Emilio Uranga: en busca de Goethe

La aventura intelectual y filosófica de este personaje ha sido opacada por la biografía, en especial sus funciones
como asesor de tres o cuatro presidentes del priato, entre ellos López Mateos, Díaz Ordaz y Echeverría.
Sin embargo, a lo largo de 2021 —su centenario natal— se han celebrado seminarios en torno a su obra,
y en años recientes aparecieron reediciones de su legado. Adolfo Castañón compiló el volumen Emilio Uranga:
Años de Alemania (1952-1956), que pronto circulará bajo el sello Bonilla y Artigas, del que presentamos un adelanto.

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Emilio Uranga (1921-1988).Fuente: filosofiamexicana.org
Por:
  • Adolfo Castañón

I.HACE UNAS SEMANAS Gabriel Zaid, quien se encontraba escribiendo una “Recordación de Uranga”, me preguntó si conocía yo un libro del autor de El análisis del ser del mexicano que no encontraba por ningún lado aunque estaba citado en la red: Goethe y los filósofos. Le respondí que en realidad se trataba de un libro fantasma que nunca se había publicado como tal, pero que mencionó muchas veces en las cartas que les escribió desde Alemania y Francia a Luis Villoro y a Alfonso Reyes. Él sabía que yo estaba trabajando desde hace años en el conjunto de cartas que escribió el filósofo en los años cincuenta a su amigo y a su maestro, que serán publicadas próximamente por el sello de Bonilla y Artigas, en coedición con el Instituto de Investigaciones Filosóficas y el Gobierno del Estado de Guanajuato. La siguiente exposición sigue el hilo de las cartas que le envié a Zaid en busca del libro fantasma Goethe y los filósofos. De hecho, en un futuro ejercicio editorial, cabría transformar el epistolario que he titulado Emilio Uranga: Años de Alemania (1952-1956) en la esperada edición de la obra presentida.

II. EL DOCUMENTO LLAMADO Emilio Uranga: Años de Alemania (1952-1956) consta de varias secciones: las cartas de Emilio Uranga a Luis Villoro, escritas entre 1952 y 1956; el diario que llevó Uranga entre 1954 y 1955; sus cartas intercambiadas con Alfonso Reyes, entre 1954 y 1957; y las cartas que escribió a José Gaos, Alejandro Rossi y José Luis Martínez entre 1954 y 1956. Además incluye los diez escritos de Uranga que nos parecieron pertinentes con la temática de las cartas y el diario: “El tema de la muerte en la Filosofía Contemporánea”, “Sobre el Doktor Faustus, de Thomas Mann”, “El Goethe-Buch de Alfonso Reyes”, “Cartas de Alemania”, “Introducción a la lectura de Jorge Lukács”, “Invitación al romanticismo alemán”, “Semblanza biográfica de Federico Schlegel”, “Reflexiones de Max Scheler sobre la esencia de la filosofía”, “¿Qué ha pasado con Juan José Arreola?”, “El maestro Jorge Lukács”, “El último Lukács”. Asimismo otros documentos interesantes, como la reseña que hizo Tomás Segovia de Trayectoria de Goethe de Alfonso Reyes. Hemos pensado que la mejor manera de iniciar este volumen singular son las páginas que escribió Luis Villoro sobre su amigo Emilio Uranga para un volumen de las obras completas de éste. A este conjunto singular se deben añadir las cartas intercambiadas entre Uranga y Arnaldo Orfila Reynal sobre las traducciones que hizo el filósofo para el FCE en esos años; el texto que Guillermo Hurtado ha escrito sobre su ensayo dedicado a Max Scheler, así como las cronologías de Goethe y Lukács y el índice del homenaje dedicado a éste que es objeto de una de las cartas de Uranga.

