Manual de carroña

La canción #6

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Manual de carroñaFuente: lazonasucia.com
Por:
  • Rogelio Garza

La crónica es el gran viaje del periodismo. Es el género más libre y emocionante, convierte el oficio en una aventura con posibilidades y recursos sin límite. Ahora que abundan los contenidos digitales mal redactados y peor editados bajo la férula de un algoritmo, un libro de crónica musical como Manual de carroña de Alejandro González Castillo (Producciones El Salario del Miedo, 2020) es un refugio de periodismo personal para viajeros de largo aliento. Al enrolarse y abordar sus historias lo más importante es el estilo. Cualquiera puede tocar rock, dice Keith Richards, pero pocos tienen el rol. Eso es lo que distingue a González Castillo: su prosa es salvaje, aguda y refinada al mismo tiempo.

Cunde la idea estrecha de que el periodismo musical se limita a las reseñas de discos, listas y boletines. Los más ridículos dicen que está muerto o que no existe. Aquí no muere; se adapta y evoluciona. La entrevista, el ensayo, el reportaje y la crónica muerden desde un punto de vista autobiogonzo —la marca de la casa—, más pariente de Fernández de Lizardi que de Scherer García. “Para mí la crónica es un perro. O mejor dicho: una perra callejera en brama”, escribe el también editor de la revista Marvin, oriundo de “la cicatriz que separa a Neza de Aragón”. Ahí nació esta bitácora rockera de la vida al filo por la capital, el periodismo y la literatura con las vísceras de fuera.

Es lo que distingue a González Castillo: su prosa es salvaje, aguda y refinada al mismo tiempo

Huesos rotos en un slam iniciático, drogas míticas como La Galleta de La Lagunilla que deconstruye la personalidad, el peregrinaje a Euruapan para pisar la Meca de los bitlemaniacos, la travesía existencial y emocional para ver a Brian Wilson al otro lado del río, encuentros y desencuentros con parejas, músicos, artistas populares y estrellas del espectáculo. El escritor convierte lo que le sucede en algo más interesante que sus entrevistados, quienes terminan en segundo plano. Lo mismo le saca la sopa a Yuri que a Babo de Cartel de Santa, a mi crush Paty Cantú que a Charlie Monttana. Memorables sus encuentros con el rey José Agustín, con el príncipe José José y con el maestro que descubrió a todos: Javier Bátiz.

Con humor canijo, González Castillo autorretrata de garras a pulgas al periodista musical, ese espécimen que le da título al tomo, que vive del free lance atrapado entre la cultura y el espectáculo, con sus virtudes y múltiples vicios. El libro se convierte rápidamente en el nuevo Manual de Vicente Carroñero para quienes buscan un periodismo musical callejero, sin cadena de castigo y con los colmillos bien afilados.