Apenas los niños ven entrar a María Virginia Di Gregorio la abrazan. Ya han trabajado juntos en días anteriores. “¿Saben dónde están?”, pregunta ella, mejor conocida como Mavi. Los niños y los adultos dicen que en el estacionamiento de un museo. Un joven adulto —tío de una niña— responde que en el Museo Carlos Cruz-Diez. Mavi dice que sí, pero agrega algo: no sólo tiene obras de ese artista, también tiene una importante colección de Picasso. Sucede que sus instalaciones han recibido obras que antes estaban en el Museo de Arte Contemporáneo. Creativos por Venezuela es el nombre del grupo que ha venido a ofrecer la actividad.
Todos los niños que hay allí son damnificados. Sus familias establecieron un campamento en ese lugar, enfrente de la que es, o quizás era, su hogar, la avenida Bolívar de Caracas. Vivían en el edificio Cinco Héroes Cubanos, ubicado en una serie de bloques creados por el programa social Gran Misión Vivienda, iniciado por Chávez y que pretendía entregar departamentos a venezolanos que vivían en barrios (favelas) o zonas de alto riesgo. Muchas de sus construcciones se vieron afectadas por el doble sismo que afectó a Venezuela el 24 de junio. El inmueble sufrió daños, y aún no se sabe si sus habitantes podrán regresar.
GUARDIANES DE LA INFANCIA. El doble sismo de Venezuela sacudió a la sociedad entera. Desde ese día, oleadas de solidaridad han aparecido. A los centros de acopio llegan toneladas de donaciones. Mavi, quien anteriormente fue directora del Museo de Arte Contemporáneo, conocía a muchos artistas visuales. Más de uno de ellos le preguntó qué podía hacer. A punta de WhatsApp, reunió un equipo.

Oda a una camiseta azul y otros poemas
Mavi es licenciada en Estudios Liberales y posee una maestría enMuseología. Ha hecho exposiciones con artistas venezolanos en Nueva York. Utilizó su experiencia como gestora cultural y curadora de arte para diseñar un plan de actividades que serían llevadas a diferentes comunidades damnificadas. Mavi se alió con Pah-D, quien es autor de CaradeBolsa, un personaje azul que, como su nombre lo indica, tiene una bolsa de supermercado en la cabeza; es protagonista de toda su obra gráfica, misma que está exhibida en muros de toda Venezuela. Él ya tenía una metodología de trabajo para actividades comunitarias.
Se unieron al equipo Daniela, una diseñadora de moda que se encarga de la ejecución logística. Ella y Mavi son dos manos: una es la izquierda y la otra la derecha. Lucía, arquitecta, se ocupa de las redes sociales y la comunicación. También está Dayana, quien tiene una amplia formación en Educación Especial y es especialista en aspectos pedagógicos para niños con neurodivergencias o que se encuentren en entornos que dificulten su formación. Damián consigue los materiales necesarios con el dinero obtenido de las donaciones. Y Juan lleva los insumos a La Guaira, la ciudad más afectada. Además de Pah-D, cuentan con otros artistas plásticos.
VENEZOLANOS DE TODAS PARTES QUERÍAN AYUDAR. PERO EL GRUPO TAMBIÉN SOLICITÓ OTRO INSUMO: COLORES, HOJAS DE PAPEL, MARCADORES, TIZAS Y MATERIALES PARA DIBUJAR.
En un espacio que comparte Pah-D con otros colegas, en un centro de impresiones, establecieron un centro de acopio. Como ha sucedido con todos los centros de acopio, se nutrió de muchísimas donaciones. Venezolanos de todas partes querían ayudar. Pero el grupo también solicitó otro insumo: colores, hojas de papel, marcadores, tizas y materiales para dibujar. Además, Creativos por Venezuela recibe diseños de diferentes artistas para imprimir en diferentes encuentros. Lo primero que hicieron en la mañana fue encontrarse allí.