Análisis del ser del mexicano

Años de Alemania es un documento excepcional. Lo es no sólo por la convergencia de los puntos de vista que se dan aquí sino por el momento singular que en ellos cristaliza. Frente y vuelta, reverso y anverso de una tapicería individual y colectiva, el texto registra los avatares del joven becario mexicano en Europa, sus angustias, nostalgias y pasiones, sus sufrimientos y privaciones, su no siempre fácil aclimatación en Alemania, sus encuentros y desencuentros con la filosofía alemana, su descubrimiento maravillado de la obra de Goethe tanto como de la de Alfonso Reyes, su encuentro con la filosofía y el pensamiento de Georg Lukács y, en el trasfondo, silenciosa pero diligente y eficaz, la figura fraternal y tutelar de Luis Villoro, cifra del nombre del amigo e interlocutor. De hecho, este libro no se podría haber armado sin la generosidad del filósofo de Los grandes momentos del indigenismo en México y sin el entusiasmo de su hijo, Juan Villoro, quien me transmitió los documentos de las cartas que fueron diligentemente transcritas en mi oficina por Irma Martínez. Tampoco habría sido posible sin el apoyo de Guillermo Hurtado, quien sugirió a José Manuel Cuéllar que transcribiese parte de los diarios de Uranga depositados por su hija Cecilia en el Instituto de Investigaciones Filosóficas.

Las cartas a Luis Villoro y Alfonso Reyes hablan reiteradamente de un proyecto de libro: Goethe y los filósofos, el cual sólo sobrevive precisamente en estas cartas cuyo común denominador es, en gran medida, Goethe y la filosofía. El otro libro anunciado al final de estas cartas se titulaba, pues todo indica que ha desaparecido, Marx y la filosofía, que al parecer Uranga entregó a Ricardo Guerra para que a su vez se le entregara a Alfonso Reyes, cosa que nunca sucedió.

Nostalgia de Shakespeare

La espina dorsal de esta correspondencia la representa el estudio de la obra y de la doxografía goethiana. Uranga leyó en esos años decenas de libros sobre Goethe, tanto en alemán como en otros idiomas y, desde luego, en español, que se supone habrían sido objeto de una donación a El Colegio de México, según se documenta en las misivas a Alfonso Reyes. Luego de Goethe, los otros dos protagonistas de estas cartas son el filósofo y pensador húngaro Georg Lukács y Alfonso Reyes, al sesgo aparecen José Gaos y José Ortega y Gasset. La discusión de la obra de Goethe a través de Alfonso Reyes y de Ortega conduce al encuentro del texto donde Tomás Segovia reseñó la Trayectoria de Goethe, de Reyes. Esta reseña representó un desencuentro que simboliza cómo, después de doscientos años y a muchos kilómetros de distancia, la persona y la obra de Goethe eran capaces de despertar diferencias y polémicas.

Años de Alemania es un libro sobre la amistad. Al trasluz de las cartas escritas y enviadas por Emilio Uranga a su amigo Luis Villoro se recorta el paisaje de una generación filosófica, la del grupo Hiperión con sus integrantes —Leopoldo Zea, Jorge Portilla—, sus amigos —Ricardo Garibay—, pero sobre todo se insinúa con amorosa persistencia la figura eficiente y amable, práctica y diligente, de un compañero y fraternal aliado que está dispuesto a enviar documentos, hacer trámites, investigaciones, a obtener certificados, a cobrar y enviar cheques que hacen ver el lado práctico y servicial de ese amigo y lector incomparable que fue Luis Villoro.

La suma del diario, de las cartas dirigidas por Uranga a Villoro, de las cruzadas entre él y Alfonso Reyes y de los otros documentos aquí reunidos pueden ayudar a reconstruir un momento incomparable y privilegiado de la historia de las ideas en México y a perfilar su carácter magnético.

Alfonso Reyes (1889-1959).Fuente: Archivo personal de Adolfo Castañón

III. LAS PRIMERAS CARTAS de Uranga a Villoro dan cuenta de la desilusión que en el primero suscita la filosofía universitaria alemana, aquella de los seguidores de Heidegger y de éste en particular. Hacen eco a las páginas escritas por Uranga en su diario de esos años. La cartas que dedica a Goethe pueden ser leídas como el libreto o guion del libro anunciado a Luis Villoro y a Alfonso Reyes sobre Goethe y los filósofos. Repasan la bibliografía y doxografía sobre Goethe, reseñan el libro Trayectoria de Goethe, calan en el ensayo de José Ortega y Gasset y arrojan luz sobre la recepción desilusionada de la obra de Ortega en México y en América después de la Segunda Guerra. Un segundo tramo (de la carta 45, del 23 de agosto de 1956, a la última, del 2 de octubre de 1956) tiene que ver con el descubrimiento del pensador y sociólogo Lukács y lo que podría llamarse la conversión al marxismo de Uranga, que lo llevará a componer ese otro libro perdido que dedica a Marx y la filosofía. Consta por las cartas a Alfonso Reyes que Uranga entregó a Ricardo Guerra dicho manuscrito. También consta que se extravió misteriosamente, aunque se puede presumir que llegó a México. Llama la atención el hecho de que estas cartas de Uranga a Villoro sean el único testimonio de dos importantes libros que, o bien nunca fueron escritos formalmente —como es el caso de Goethe y los filósofos— o bien desaparecieron. 

