Fue hace poco más de medio siglo que apareció por primera vez en la televisión El Chapulín Colorado, una de las más simpáticas y peculiares sátiras de superhéroes, fiel reflejo de una época en la que la candidez permeaba el entretenimiento, resultado, para bien y mal, del humor simple perfeccionado para el consumo popular por Roberto Gómez Bolaños Chespirito. Se presentaba a un salvador atolondrado, pero con una profunda humanidad y mucho corazón, como el escudo que lleva en su uniforme, con lo cual se ganó un lugar en el gusto del público e incluso se sobrepuso al menosprecio intelectualoide que con el paso de los años surgió en ciertos sectores.
- El Dato: La serie puede verse de lunes a viernes a las 15:00 horas en Cartoon Network, con repeticiones los fines de semana. Además, en HBO Max, los episodios estarán disponibles cada semana.
Mientras se mantenía en la pantalla chica, El Chapulín Colorado fue protagonista de una exitosa historieta lanzada en 1974, la cual llegó a venderse en diversos países de Latinoamérica e incluso fue inspiración para el Hombre Abeja en Los Simpson, y tras despedirse en los años 90, regresó a través de una serie animada realizada en 2015, la cual, pese a lo convencional de su propuesta, completó cinco temporadas conformadas por 74 episodios, y luego reapareció en las consolas gracias al videojuego Fortnite. Sin embargo, es hasta ahora que con la serie Los Colorado, recientemente estrenada en HBO Max, que por fin cuenta con una producción en la cual no sólo rescatan todos aquellos rasgos entrañables y divertidos que llevaron al personaje a formar parte de la idiosincrasia mexicana, sino que les sacan provecho y los enriquecen.
De entrada, al presentar sus batallas contra el crimen y la vida doméstica junto a su comprensiva esposa, sus vivaces hijos y su socarrona madre —quien es su respaldo para el trabajo—, lo cual le da cierta universalidad, mantienen el vínculo que siempre ha tenido con el ciudadano promedio y desarrollan episodios que recurren a la fórmula tipo sitcom, como cuando se le complica llegar a tiempo a cumplir compromisos familiares o momentos en los que sus pequeños intentan ocultar en casa a un muy extraño fugitivo.
En la ambiciosa producción están presentes los rasgos camp del concepto original, que adquieren identidad y se vuelven lo suficientemente llamativos para que las emblemáticas frases, “no contaban con mi astucia”, “síganme los buenos” y “mis movimientos estaban fríamente calculados”, entren a un ritmo acorde a nuestra actualidad y los chistes vuelvan a funcionar.
Por otro lado, también tienen el cuidado de darle un nuevo sentido a la existencia y funcionamiento a elementos clásicos como la “Chiquitolina” y sus efectos colaterales, las “antenitas de vinil” que, además de anunciar los peligros cercanos, responden a la famosa expresión “¿Y ahora quién podrá ayudarme?”, razón por la cual es que nuestro héroe mexicano aparece inmediatamente después de que ésta se pronuncia; el “chipote chillón”, que no le pide nada en versatilidad al martillo de Thor, o la inclusión de un vehículo capaz de viajar por el tiempo y las multirrealidades, lo cual explica por qué en el viejo programa de Roberto Gómez Bolaños se le podía ver en aventuras que iban del viejo Oeste a la Segunda Guerra Mundial.
También resalta la recuperación de la gran mayoría de los personajes ya conocidos, pero rediseñados para tener sus propias historias dentro de un universo con continuidad. De esta mannera nos encontramos desde aliados como el Profesor Inventillo, quien le ayuda con los gadgets hasta villanos que van del Pirata Alma Negra y su tripulación (Panza Loca y el Profesor Popov), que libera del hielo al cavernícola Chilpandolfo, hasta el Doctor Panchestein, quien provoca una epidemia zombi con piñatas Kaiju incluidas, pasando por Rufino Rufián y Minina, secuaces de Tripaseca, enemigo del Chapulín desde que eran niños, antecedente que ya se había apuntado en la televisión, y que aquí no sólo mantienen, sino que lo relatan.
Quizás el principal acierto es el apartado animado, que sin ser espectacular, resulta más que digno para el producto promedio del mercado. El estilo de trazo desilachado para los fondos y algunos escenarios, los cuadros de texto para establecer los cambios de lugar, las onomatopeyas saltando hacia la pantalla y los globos de diálogo con diferentes tipos de letras y símbolos, lo conectan con los cómics y una marcada estética lúdica que se complementa con la estridencia de los encuadres en picadas y contrapicadas llevadas al extremo, para ser el lienzo ideal de la comedia física.
Cierto que le hubiera caído de maravilla un poco más de ingenio y acidez a la trama, y algo de elaboración a los cierres de las situaciones que a veces se precipitan y caen por completo en el lugar común. Sin embargo, estamos ante la mejor de las producciones animadas que se han realizado sobre la franquicia creada por Chespirito. Ahora sí, bajo la dirección de Gabriel y Rodolfo Riva Palacio, los estudios Huevocartoon le pusieron lo que su nombre indica. Los episodios se transmiten diariamente hasta el 14 de enero por Cartoon Network, y en HBO Max ya están disponibles cinco de ellos e irán estrenando uno nuevo de forma semanal.


Chapulín Colorado
Personalidad: torpe, miedoso y sin superpoderes, pero con una gran determinación
Armas: chipote chillón, chicharra paralizadora y pastillas de chiquitolina