Seleccionaron los diseños para imprimir que les llegaron. La cantidad es gigante. Fueron descartando los que, al observarlos con detenimiento, hacían evidente que eran producto de la inteligencia artificial. Muchos tienen diseños inspirados en ítems asociados con la cultura venezolana: chigüires (capibaras), orquídeas, playas, cuatros (guitarras de cuatro cuerdas muy usadas en la música llanera).
La actividad del día se desarrolla así: les entregan a los niños una serie de hojas con plantillas hechas por Pah-D. Tienen diseños de CaradeBolsa. Es para que quienes quieran los coloreen. También cuelgan una lona de plástico para instruir a los niños sobre cómo usar la pintura en aerosol. Así, entre varios, harán un grafiti. Durante aproximadamente una hora y media, las preocupaciones y angustias causadas por el terremoto desaparecerán para esos niños.
Los habitantes del campamento usan los baños del museo. Al lado de sus carpas guardan sus pertenencias. Entre ellos reina la incertidumbre. Después del abrazo de recepción, Mavi ve que uno de los niños tiene la mano cubierta de pintura. “Choca esos cinco, así los dos tendremos las manos pintadas”. Convocan a todos los padres de la comunidad a que traigan a sus hijos, sobrinos o nietos.
EL NOMBRE COMPLETO de la institución es museo de la Estampa y del Diseño Carlos Cruz-Diez. Fue diseñado por el arquitecto Horacio Corser e inaugurado en 1997. Recibe el nombre de un artista cinetista de fama internacional. A mediados del siglo XX, el cinetismo venezolano se convirtió en un movimiento de renombre internacional gracias a Jesús Soto, Alejandro Otero, Gego, Juvenal Ravelo, Mateo Manaure y, por supuesto, Carlos Cruz-Diez. Los juegos con el color, las líneas, la perspectiva y las ilusiones ópticas fueron su prioridad. Por supuesto, toda esa explicación —y otros detalles— no será ofrecida a los niños. Pero al menos les van a contar algunos aspectos. “Al menos, para que sepan del lugar en el que se encuentran”, señala Mavi. Los niños de Venezuela, incluso antes del terremoto, ya tenían muchas dificultades. Cipriano Blanco, uno de los residentes, menciona que, en su caso, aún están esperando que un perito determine si su edificio es habitable o si tendrá que ser demolido.
Por ahora no hemos recibido ayuda gubernamental, sólo de la sociedad civil. Tenemos un gobierno que no se preocupa por la comunidad; más bien estorba. Debería hacer un plan de contingencia.
Él y su esposa cuidan de su nieta de 9 años, una de las participantes. Los padres de la niña residen en España. Y eso es relativamente común en el país. Los niños criados por abuelos, tíos u otros familiares porque sus padres han emigrado son comunes en la Venezuela actual. Según HumVenezuela, un millón de menores de edad venezolanos ha experimentado la separación de sus padres debido a lamigración. Quedan al cuidado de abuelos, tíos u otros familiares. Los casos varían: a veces el contacto se mantiene, hay llamadas y se envían remesas; otras veces se pierde y se crea una situación de abandono; y, en algunas ocasiones, es posible el reencuentro familiar. Pero lo cierto es que este fenómeno deja huellas psicológicas en todos los niños que lo padecen. En 2023, la Encuesta de Condiciones de Vida (Encovi), una iniciativa tomada por diferentes organizaciones que se unieron a raíz de los vacíos dejados por el Estado, reveló que la asistencia irregular a la escuela afecta al 40% de los niños y adolescentes del país. Esa situación podría empeorar ahora. Los que participaron en la actividad, por ejemplo, no han tenido clases desde el sismo.
Comienza la actividad. Los niños hacen cola para que Pah-D les dé una lata. Les emociona la idea de hacer un grafiti. Él les indica la distancia correcta entre el aerosol y la lona. Les explica que deben apretar con fuerza el pulsador; de lo contrario, saldrá poca tinta. Deben rellenar cada espacio.
Dayana, por su parte, va trazando rayuelas en el suelo con una tiza. Algunos niños se acercan a participar. Mavi se concentra en dibujar con algunos. En cierto momento, un adulto menciona que hay una niña de doce años con problemas para socializar. Según cuenta, su madre tiene una enfermedad cardíaca, por lo que el terremoto la dejó paralizada a ratos. Madre e hija están en una tienda de campaña. Mavi decide acercarse. Logra convencerla de participar y dibujar también.
