Últimas transmisiones desde el planeta Bowie

Últimas transmisiones desde el planeta Bowie
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Su último concierto fue el 25 de junio de 2004, en Alemania. Cerca del final de la gira A Reality Tour fue intervenido de urgencia para aliviar la obstrucción de sus arterias coronarias. Apenas pudo terminar el concierto; sus músicos, preocupados, lo vieron distante, visiblemente adolorido. Las fechas restantes de la gira fueron canceladas y, por unos días, cundió el rumor de que había muerto. Tras la accidentada fecha final de A Reality Tour, Bowie se replegó sobre sí mismo; guardó silencio durante casi diez años. De hecho, para el fin de la primera década del siglo XXI parecía fácil dar por sentado que el prolijo pero algo deslucido Reality iba a ser el cierre (no con un estruendo, sino con un suspiro) de esa discografía que incluía maravillas como Hunky Dory y Low.

Esto cambió en 2013, cuando (sin anuncio alguno) apareció The Next Day, un disco que fácilmente podía considerarse como lo mejor que había grabado Bowie desde 1980 y que lo mostraba maduro y cómodo con sus poderes. Las catorce canciones que lo integran (veinticuatro en la edición definitiva, The Next Day Extra) repasan sonidos, estilos, tonos y géneros de la obra previa con pulso firme y oído refrescado; se permiten momentos maravillosos. La etapa tardía de su obra quedaba inaugurada así por un disco de altísima calidad, pero faltaba el riesgo, el factor X, por así decirlo. The Next Day es un gran álbum, sin duda, pero de un Bowie que parecía resignado a conformarse con una excelente factura musical, un artesanía consumada.

O quizá no. Al año siguiente pudimos escuchar Sue (or In a Season of Crime), un single grabado con la orquesta de jazz de Maria Schneider que marcó la primera gran apropiación bowiesca del lenguaje del jazz. Finalmente, casi dos años después, el 8 de enero de 2016 (el cumpleaños número 69 de Bowie, por cierto), fue puesto a la venta Blackstar.

"En 2013 apareció The Next Day, un disco que podía considerarse como lo mejor que había  grabado desde 1980... lo mostraba cómodo con sus poderes. Las catorce canciones repasan tonos y géneros de la obra previa con pulso firme.

LAS VOCES DEL TIEMPO

Volvamos a aquellos años oscuros y sin sonido, entre 2004 y 2013. No fueron un desierto para los fans y coleccionistas de Bowie; por el contrario, se sucedieron reediciones remasterizadas de algunos de los clásicos, discos en vivo y varias compilaciones. En 2002, conmemorando el trigésimo aniversario del disco, apareció una mala reedición de The Rise and Fall of Ziggy Stardust and The Spiders from Mars, seguida por Aladdin Sane en 2003, Diamond Dogs en 2004 y Young Americans en 2005. Fue una serie muy inconsistente de remasterizaciones de aniversario que tuvo su mejor momento en el último álbum mencionado, con una versión que sigue siendo la preferible hasta el día de hoy. Pero cuando todo apuntaba a pensar que seguiría Station to Station, la pauta de reediciones conmemorativas se interrumpió y hubo que esperar hasta 2009 para que fuera lanzada la cuidadísima reedición de David Bowie, el segundo álbum de la discografía (originalmente de 1969, después reeditado bajo el nombre Space Oddity varias veces, incluyendo 1991 y 1999 en CD), y a 2010 para que aparecieran los excelentes remasters de Station to Station y David Bowie (en este caso el disco de 1967, primer álbum de la discografía), no superados hasta ahora en términos de calidad de sonido. Cuando todo apuntaba a creer que seguirían Low y “Heroes”, la tendencia se interrumpió de nuevo y en 2012 apareció una reedición (mejor que la precedente) de The Rise and Fall of Ziggy Stardust.

En materia de discos en vivo el panorama fue similar. Dejando de lado las reediciones y remasterizaciones de David Live y Stage (ambas de 2006), que aportaron canciones hasta el momento sólo disponibles en grabaciones pirata y, ante todo, un sonido muy mejorado. Dejando de lado, también, la reedición de Ziggy Stardust: The Motion Picture (que recoge el último concierto de la etapa glam de Bowie), las verdaderas sorpresas fueron la oficialización de dos discos en vivo disponibles hasta entonces sólo como grabaciones pirata. Se trató de Live Santa Monica ‘72, puesto a la venta en 2008 y quizá el mejor testimonio de la potencia en vivo de Bowie en la estela de su álbum de 1972, y Live Nassau Coliseum ‘76, que recoge un concierto de la gira promocional de Station to Station.

