Periodista, editora y poeta mexicana, Alicia Quiñones es hoy directora del PEN Las Américas y el Caribe y también forma parte del Search Committe del PEN INTERNACIONAL.
Una mujer comprometida con personas del ámbito periodístico, editorial y literario, a nivel nacional e internacional. PEN INTERNACIONAL es una de las organizaciones más antiguas, defensora de los Derechos Humanos en el mundo, que hace cinco años, en el año 2021, celebró ya un centenario.
¿Cuál es tu función como Directora del PEN Las Américas y El Caribe?
Trato de articular las actividades y acciones de los Centros PEN regionales con los ejes de cada país, donde trabajamos con estrategias globales de PEN INTERNACIONAL. Es un trabajo directo para la defensa de periodistas, escritores, cineastas, fotógrafos/as que son amenazados por tratar de ejercer sus derechos creativos, culturales, artísticos,
y por supuesto la libertad de expresión que va implícita. Quien trajo la iniciativa del PEN a nuestro país fue el diplomático, filósofo, escritor, Alfonso Reyes, gracias a todas las diligencias que tuvo que resolver en su momento.
¿Tu labor cómo la ejerces?
Cada director/a y coordinador/a trabaja su zona y los centros PEN de su región, en mi caso son alrededor de veintiuno a lo largo de Las Américas, con un equipo muy numeroso. Nos comunicamos en lengua española, francesa para Haití, inglesa para Estados Unidos y Canadá; y en la zona de Quebec en francés. Tenemos ahora el primer centro en lenguas indígenas en la historia de
PEN INTERNACIONAL. Lo que hacemos es crear puentes, un vínculo de comunidad internacional, formamos una red que actúa a nivel global con más de 100 naciones o más de 150 centros en el mundo sobre un caso específico. Muchas veces cuando hablamos de un caso particular, por ejemplo Cuba, con sus problemáticas de libertad de expresión, tenemos la suma de otras sedes desde Suecia, Australia, Noruega, que se solidarizan con la gente de ese país actuando por mociones específicas en América Latina. Hoy Cuba es un país en el que estamos trabajando muy de cerca porque está fracturado en términos de derechos humanos y derechos artísticos.
Ser Directora de PEN en Las Américas y El Caribe es una labor muy compleja; todos los trabajos que hago y los oficios que he adquirido en mi vida, incluyendo mi educación intelectual, los ejerzo profesionalmente: investigo, reporteo, cruzo información, vuelvo a revisar datos, edito; debo tener capacidad de gestión y por supuesto una visión global de lo que acontece en nuestro continente, en el mundo.
¿Cómo observas a las redes sociales en el ejercicio del periodismo y en el ámbito intelectual?
Las redes sociales han cambiado el paradigma. Representan un rol primordial para informar en los medios de comunicación, pero a su vez son un alto riesgo que navega en el ciberespacio y la información no dependerá jamás de las redes, aunque exista un mayor alcance social distinto con una mayor interacción con un público heterogéneo. También existe una enorme intolerancia que tiene que ver con el discurso de odio que impacta directamente a la libertad de expresión en los ámbitos periodísticos e intelectuales.
¿Cómo apoyan ustedes a los escritores, escritoras, y los/las periodistas?
Abrimos espacios para debatir o tener una crítica que aporte praxis positivas con los distintos escritores en el mundo: las mujeres, los escritores, sin importar su origen, género, raza, religión, es decir, en PEN INTERNACIONAL existe igualdad, puedes abrir espacios para exponer tu opinión, es algo que se hace día con día.
Un periodista, escritor, artista, fotógrafo, director de cine, tiene derecho a opinar, mostrar su trabajo como lo ve, lo piensa, lo escribe, dirige y muestra al público, tal como está asentado en el Artículo 19 de La Declaración Universal sobre los Derechos Humanos: “Toda persona tiene derecho de buscar y recibir noticias y expresar opiniones”. En este país, el PEN INTERNACIONAL tuvo un papel relevante con la presidenta emérita Jennifer Clement, que dio un paso adelante para los periodistas.
En el año 2012 se cambió la interacción entre PEN y las leyes de México cuando la organización respaldó la reforma que convirtió los asesinatos de periodistas en delitos federales. Ahora estamos atentos a los casos del poeta chiapaneco Balam Rodrigo, Anabel Hernández, Mikeas Sánchez, víctimas de hostigamiento y amenazas, como en su momento lo vivió la periodista Lydia Cacho.
Los periodistas y escritores en ocasiones incomodan a personajes, instituciones gubernamentales por su forma de narrar los hechos.
Tu planteamiento tiene bastantes vertientes, porque depende del lugar de origen; pongo de nuevo el ejemplo de Cuba, ahí los encarcelan, tienen arrestos domiciliarios, los multan, los llevan a juicios por desacato a la autoridad, por nombrar algunas situaciones. En cuanto a México, es el país con mayores asesinatos en el mundo, es el país con un alto índice de letalidad para los periodistas. Enfatizo: el país con mayores muertes de periodistas. Incluso sobre los países que se encuentran en un conflicto bélico, un conflicto armado declarado.
En esta contracorriente que viven los medios de comunicación, periodistas, escritores, fotógrafos, cineastas, guionistas, artistas visuales y también las editoriales que sufren censura por sus autores, ¿cuál es tu posición?
Ningún comunicador debería ejercer su oficio con temor, debe tener confianza para realizar su profesión, es parte de su trabajo. Todo el arte o periodismo que no tiene libertad hoy, no será libre en un futuro, los gobiernos son quienes deben garantizar para todos sus ciudadanos el ejercicio pleno de sus derechos y, dentro de esos ciudadanos se encuentran escritores y periodistas. Ellos son quienes llevan la información y sus opiniones hacia un público heterogéneo. Los intelectuales, los poetas, novelistas, teatreros, periodistas; los blogueros, youtubers, todos ellos deben ejercer su trabajo con plena libertad y confianza en sus derechos. Sin embargo, cuando trabajas bajo regímenes tan complejos como los de América Latina, debes ser tenaz, contar con las herramientas para tener un mejor desarrollo como periodista. Entre estas herramientas está conocer la legislación que ampara tu trabajo. En México existe una diversidad de reglas y legislaciones que pueden protegerte como reportero, comunicador, periodista, escritor. Todos los ciudadanos, al margen de trabajar en un medio de comunicación, deben saber cuáles son sus derechos y sus obligaciones.