LOS NIÑOS CRIADOS POR ABUELOS, TÍOS U OTROS FAMILIARES PORQUE SUS PADRES HAN EMIGRADO SON COMUNES EN VENEZUELA. UN MILLÓN DE MENORES DE EDAD VENEZOLANOS HA EXPERIMENTADO LA SEPARACIÓN DE SUS PADRES.
Hay niños y niñas de varias edades. Los más pequeños aún usan pañales y requieren ayuda para participar; los más grandes están a poco de entrar en la adolescencia. En cierto momento, uno de ellos, de aproximadamente 5 años, empieza a llorar. Un compañero pisó un dibujo que había hecho con tiza en el suelo, borrando la figura. “¿Sabes? Tengo un truco para dejar de llorar. Cuenta mis dedos”. Mavi le presenta sus diez dedos.
Creativos por Venezuela es una forma de canalizar a quienes quieren ayudar. Hay una dirección. De allí la coordinación de artistas. También nos encargamos de la parte pedagógica. Estará el taller de un artista y también la red de personas de la comunidad creativa que vendrán a ayudar. Esto surgió de manera empírica. Cuando ven la pintura y dibujan, comienzan a participar; es algo que ya tienen —explica Mavi.
Carmen Vallejo, abuela de un niño participante, celebra la actividad. Destaca que la ayuda de la población civil ha sido vital en este proceso. Les han llegado muchas donaciones de diferentes centros de acopio. De hecho, mientras conversamos, dos jóvenes le traen botellones de agua potable. Señala que ésta no es la primera actividad recreativa para los niños de la comunidad. Han llegado otras: han traído piñatas, disfraces y payasos. La solidaridad tiene muchas formas.

Damos la bienvenida a toda actividad para los niños. Así se distraen, se les quita la cuestión del sismo, porque eso los tenía nerviosos. Todos estamos aquí porque algunas paredes se cayeron en nuestro edificio. Muchos tenían los nervios por el sismo. Cuando los niños escuchan un ruido, se abrazan a la mamá.
La actividad dura aproximadamente una hora y media. Es el tiempo de atención que los niños pueden ofrecer. Entonces el grupo los reúne a conversar. Les cuentan algunos detalles sobre Carlos Cruz-Diez. Les explican que el museo también hace exposiciones sobre artes gráficas, porque aquel artista tan famoso empezó como diseñador y sus monumentales obras eran diseñadas antes de ser ejecutadas. Luego les hablan de otro artista: el que está presente, Pah-D. Él aprovecha para dibujar a su fiel acompañante en la lona.
Les voy a contar un cuento. Cuando él era chiquito tenía un amigo imaginario. Ese amigo imaginario ahora es CaradeBolsa. Y él se tapa la cara porque le da pena. Se vuelve gigante o chiquitico, depende de dónde esté. Y es por la pintura.
Los niños hacen preguntas. Él y Mavi van respondiendo. “¿Por qué CaradeBolsa sale en todos los dibujos de él?”. Porque siempre lo acompaña. “¿Por qué lleva una bolsa en la cabeza?”. Porque le da pena mostrar su cara; es muy tímido. “¿Y por qué cambia su tamaño?”. Porque así puede estar en paredes chiquitas o grandes.
Esa misma dinámica también la han hecho con otros artistas; hoy fue el turno de Pah-D. Mavi les pide que digan, en una o dos palabras, cómo se sienten ya que terminó la actividad. La respuesta también puede ser un color. Todos dicen algo distinto: distraído, jugar mucho, increíble, increíble también, especial, me encantó, rosado. Luego les pide que, a la cuenta de tres, todos griten: “¡Que viva el arte!”. Y llega el momento de la despedida. En la lona que se usó para la actividad yace una frase ilustrada por Pah-D, una que define esta iniciativa: LLEVAR EL COLOR A DONDE SEA NECESARIO.

Corazón Partío