Los compilados también abundaron, pero fueron pocos los de verdadero interés, en particular después de The Best of David Bowie, de 2002, que ofrecía ediciones diferentes para cada país o región y que, considerando todas estas variantes, sumaba 63 canciones, algunas de ellas relativamente raras, como la versión en alemán de “Heroes” o el corte no editado de “Cat People”.

TRAZOS PÓSTUMOS

En 2015, mientras los fans intentábamos digerir Sue, el proceso de las reediciones de Bowie tomó un giro interesante. La tendencia de ofrecer otra vez los álbumes de la primera mitad de los setenta fue interrumpida por una suerte de versión recargada o acelerada. Consistió en editar, en vez de los discos individuales, box sets (en CD y vinilo) que compilaron periodos de la discografía. Esta etapa comenzó con Five Years (reunión de los álbumes entre 1969 y 1973) y siguió con el ya póstumo Who Can I Be Now?, de 2016, que reunía los álbumes Diamond Dogs, Young Americans y Station to Station, más The Gouster, una interesantísima reconstrucción de la versión más temprana y nunca hasta entonces publicada del segundo de los recién nombrados.

En 2017 salió a la venta A New Career in a New Town, con Low, “Heroes”, Lodger y Scary Monsters, junto a una versión aumentada de Stage (dos canciones adicionales) y un compilado de lados B y rarezas que incluyó el EP Baal, una de las joyas más desconocidas de la discografía completa. Además ofrecía una remezcla interesante de Lodger a cargo del productor Tony Visconti. Los fans se dividieron entre quienes celebraron el nuevo sonido remasterizado y aquellos que lo encontraron muy cargado de graves: Low y “Heroes” con esteroides, digamos.

El problema —por así decirlo— de esta serie de box sets era que después del mejor momento artístico de Bowie (por consenso se ubica entre Station to Station y Scary Monsters) seguía el nadir de su trayectoria, en particular Tonight y Never Let Me Down. Así, en 2018 apareció Loving the Alien, que incluía precisamente esos discos más el superventas Let’s Dance. Pero era de esperarse que ciertos fans no completistas prescindieran de esa caja. Para evitarlo se potenció la oferta incluyendo además una versión nueva (con secciones musicales grabadas en específico para el proyecto) de Never Let Me Down, un compilado de oscuros y curiosos remixes para las pistas de baile ochenteras y, más interesante aún, dos discos en vivo, Serious Moonlight Live ‘83 y Glass Spider Live Montreal ‘87. El último recoge la gira promocional de Never Let Me Down, una suerte de espectáculo circense coreografiado hasta el último segundo. Puede pensarse como un precursor de los conciertos de pop masivo del siglo XXI o como una versión extraña del Cirque du Soleil, con un Bowie al que ya se notaban los cuarenta años recién cumplidos y que interactuaba torpemente con sus bailarines en versiones de sus hits al mejor estilo Las Vegas. El disco Serious Moonlight suena bien, con una banda contundente. Además, aunque es fácil notar que las versiones intentan vender al mundo del pop global composiciones pensadas más en el terreno de lo que se dio en llamar art rock, terminan por convencer por su dinamismo y energía (casi añado alegría).

Si la etapa ochentera fue problemática, más lo fue la transición con los noventa, que debería incluir los discos de Tin Machine, la banda que Bowie formó en 1989. Es difícil encontrar fans capaces de hablar con entusiasmo de ese momento, y quizá por eso (sumado a las no tan buenas ventas de Loving the Alien) hasta la fecha no ha sido anunciado el quinto box set de la serie, ni tampoco especificado su contenido (podría además incluir Black Tie White Noise, pero seguramente no los discos típicamente noventeros 1. Outside, Earthling y Hours, que merecen considerarse como una etapa en sí misma).

Antes de hablar de lo que efectivamente se editó el año pasado, vale la pena mencionar más discos aparecidos en esta fase póstuma de la discografía de Bowie. En términos de compilados, por ejemplo, el primero en aparecer después de la muerte del músico fue el correcto Legacy, en versiones simple, doble y triple (en cuanto a la edición en CD; en vinilo sólo hay una edición doble). Sin embargo es en cuanto a discos en vivo donde encontramos lo más interesante (hasta el momento) de esta fase póstuma. Así, en 2017 se lanzó Cracked Actor, que ofrece un concierto de la segunda mitad de la gira de Diamond Dogs, ya con algunas canciones de un repertorio soul que incorporaba al maravilloso Luther Vandross en los coros: es una oportunidad única de escuchar a Bowie en un momento bisagra de su carrera en la época setentera.

