frankenstein: 25 % Chico Che + 25 % La Tropa Loca + 30 % José José + 20 % Oasis. Mide el valor nutrimental de la rola.

Sony se preparó antes de negociar porque es dueña del mayor catálogo en el mundo, posee alrededor de seis millones de canciones y piensa sacarles todo el provecho posible frente a Suno. Ahora se puede medir la fórmula de cada canción generada para llegar a un acuerdo sobre el origen autoral e interpretativo. Esto puede mover la balanza en la industria, se aproxima el fin del uso abusivo, indebido y engañoso que hacen de la música, ese uso que propaga su portavoz Rubin. Si el análisis clínico de Sony se estandariza en la industria, las IAs musicales van a tener que adoptarlo por las buenas o por las malas, ya que se aplica sin su consentimiento. Y gracias a esto, cada compositor y cada intérprete cuyo talento se haya usado sin permiso y sin pagar, podrá recibir lo que le corresponde.

Es irónico que sea uno de los dueños del entretenimiento el que imparta “justicia” desde su negocio. Se le acabó la fiesta a toda esa horda de listillos que se autonombran creadores como Michael Smith, arrestado en Carolina del Norte por generar cientos de miles de canciones y embolsarse 10 millones de dólares en regalías, usando miles de cuentas automatizadas en todas las plataformas. Un fraude musical redondo.