Fotos Especial
Durante el verano de 1989, Pamela Anderson fue con sus amigos a un partido de los Leones de Columbia Británica, en el BC Place Stadium. Llevaba puesta una camiseta de Labatt, una marca de cerveza canadiense. Su imagen en las pantallas del estadio de fútbol provocó un escándalo colectivo, lo que dio paso a que la hicieran bajar al campo para recibir una ovación de la multitud.
Desde ese momento se convirtió en modelo de la emblemática bebida. Pero ése no fue el único logro que alcanzó esa tarde: Playboy también se fijó en ella y la convirtió en la portada de octubre de 1989.
“El fotógrafo me hizo las tomas en un único carrete porque estaba nerviosa y vomitando. Entonces vi las imágenes y, desde ese momento, fue difícil dejarme la ropa puesta. Yo era dolorosamente tímida antes, pero me di cuenta de que a nadie le importa cómo seas desnuda, excepto a ti. La gente se preocupa más de sí mismos y de sus defectos”, recuerda Anderson de aquella sesión, en un adelanto de la entrevista que le hizo el actor James Franco para acompañar las gráficas tomadas por Ellen Von Unwerth en la Mansión Playboy, que saldrán publicadas el próximo 11 de diciembre.
Se trata del último número de la mítica revista que lleva una mujer desnuda en sus páginas, luego de que hace dos meses la publicación, fundada por Hugh Hefner en 1953, anunciara que dejaría de publicar desnudos en sus páginas, a partir de marzo de 2016, para recuperar audiencia, ganar nuevos y más jóvenes lectores y adaptarse a los tiempos de Internet.
Según han dicho los editores, “para cerrar esta era en la historia de la revista, sólo tenía sentido poner en su portada a la playmate más famosa de la historia: Pamela Anderson”. Desde 1989, la actriz y modelo canadiense ha protagonizado 14 portadas y 15 reportajes.
Antes de aceptar la propuesta de Hef-ner, Anderson pidió permiso a sus dos hijos: Brandon, de 19 años, y Dylan, de 17. “Se lo consulté primero a mi hijo mayor y me dijo: ‘Mamá, somos mayores, ya no estamos avergonzados de ti. Pensamos que eres genial y tienes
que hacerlo”.
Anderson no esperaba que la llamaran para protagonizar esta última portada. “La gente me preguntaba si volvería a posar para Playboy, pero yo pensaba que no me lo volverían a pedir, que estarían cansados de mí. Pasé años difíciles, me sentía un poco insegura porque todo el mundo se hace mayor. Así que cuando Hef me llamó, no pude evitarlo”.
“Lo pienso y echo de menos los días de Playboy. Había tanto glamour, tanta galantería, tanta gente inteligente, y activismo y arte (...) Soy feliz de haber formado parte de ello”, concluye Anderson.
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