CARTA DE EMILIO URANGA

Köln, 17 de julio de 1955

Querido Villoro:

Hoy por la mañana me ha despertado la campanilla del cartero que ha puesto en mis manos un obeso sobre certificado. Picado por la curiosidad he roto violentamente la cubierta y descubierto que el envío constaba de las copias de mis actas de estudios. Te agradezco que me las hayas procurado y que hayas puesto el original en manos de Chevalier. Asimismo, te agradezco que me hayas conseguido el certifica-do de salud y desde luego transmítele telefónicamente cuando menos mi agradecimiento al Dr. Cabrera por el certificado de salud. Creo que con todos estos trámites se habrá ya acla-rado el aspecto legal de mi beca y en lo posible normalizado y legitimado mi situación. Espero que el gobierno francés me confirme la dotación con un documento oficial. En dos meses más pienso trasladarme a París y procurar instalarme. Le he escrito a Cabrera y he obtenido una respuesta en lo general favorable. Pero la seguridad definitiva de gozar de albergue en la Casa de México todavía no la tengo.1 Ya veremos qué pasa. Por otro lado, y por propia experiencia, tengo por impropio vivir en la Ciudad Universitaria de París por su aislamiento que quieras que no a la larga te separa de la vida francesa y te relega a una forma artificial de convivencia con compatriotas por lo pronto muy bien recibidos pero a la larga aburridos e inoperantes. Guerra no da señales de vida. ¿Cuándo vendrá a Alemania y a dónde vendrá? Si sabes algo comunícamelo. De Portilla no he recibido nada, ni siquiera unas líneas explicando que no puede satisfacer por ahora los compromisos a que se obligó muy gitanamente. Si lo ves procura transmitirle mi estado de ánimo. Sin dureza, desde luego. Más bien con ternura, como tú sabrás hacerlo.

Me ocupo en estudiar a Goethe. Hace días me
dediqué a sacar en limpio la bibliografía que he consultado. En definitiva, 100 libros, sobre y de Goethe. No está mal... El trabajo personal que de esta ocupación pienso destilar se llamará Ensayo sobre Goethe

