A dos años del estreno de la primera temporada, Chiquis Rivera vuelve a abrir las puertas de su vida con la segunda entrega de Chiquis Sin Filtro, la docuserie que llega hoy a la plataforma ViX Premium con 12 episodios que prometen mostrar la etapa más introspectiva de la artista.
Si en la primera temporada el foco estuvo en su carrera y en su intento por conquistar al público mexicano, en esta nueva entrega el relato gira hacia un terreno más personal: su proceso de sanación emocional, el matrimonio y la posibilidad de convertirse en madre.
“La primera temporada era mucho sobre mi carrera, sobre conquistar a México y demostrar que sí hablo español. Pero después empecé a sentir algo diferente, algo que necesitaba cambiar dentro de mí”, explicó ayer la cantante durante la presentación de la serie.
Ese momento de pausa, asegura, fue necesario para replantear su vida y su rumbo artístico. “Yo pensé que tal vez ya no iba a cantar o que tenía que hacer otra cosa, pero en realidad lo que necesitaba era darme un espacio y atención”.
Las cámaras acompañan a Chiquis Rivera durante un proceso de introspección que incluye terapia, reflexiones espirituales e incluso ceremonias de sanación que marcaron un punto de quiebre en su vida. Uno de los temas más delicados que decidió compartir fue su deseo de convertirse en madre y los miedos que la acompañaron durante años.
“Lo más difícil de compartir fue el tema de ser mamá. Tenía mucho miedo como mujer, física, mental y emocionalmente. Yo cuidé a mis hermanos y sé lo que implica esa responsabilidad”, relató.
De hecho, ese anhelo fue el detonante para iniciar un proceso de transformación personal. “Querer ser madre fue lo que me hizo detenerme y preguntarme qué tenía que cambiar para poder estar lista. Fue ahí cuando empezó todo este trabajo interior”, detalló.
Además, la artista también habla de las críticas y ataques que recibió durante años por su físico, especialmente por su peso, situación que asegura marcó profundamente su autoestima al inicio de su carrera.
“Al principio fue lo más difícil porque no hablaban de mi música, hablaban de mi cuerpo. Había muchas críticas y comentarios muy crueles”, recordó. Con el paso del tiempo, explicó que aprendió a no centrar su vida en esas opiniones y a priorizar su bienestar emocional. “Ya no siento la necesidad de estar aclarando o defendiendo todo. Con el tiempo mi trabajo ha hablado por mí”, afirmó.
La docuserie también muestra momentos de su matrimonio con Emilio Sánchez, con quien comparte escenas de su luna de miel y conversaciones sobre su vida juntos.
“Los dejé entrar a mi corazón y a mi matrimonio, algo que antes reservaba más. Esta es mi manera de seguir conectando con la gente que me sigue”.
La hija de la fallecida cantante Jenni Rivera, revela una nueva etapa musical en la que apuesta por un sonido folklórico-pop y por la independencia creativa. “Es música que siempre quise hacer, pero me daba miedo. Ahora mi sonido es completamente diferente y me siento libre de mostrar algo nuevo”.
Para el productor Sebastián Jiménez, la nueva temporada representó un reto narrativo, pues la vida de la cantante cambió radicalmente tras su boda.
“La segunda temporada fue más compleja porque Chiquis ya estaba casada. Teníamos que asegurarnos de que Emilio se sintiera cómodo frente a las cámaras”, comentó.
“La producción se extendió durante ocho meses y la acompañamos en distintos momentos, desde su hogar en Los Ángeles hasta viajes internacionales en seis países. Francia fue una sorpresa que preparó su esposo”, concluyó el realizador.