Después, en 2018 apareció Welcome to the Blackout, armado a partir de conciertos grabados el 30 de junio y el 1 de julio de 1978, cuyas canciones suenan más intensas y viscerales que lo recogido en Stage. Tanto Cracked Actor como Welcome to the Blackout son discos de escucha ineludible para todo fan que se precie, y es fácil postular que no ha sido puesto a la venta, en cuanto a la obra de Bowie, algo  comparable en términos de relevancia histórica desde 2016.

BOWIE EN VIVO

También en 2018 apareció Live in Berlin 1978, que incluye parte de un concierto en esa ciudad; la calidad del sonido hace evidente por qué la fecha particular no pudo ser ofrecida completa, pero no por ello deja de ser interesante el disco, que estuvo disponible únicamente en la exhibición David Bowie Is, en Nueva York, y no fue editado en CD ni puesto a disposición del público en formato digital.

Otro disco en vivo lanzado recientemente es Glastonbury 2000, que recoge la actuación de Bowie en el festival homónimo el 25 de junio de 2000. Es, también, un material imprescindible para los fans; muestra a Bowie en el momento exacto en que su carrera sale a la superficie después de unos noventa complicados en términos de prestigio y potencial.

Además de la banda sonora del musical Lazarus (de los últimos proyectos de Bowie, contemporáneo de Blackstar) y del EP No Plan, con tres canciones no recogidas en el último álbum pero grabadas en sus sesiones, hubo silencio discográfico hasta 2019. En ese año salieron a la venta algunos sencillos editados en vinilo ilustrado (picture-discs) y complementados casi siempre con versiones inéditas en vivo. Pero en el año en que todos esperábamos el astringente box set dedicado a Tin Machine, lo único que obtuvimos fueron ocho canciones en vivo de la banda, disponibles únicamente como descarga digital. Digo “lo único” al menos en cuanto al proceso lineal de repaso de la discografía porque, saltándose esta pauta, apareció en 2019 una serie de EPs en vinilo que recogían demos grabados entre el álbum David Bowie de 1967 y el David Bowie de 1969: Spying Through a Keyhole, Clareville Grove Demos y The “Mercury” Demos, después reunidos en un box set (ahora sí disponible en vinilo y en CD) titulado Conversation Piece, especialmente valioso para los fans de las etapas más tempranas de Bowie. Esta edición final sumó más canciones y, en especial, una mezcla nueva (que conmemora el quincuagésimo aniversario) del álbum aparecido en 1969.

"El problema —por así decirlo— era que después del mejor momento artístico de Bowie (entre Station to Station y Scary Monsters) seguía el nadir de su trayectoria, en

particular Tonight y Never Let Me Down".

EL FUTURO

Hay que mencionar también el documental David Bowie: The Last Five Years, de 2017, que ofrece una sólida narración de la etapa tardía en la vida y carrera de Bowie, así como los libros editados después de su muerte, que incluyeron versiones actualizadas de biografías clásicas (como Starman, de Paul Trynka), biografías nuevas (por ejemplo la excelente David Bowie, A Life, de Dylan Jones, ensamblada de manera coral con los testimonios de amigos, colaboradores y allegados del músico).

Por otro lado hay sendos ensayos y libros de referencia, entre los que hay que destacar, respectivamente, el hermoso Bowie, de Simon Critchley (editado en español por Sexto Piso) y Ashes to Ashes, de Chris O’Leary, que continúa el trabajo comenzado por ese mismo autor en 2015, con Rebel Rebel. Ambos libros ofrecen una guía cronológica canción-por-canción de la discografía, tan inspirada como documentada (la fuente ineludible sigue siendo The Complete David Bowie de Nicholas Pegg).

¿Y el futuro? Sólo podemos especular. Es posible que en 2020 aparezca el box set de Tin Machine, o también algún otro concierto de las giras Serious Moonlight y Glass Spider. Hasta ahora, lo anunciado el pasado 8 de enero es un EP titulado ChangesNowBowie, que incluirá nueve canciones grabadas a fines de 1996 y cuya venta está prevista exclusivamente para el record store day, el 18 de abril.