Como te habrás ya enterado por mi carta de ayer me ocupo intensamente en estudiar a Goethe. Hace unos días me dediqué a sacar en limpio la bibliografía que he consultado. En definitiva, 100 libros, sobre y de Goethe. No está mal. En cuanto al trabajo personal que de esta ocupación pienso destilar se llamará simplemente, “Ensayo sobre Goethe” versará sobre el tema “Goethe y los Filósofos”.2 El título es irremediablemente ambiguo. Por un lado hay un rico material de ensayos dedicados a Goethe por filósofos profesionales, por ejemplo el de George Simmel [sic],3 el mejorcito entre ellos. Por otro lado, y esto me interesa más de cerca, hay también un rico material concerniente a las relaciones, personal[es] y de pensamiento, que contrajo el mismo Goethe con filósofos contemporáneos como Kant, Fichte, Moritz, Schelling, Hegel, Schopenhauer, etc., y otros menores.4 De aquí puede salir un bonito ensayo. Todo lo que aquí se ha debatido es muy poco conocido entre nosotros y aún [sic] los historiadores de la filosofía no le prestan suficiente atención. Pero sobre todo se trata de una historia animada y hasta dramática y no simplemente un rimero de filosofemas contrapuesto a otros más y más abstractos. Finalmente hay el problema de que ya te hablé de la nueva imagen de Goethe en que los filósofos desempeñan la mitad del trabajo pues los nuevos esfuerzos se mueven en una zona fronteriza entre lo puramente biográfico y la pesquisa del significado existencial de Goethe. Como ves, tengo pues tela de dónde cortar y mientras no flaquee el entusiasmo esta mi dedicación me consuela y fertiliza. También me ofrece la posibilidad de ocuparme de otros temas y no los regionales. Por todo ello me encuentro bastante satisfecho. En Francia espero tener a disposición una buena biblioteca rica en libros sobre Goethe. He procurado, en lo posible, hacerme personalmente de los libros que consulto. Últimamente di con una librería de viejo, “El Paraíso”, que realmente ha sido tal pues he podido adquirir tomos sueltos de las obras completas en la edición de Weimar,5 y en la Jubiläum-ausgabe,6 a un precio irrisorio. Estoy feliz con el hallazgo. Y sin embargo el mercado alemán de libros sufre todavía de los efectos de la Guerra y en relación con [lo] que podría ofrecer es pobrísimo. En cuanto a los nuevos estudios naturalmente los tienes que comprar a precio elevado. Los libros son aquí por lo general ediciones de lujo. Pero es esta una oportunidad única. Si no compro aquí los libros, sobre todo los viejos, nunca más les veré la cara en México. Y claro veo con espanto la perspectiva de volver a México y no poder dedicarme con la intensidad con que aquí lo hago a revisar esta bibliografía. Sin duda Alfonso Reyes dispone de una rica dotación. Pero es quizás el único. Me ocurriría preguntar por ejemplo ¿qué libros de Goethe y sobre Goethe tienes en tu biblioteca? La respuesta sería, “sólo tales o cuales porque no me he interesado”. Procura si te es posible comprar la biografía de Goethe por Emil Ludwig,7 desde luego en la traducción española, pues es un libro que aquí no se consigue a ningún precio y es una biografía que señala un momento interesante de la “confección” del Goethe del siglo XX. Desde luego te suplicaría no enviarlo por correo aéreo, pues cuesta mucho, sino por correo ordinario. Si no me equivoco está entre mis libros. Pero si no lo tienes a la mano cómpralo. Más datos: Está publicado por la editorial Juventud. En cuanto a traducciones del Fausto hay sin duda otras mejores pero no recuerdo la editorial. Portilla te puede dar el dato. Dile que consulte su edición de las Conversaciones con Goethe con Eckermann8 y en esa misma colección está una traducción del Fausto. Para no ir más lejos, también podrías haber comprado la traducción de Rovira Armengoll en la Revista Occidente [sic]. Es una traducción que vi en la librería de Cristal. De modo que no sé por qué topaste con dificultades. Me lo explico porque no estás familiarizado con estos extremos. Pero un poco de familiaridad no te vendría mal.

Luis Villoro (1922-2014).Fuente: filosofiamexicana.org

Ayer leí un agudo libro de George Lukács [sic] sobre Thomas Mann.9 De los críticos marxistas no sólo es Lukács el más notable sino el más honesto.10 En sus páginas no hay esa suciedad con que amenizan los “puros” con sus cogitaciones. La crítica literaria marxista se inscribe hoy en la única dirección legítima. “Buscad al burgués” podría ser la divisa de esta crítica, como en el siglo pasado todo se resolvía en “cherchez la femme” como clave para comprender los complejos del escritor. El subjetivismo es una enfermedad pero no biológica sino social. La dialéctica de la soledad, de la marginalidad, de que [sic] tanto sufres es el punto de partida de una evolución hacia la reconciliación. Problema del tránsito del “pequeño” al “gran mundo”, “conversión de los pensamientos en praxis social”. Tanto en Mann como en Goethe hay el momento en que el escritor concibe una novela de “educación”, en que muestra cómo el héroe subjetivista escapa de sus cadenas y se abre al mundo del servicio. Magistral la exposición de Lukács, con una cita de Marx —“Alemania se encontrará algún día en el abismo de la decadencia sin haber probado la cima de la grandeza”—, que nos hace ver por qué precisamente aquí se da la tierra predilecta del subjetivismo que se desgarra a sí mismo las últimas entrañas que le quedan. Ver Kafka, Rilke, Kierkegaard. El fracaso en operar este tránsito, la imposibilidad de operarlo tiene origen social. ¿Cómo explicar el nuestro? Más bien pues que amargarse la vida lo que convendría es explicar por qué no se transita a la deseada objetividad. Entre paréntesis el libro de Lukács está editado en Alemania Oriental y haberlo conseguido aquí, en la Occidental, es una rareza.

