JUAN MANUEL GARCÍA BELMONTE

La apuesta contemporánea de El rey Lear

“Lear, en la innegable y poderosa interpretación de Luis de Tavira, pone sus 77 años al servicio de un gobernante (director teatral) fuerte, caprichoso, vulnerable, también con la ternura propia de los hombres de su edad, con lo cual la obra es además una reflexión sobre la vejez, el abandono, los cuidados, la muerte”. Así presenta el dramaturgo y crítico teatral Juan Manuel García Belmonte esta puesta en escena que intenta hacer contemporánea una de las obras esenciales de la literatura universal.

Luis de Tavira es el nuevo rey Lear.
Luis de Tavira es el nuevo rey Lear. Foto: Fuente > Luis Quiroz

Cuando nacemos, gritamos que hemos llegado

a este gran escenario de tontos.

EL Rey Lear, Acto 4 Escena 5.

En intrincada tarea se aventuró Angélica Rogel con la traducción, adaptación y dirección de El rey Lear de Shakespeare, que está por concluir su temporada en el Teatro Helénico y lleva a Luis de Tavira como protagonista. Escrita hacia 1605, esta tragedia considerada por Harold Bloom como la cúspide de la experiencia literaria comparable en su hondura poética a La Ilíada, El Corán, La Comedia de Dante o El paraíso perdido es una apuesta por hacer vigente el discurso del autor isabelino.

Mientras en la historia original, Lear divide su reino entre sus tres hijas, aquí ese reino es una compañía de teatro. Hasta entonces la idea parece atractiva cuando se le dice al público y se le insiste en que todo lo que se verá “es ficción”. Estamos pues en el universo del teatro dentro del teatro y su metateatralidad. Los conflictos y desencuentros entre las hijas, las luchas de poder, los vínculos familiares, la ambición, ingratitudes filiales y traiciones están, muy sintetizadas, lo que en sí rescata lo que esencialmente nos cuenta Shakespeare.

Uno de los problemas surge cuando ese reino actual —que en la adaptación es la compañía teatral—, no encuentra suficiente acomodo o historia propia entreverada con el texto original y que la haga dialogar. No se sabe por qué Rogel (quién hace años adaptó Hamlet) decidió que el reino fuera una compañía de teatro y que los entresijos del rey Lear pudieran tener cabida en un universo así.

Lear, en la innegable y poderosa interpretación de Luis de Tavira, pone sus 77 años al servicio de un gobernante (director teatral) fuerte, caprichoso, vulnerable, también con la ternura propia de los hombres de su edad, con lo cual la obra es además una reflexión sobre la vejez, el abandono, los cuidados, la muerte.

EN SHAKESPEARE, Lear es una especie de dios mortal, imagen de la autoridad masculina, paradigma de la grandeza, que Tavira arremete con enjundia, mas la adaptación y dirección no le ayudan a mostrarse en plenitud o quizá se optó por tratar esta obra más en la superficie, sin mayor profundidad o ambición artística o estética.

Todo el elenco de grandes vuelos en otras producciones, cumple en lo justo con la misión de traer al presente este drama clásico. Diana Sedano sobresale como Cordelia (la única mujer que no se comporta como demonio) y el Bufón.

EN SHAKESPEARE, LEARES UNA ESPECIE DE DIOS MORTAL, IMAGEN DE LA AUTORIDAD MASCULINA, PARADIGMA DE LA GRANDEZA, QUE TAVIRA ARREMETE CON ENJUNDIA

Mariana Gajá y Mayra Batalla como Goneril y Regan, respectivamente, se descifran en una interpretación sostenida a medias, sin más, al igual que Mauricio García Lozano (sigue siendo mejor director que actor) en el papel de Gloucester. Mariana Giménez hace un Kent disfrutable.

El resto de personajes lo complementan Alejandro Morales (Edmond), Raúl Villegas (Edgar), Roberto Pichardo (Osvaldo el criado, médico y técnico), y David Calderón (Duque de Albany).

La escenografía de Javier Ángeles se complementa bien con la iluminación de Patricia Gutiérrez, quienes salen avantes en esa atmósfera de sala de ensayos teatral, con su escenario desnudo, sus sillas, mesas, trastos, telas, percheros; la utilería de una maqueta de montaje, vestuarios de otras obras, espejo de camerino, entre más elementos que refuerzan la idea del teatro dentro del teatro.

Funciona el vestuario de Ana Isabel Vallejo y la música original de Hans Warner.

El rey Lear es, para la mayoría de la crítica, una de las obras más complejas y exigentes emocionalmente de todo lo escrito por el dramaturgo inglés.

Bloom afirma que “el propio Lear es el personaje más sublime y exigente de Shakespeare”.


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