En plena temporada de premios a lo mejor del cine del último año, hoy se estrena en cines mexicanos Amélie y los secretos de la lluvia, producción francesa nominada al Oscar como Mejor Largometraje Animado, una adaptación fílmica de la novela Metafísica de los tubos, escrita por Amélie Nothomb, quien cuenta la emotiva historia de una niña belga que vive en Japón con su padre, madre, hermano y hermana, siendo la integrante más joven de su familia.
Como parte del equipo se encuentra la productora mexicana Nidia Santiago, quien llegó a ésta gracias a su trabajo previo con la compañía cinematográfica independiente Ikki Films en Francia.
- 40 nominaciones suma la cinta animada en esta temporada de premios
“Empezamos a trabajar en ella desde el año 2018, de hecho, sus directores conocían el trabajo que hacíamos en Ikki, porque siempre hemos estado enfocados principalmente en animación y ya habíamos tenido varios cortometrajes premiados, además de uno nominado al Oscar, ellos querían hacer la adaptación del libro y tenían un enfoque de hacer una película que encajaba justamente con lo que veníamos haciendo en la compañía”, reveló en entrevista con La Razón.

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Compartió que fue un proceso largo. Lo que más les tomó tiempo fue “adaptar la novela porque es muy densa y muy filosófica, nos tardamos casi dos años para escribir el guion e ir a buscar financiamientos, lo escribimos al mismo tiempo que estábamos en preproducción e incluso durante una parte de la producción, tuvimos un proceso de escritura bastante largo para mejorar el arco narrativo de Amélie y hacerlo más sencillo, más sensorial”.
La historia trata temas delicados como las fatales consecuencias de la guerra, la trascendencia de la personalidad y afrontar la muerte a una edad temprana, todo a través de la mirada inocente de una niña de dos años y medio de edad sumamente perceptiva e inteligente que opta conscientemente por vegetar durante sus primeros años de vida, autoproclamándose Dios y negándose a manifestar sus emociones en un inicio, al menos hasta que descubre el sabor del chocolate y se enfrenta tanto al temor como al enojo por la pérdida de seres queridos.
“Son temas que los niños se cuestionan desde muy temprano. En la época en la que empezamos a leer el libro para darle forma al guion mi hijo tenía tres años y las preguntas que se hacía Amélie eran las mismas que me hacía mi hijo ya en esa época, también otros miembros del equipo tenían hijos pequeños y todos encontramos un lazo directo hacia la obra. Fue muy importante poder contar esta historia a la altura y tomando en cuenta que los niños entienden muchas cosas”, señaló.
“Era difícil encontrar las imágenes adecuadas para contar esta historia porque ¿cómo le explicas a un niño que su abuelita o abuelito acaba de morir?, ¿cómo le explicas la guerra? Vivimos en un mundo y en una actualidad terribles donde los niños, desgraciadamente, se dan cuenta de todo lo que pasa. Tienes que explicarles la dureza del mundo porque me parece que es primordial para los seres humanos que estén conscientes de la realidad”, siguió.
Sobre cómo se siente con la nominación al Oscar expresó que le hace muy feliz que la película pueda tocar a un público amplio y que este pueda conocer a Amélie, “me gusta hacer películas que la gente pueda ver e identificarse con ellas, y tener esta nominación también hace que la gente pueda interesarse más en nuestro trabajo”, compartió.

