LA CANCIÓN #6

Música de lunáticos

Música de lunáticos Foto: Cortesía del autor

La misión espacial Artemisa II alborotó las reacciones acá abajo: los terraplanistas que salieron en coro a negarlo, los conspiracionistas que agitan las pruebas de que fuimos engañados, otra vez, tras un montaje y los infalibles fans de Pink Floyd, quienes juran que la travesía de la nave Orión por el lado oculto de la Luna duró lo mismo que Dark Side of the Moon, 42 minutos con 50 segundos. En realidad, ese tramo del viaje osciló entre 40 y 41 minutos, pero es bien sabido que los fans de Floyd suelen alterar la realidad para ajustarla a su fanatismo. Lo hicieron en los 90, cuando aseguraban que aquel disco también se sincroniza con la película El Mago de Oz, pese a que Alan Parsons, ingeniero de sonido del Dark Side, ha dicho hasta el cansancio que es una coincidencia cósmica.

La única verdad, diría Kerouac, es la música. Por eso la tripulación del Orión viajó inspirada por una playlist llamada NASA Moon Tunes, 186 canciones que orbitan alrededor de la luna, el cielo, las estrellas y los viajes astrales. La Agencia Espacial siempre le ha dado a la música su lugar como el lenguaje universal: en 1969, los astronautas del Apolo 11 llevaron un reproductor Sony y el mixtape con “Fly Me to the Moon” de Frank Sinatra, “Spinning Wheel” de Peggy Lee, “Galveston” de Glen Campbell y “Everyone’s Gone to the Moon” de Jonathan King. Cuatro años después, las sondas Voyager llevaron sendos discos de oro con información diversa, The Sounds of Earth, en los que incluyeron música de varios países y épocas, como el “Concierto de Brandenburgo No. 2” de Bach, “La Flauta Mágica” de Mozart, la “Sinfonía N° 5 ” de Beethoven y “Johnny B. Goode” de Chuck Berry.

EN LA RECIENTE MISIÓN FUE LA PLAYLIST activada por la NASA en plataformas de streaming, la música de acompañamiento que sonaba acá y allá mientras los astronautas tripeaban a través del espacio. Despega con “Space Oddity” de David Bowie, el álbum y la canción lanzados en el furor lunático-espacial de 1969. Por supuesto, el segundo track es “Fly Me to the Moon”. Incluye joyas como “Blue Moon” de Billie Holiday, “Eight Miles High” de The Byrds, “Moondance” de Van Morrison, “Intergalactic” de Beastie Boys, “Space Trucking” de Deep Purple, “Howlin’ At The Moon” de Hank Williams, “Harvest Moon” de Neil Young, “Ticket to The Moon” de ELO, “Marquee Moon” de Television, “Astronomy Domine” de Pink Floyd, “Space Junk” de DEVO, “Spacewoman” de The Breeders −por Christina Koch−, “Moon Shadow” de Cat Stevens, “Spirit in the Sky” de Norman Greenbaum y “Bark at the Moon” del gran Ozzy.

Si los astronautas llevan un gimnasio para ejercitarse y evitar la atrofia física por la ausencia de gravedad, la música es el deporte para evitar la atrofia metafísica. La escuchan para mantener el equilibrio mental / emocional / espiritual, les ayuda a reducir el estrés y el aislamiento, a mantener la conexión con la Tierra. A los astronautas los despiertan con música desde 1965 para que no pierdan la percepción del tiempo entre el día y la noche. The Right Stuff en lenguaje lunático.