Procura comprar la biografía de Goethe por Emil Ludwig, pues aquí no se consigue a ningún precio... señala un momento interesante de la confección del Goethe del siglo XX. Desde luego te suplicaría no enviarlo por correo aéreo, pues cuesta mucho

Bueno, Villoro, basta por hoy. Antes de terminar vuelvo a mis recomendaciones de siempre. Escríbeme algo más explícito sobre lo que haces en México y sobre tus planes. No abandono la esperanza de que a fin de año te vengas a Europa y te pases aquí una temporadita. Podríamos vernos en París y de ahí ir a España que me la he reservado para más tarde. ¿Qué te parece? No dejes de decirme cómo ves las cosas. Te has olvidado de transmitirme la dirección de Rossi. Dentro de algunos días te comunicaré los planes de una Revista Bilingüe que un editor de aquí me ha encomendado poner en práctica por lo que se refiere a México, pero antes de disponer de la propaganda escrita no quiero adelantar nada.

Un abrazo de tu amigo.

Emilio [Con firma]

Notas

1 La Casa de México es una residencia ubicada en la Ciudad Internacional Universitaria de París que recibe estudiantes de posgrado, investigadores, profesores de universidad y artistas mexicanos que realizan actividades académicas en París. Más tarde, en la carta del 9 de agosto de 1955, Uranga le confirma a Villoro que sí obtuvo lugar en ese sitio.

2 En la carta que envía Uranga a Alfonso Reyes, el 11 de agosto, también comparte su idea de “un ensayo sobre ‘Goethe y los Filósofos’, una historia, lo más animada que ello sea posible, de las relaciones, que en su dilatada vida, contrajo Goethe con filósofos como Kant, Fitche, Schelling, Hegel, Schopenhauer y otras figuras menores, como el ‘neurasténico’ Moritz”. Uranga nunca publicaría el ensayo prometido, estas cartas son el único vestigio de ese proyecto.

3 Georg Simmel (1858-1918), filósofo y sociólogo alemán, publicó Kant y Goethe (1906) y Goethe (1913). Véase Simmel, Goethe. Seguido del estudio Kant y Goethe, para una historia de la concepción moderna del mundo, traducción de José Rovira Armengol, Nova, Buenos Aires, 1949.

4 Los nombres de estos filósofos se encuentran citados en el tomo XXVI de las Obras completas de Alfonso Reyes, dedicado principalmente a Goethe (1749-1832) y donde se incluye la Trayectoria de Goethe.

5 Por encargo de la archiduquesa Sophie de Sajonia, la edición de Goethes Werke consta de 133 vols. en cuatro partes, Weimar, 1887-1919.

6 Se le conoce como edición conmemorativa: Johann Wolfgang von Goethe. Gedenkausgabe der Werke, Briefe und Gespräche, 24 vols., edición de Ernst Beutler, Artemis, Zurich, 1948-1954, y tres suplementos, Zurich y Stuttgart, 1960-1971.

7 Emil Ludwig (1881-1948). Escritor y biógrafo alemán nacionalizado suizo, autor de Goethe. Historia de un hombre, traducción de Ricardo Baeza, Editorial Juventud, Argentina, primera edición en español, 1932. Alfonso Reyes tenía en su biblioteca la edición francesa, Goethe: histoire d’un homme (vols. 1-3), traducción de Alexandre Vialatte, Editorial Victor Altinger, París, 1929-1930.

8 Johann Peter Eckermann (1792-1854). Poeta y escritor alemán. De 1823 a 1832 fue secretario personal y amigo de Goethe. Editó sus obras completas en cuarenta volúmenes (1839-1840) junto con el profesor de literatura F. W. Riemer. Puede referirse a la edición de las Conversaciones con Goethe en los últimos años de su vida, traducidas por José Pérez Bances en Madrid para Espasa Calpe y reimpresas en 1932 y 1934; o bien a la de Fernando Benítez para la Colección Austral. La traducción del Fausto publicada por Revista de Occidente en Madrid, 1954, es la de José Roviralta Soler.

9 Georg Lukács, Thomas Mann, Aufbau-Verlag, Berlín, 1949.

10 Véase Prolegómenos a una estética marxista (sobre la categoría de la particularidad), primera edición en alemán, 1954, traducción de Manuel Sacristán, Grijalbo, México, 1965.