Estrena Sobriedad Me Estás Matando

Raúl Campos: Nos interesa recuperar la confianza del público

La ópera prima filmada sin apoyos del gobierno cuestiona la idea de la estabilidad emocional; apuestan por una historia de humor negro

Escena  de la película Sobriedad me estas matando
Escena de la película Sobriedad me estas matando Foto: Cineteca

Sobriedad Me Estás Matando, ópera prima del director Raúl Campos, llega a las salas de cine de todo el país bajo el sello de Cinépolis Distribución, con un lanzamiento nacional de 350 copias. Escrita por Octavio Hinojosa, Félix de Valdivia y el propio Campos, la cinta se inscribe en el terreno de la comedia negra para abordar, sin concesiones, los claroscuros de la adultez, la adicción y la fragilidad emocional.

Protagonizada por Octavio Hinojosa, junto a Alfonso Borbolla, Maya Zapata, Mónica Dionne, Elsy Reyes, Félix de Valdivia, Hugo Stiglitz y Hugo Catalán, la historia sigue a Raffi, un hombre cercano a los cuarenta años que ha pasado 17 entrando y saliendo de centros de rehabilitación. Tras perder su último refugio, el personaje intenta reconstruir su vida sometiéndose a una normalidad que pronto revela su lado más opresivo.

  • El Dato: La trama explora el miedo a madurar y la deconstrucción de la masculinidad en la edad adulta, todo bajo un contexto de comedia negra buscando “no ofender”.

“La sobriedad también puede ser un lugar desagradable si no sabemos quiénes somos sin el caos”, afirma Raúl Campos a La Razón, quien explica que la película nació desde una etapa de crisis personal y profesional. “Venimos de un año en el que nos rechazaron muchos proyectos, se nos cayeron shows y dijimos: vamos a escribir la película que nadie nos deja hacer”, recuerda el director.

El guion se desarrolló de manera acelerada, pero con una claridad poco común. “Le dimos cinco o seis vueltas”, señala Hinojosa. “Desde el primer día estábamos en la misma página. Teníamos muy claro el tono y lo que queríamos contar”. La única discusión prolongada surgió al definir el desenlace. “Fueron cuatro horas de debate sobre nuestra identidad como película”, dijo Campos. “Ese momento fue realmente clave para encontrar la honestidad del final”.

El proceso de producción se realizó al margen de los esquemas habituales. Sobriedad Me Estás Matando no contó con apoyos de fondos públicos ni plataformas. “La hicimos tres amigos, sin Eficine, sin Focine, sin Estado. Fue un salto mortal sin red”, admite el director. El rodaje se completó en tres semanas y, desde la escritura hasta el primer corte, el proyecto tomó nueve meses. “Fue complicado, pero también muy afortunado, porque se sumó un gran equipo que creyó en la historia y apostó por ella”, agrega.

Tras su estreno mundial en el Festival Internacional de Cine de Morelia, la película fue seleccionada en el Warsaw International Film Festival, el Hof International Film Festival y el Virginia Film Festival, consolidando la voz autoral del proyecto. El siguiente reto fue encontrar distribución. “Ése es el momento más estresante”, reconoce Raúl Campos. “Cuando sales de la burbuja de la producción y la película se enfrenta al público”.

Para Octavio Hinojosa, el respaldo de Cinépolis Distribución representa una oportunidad poco común para una propuesta de riesgo. “Lo más importante para cualquier cineasta es que su película sea vista”, afirma. “No es una comedia de fórmula, no es una historia cómoda, y aun así llega a todo el país. Eso nos tiene emocionados”.

Más allá del estreno, la cinta dialoga con el estado actual del cine mexicano. “Está dominado por el cine extranjero y polarizado entre películas comerciales y cine autoral que nadie ve”, considera Campos. “Nos interesa recuperar la confianza del público, ofrecerles algo distinto, que los haga reír, incomodarse y reconocerse”.

Hinojosa coincide en que la crisis del sector también abre posibilidades. “El cine está en crisis en todo el mundo, no sólo aquí. Pero estos momentos permiten reorganizar la forma en la que trabajamos y cómo nos comunicamos con las audiencias”. Y concluye: “No podemos victimizarnos. Es nuestra responsabilidad volver a tejer esa conversación. Cada boleto cuenta”.