No todo brilla en mi rancho de neón. La distancia-movilidad entre el estado y la Ciudad siempre ha sido un mal viaje en el tiempo: envejeces en el tráfico. La comarca crece sin medida, pero no hay Metro, ni Metrobús, ni Ecobici, ni Trolebús. Puro colectivo de la muerte, taxi, coche y bicicleta. Tenemos la policía más criminal de la galaxia. Lo peor es la ausencia histórica de espacios para la cultura y el entretenimiento, que no sean bares de cubeta cervecera y grupo de covers, los guardianes de la tradición. Recién abrió Rockotitlán y se agradece. Pero lo normal es viajar a la Ciudad de México para la movida cultural / musical. Está aquí pegada, pero puedes perder dos horas en ir y dos en retachar. En esta tierra árida de justicia, cine, música y arte, el Film Club Café ha sido nuestro oasis mexiquense desde 2006. Se ubica en el sótano de Periférico Norte #1695, La Florida, junto a las Torres de Satélite.
ESTA CUEVA DEL SÉPTIMO ARTE la creó el vampiro cinematográfico Raúl Ojanguren a base de DIY. Ha sido una misión no sólo para él, también para la familia, mantener abierto el club contra la crisis, los gobiernos de todos los colores y la pandemia. En abril cumplió 20 años de ser el epicentro cultural de la comarca sateluca y más allá, el punto de intersección entre los adictos al cine, a los movimientos artísticos y a la música. Proyectos como el colectivo Satélite M17 con sus documentales, exposiciones y arte urbano.El rock / jazz / blues / electrónica en sus viernes de música en vivo, son cientos los grupos y solistas que han tocado en su foro, como A Love Electric, Jaime López, Los Esquizitos, Auxiliadores, Disturbio Swing y Mr. Beast. Lo bueno de que esté en un sótano es que tiene el aura subterránea y se le da el espacio para dos salas de cine bien acondicionadas, el foro para los grupos / exposiciones, la barra de café / cerveza, y la terraza de mesas y lectura.
En este club se proyectan películas todos los días —excepto martes—, tienen tres carteleras, la semanal, la de los ciclos y una de conciertos. La curaduría es responsabilidad de Raúl, prácticamente todo el material que tiene en los anales del club y el que llega de entrada por salida, pasa por sus ojos, conocimiento y criterio. Bajita la mano debe ser uno de los cinéfilos más pesados en la actualidad. En estos días hay tres ciclos: lunes de Criterion, películas de esa colección con los comentarios de Raúl. Los miércoles son de Les Nuits en Or, los mejores cortometrajes del año. Los jueves, 50 Países, 50 Películas, con los comentarios del periodista Lalo Ortega. También imparten el curso Siete Décadas de Martin Scorsese. Y para el 29 de agosto, el concierto de jazz con el trío del pianista y compositor Uri Cisneros.
No sé qué hubiéramos hecho estas dos décadas sin el Film Club Café. Tampoco conozco un lugar así para saciar la sed de cine y música. Es único en su tipo y su identidad visual / estética ya son marca. Raúl es un personaje de película, el valiente que se arriesga para dar lo que nadie más nos ha dado.
El Cultural No. 565
