Si bien el manga del que surge pasó sin pena ni gloria en el país del sol naciente, la adaptación animada de Rooster Figther, cuyos episodios se estrenan en Disney Plus de forma semanal y en simultáneo a su lanzamiento internacional, está llevando a su emplumado protagonista a cantar fuerte de este lado del océano.
El concepto creado en 2020 por el artista Shū Sakuratani sigue a un gallo -si, un gallo con cresta, pico y todo- y sus andanzas por un Japón contemporáneo donde se han desatado inesperados ataques de demonios mutantes colosales, quien en su afán de enfrentar a aquel que devoró a su hermana, termina por tomar el rol de defensor de la humanidad.
Hasta aquí no hay demasiadas novedades, pero la gran peculiaridad, y quizás la razón por la cual en Asia su versión impresa no fue recibida con mucho entusiasmo, es que a diferencia de lo usual en estas producciones cuando se utilizan animales como personajes centrales, este no es antropomorfo y no cambia su manera de comunicarse. Aunque los espectadores podemos escucharlo hablar, las personas en la ficción no, para ellos solo emite cacareos y sigue siendo un ave de corral. Un juego de percepción muy similar a los pasajes incluidos en la divertida serie cartoon Animaniacs, donde un pollo gigante llamado Kikiri Boo lograba engañar a todos al hacerse pasar por humano y ejercer diferentes oficios, solo que ahora es aplicado al revés para generar el chiste.

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Lo interesante también viene con el replanteamiento de los monstruos tipo Kaiju, aquí llamados Kijuu. Pues además de que refieren al folklore nipón, surgen a partir de los momentos de angustia, dolor o frustración de ciudadanos que en muchas ocasiones son de buenos sentimientos, convirtiéndoles así en una representación del estrés y los trastornos que aquejan a las sociedades modernas, y a partir de ello elaborar espectaculares batallas llenas de secuencias vertiginosas contrapuestas con congelamientos que transforman el estilo visual para acentuar el dramatismo o el humor según se requiera, las cuales dejan reflexiones importantes sobre la convivencia.
Hay que señalar que no escapa a ciertos convencionalismos, dígase la inclusión del compañero sidekick para generar ternura, o la estructura episódica de “El Monstruo de la semana”. Sin embargo sobre tal base le da la vuelta a la clásica historia de venganza y honor con guerreros crepusculares tipo Ronin recorriendo poblados al estilo de las películas de Kurosawa, de series como Kung fu, que protagonizara David Carradine en los 70s, o la extraordinaria y más reciente Samurai Jack de Genndy Tartakovsky; para entregar así una insólita épica del absurdo sostenida por un héroe errante improbable, que al satirizar las convenciones del western y del melodrama, entre la sorna recupera valores universales. Sin duda hay que seguirle el ritmo a Rooster Figther, anime ya disponible en Disney Plus, y por supuesto darle un vistazo a la obra original en papel publicada por Panini Manga.
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JVR

