La tarde de ayer la Sociedad de Autores y Compositores de México (SACM) celebró el Día de las Compositoras y los Compositores con una comida que reunió a cientos de invitados en el Centro Cultural Roberto Cantoral, en la Ciudad de México. Entre mesas largas, música en vivo y saludos afectuosos, figuras de distintos géneros y generaciones, tales como Martín Urieta, Leonel García, Chela Lora, Mariana Seoane, César Acosta, integrantes de Los Ángeles Azules, Alex Syntek y una larga lista de creadores, convivieron para reflexionar sobre los desafíos actuales del artista en un entorno cada vez más digital y automatizado, el cual pone en peligro los derechos de autor.
La conmemoración no es menor. Desde 1965, la fecha rinde tributo al oficio que sostiene buena parte del imaginario musical del país. Pero este año la efeméride tuvo un acento distinto: la urgencia de impulsar reformas que aseguren el derecho de autor en plena expansión de la Inteligencia Artificial.
- El Dato: Gracias a un acuerdo en 2025 este año en Cinépolis, se difundirá el spot que busca crear conciencia sobre la importancia de fomentar los Derechos de Autor.
El ambiente festivo convivió con discusiones serias y un consenso transversal: el futuro creativo debe blindarse.
Roberto Cantoral Zucchi, director general de la SACM, lo resumió con claridad: “Estamos festejando un año más el Día del Compositor… congregamos autores de todos los estados para compartir esta fecha tan especial”, expresó. Pero enseguida marcó la agenda: “Estamos buscando trabajar para poder hacer reformas… es importante proteger al autor contra las nuevas tecnologías, la Inteligencia Artificial, toda esa parte que ha sido muy importante valorarla para poder coexistir con ellas”.
Cantoral matizó que la SACM no pretende frenar la innovación, sino ordenar el terreno jurídico: “No estamos en contra, pero sí queremos de alguna manera que se protejan los derechos”. Su planteamiento fue recibido con asentimientos de toda la sala y con una preocupación técnica adicional: el registro de obras producidas o asistidas mediante IA. “La Inteligencia Artificial también es una herramienta importantísima para los autores… así como un autor usa una guitarra o un piano para hacer una canción, puede utilizar la IA”, explicó. Sin embargo, advirtió un riesgo mayúsculo: “Si las obras de Inteligencia Artificial no se registran y se suman al dominio público, entonces todos los usuarios van a utilizar ese tipo de música y no van a pagar derechos”.
Otro punto crítico fue el auge de voces sintéticas construidas a partir de intérpretes reales. Si bien la SACM gestiona la composición, Roberto Cantoral detalló que hay preocupación entre actores, locutores e intérpretes: “Se está trabajando con las autoridades para ver la manera de regular y que nadie pueda utilizar la voz de un artista sin autorización”. El fenómeno ya circula en redes, donde se viralizan piezas que imitan la voz de Luis Miguel o Juan Gabriel.
El diagnóstico encontró eco en Leonel García, integrante de Sin Bandera, quien subrayó que la IA se alimenta del acervo creativo humano: “Usa la información de todos los autores que hay en la historia… no sale de la nada”. Para él, la discusión no es estética sino económica: “Eso merece también un reconocimiento… no nada más verbal, sino también económico por parte de quien usa esa información para monetizar”.
Más allá del debate tecnológico, la jornada evidenció una realidad: la industria digital genera ingresos millonarios, pero distribuye porcentajes mínimos a los creadores. García fue contundente: “Cuando ves cuánto dinero se genera y cuánto va a dar a los artistas, es espeluznante lo poco que va”. Coincidió además en la necesidad de organización gremial para negociar mejores condiciones: “Urge hacer algo, todavía no veo con claridad dónde, pero hay iniciativas para unir a los intérpretes”.
El espíritu del encuentro quedó fijado en una frase del director, Roberto Cantoral Zucchi: “La misión de la SACM es salvaguardar la creación humana ante los nuevos desafíos tecnológicos”, finalizó.