“La imaginación esta noche todo lo puede”, dice parte de la letra de “Juegos de seducción” y ayer en el Palacio de los Deportes, la banda Soda Stereo logró medianamente que el holograma de Gustavo Cerati, junto con los músicos Charli Alberti y Zeta Bosio, hicieran sentir como si el cantante argentino siguiera vivo, a casi 12 años de su muerte.
Para unos significó revivir aquellos conciertos en los que la banda argentina tocó con la alineación completa, para las generaciones más jóvenes fue hacer un sueño realidad, ver en un show a su ídolo, aunque ahora gracias a los artificios de la tecnología y por eso una fan cargaba el cartel que decía: “Una eternidad para este instante”.
- El Dato: MÁS DE 15 MIL personas acudieron al espectáculo en el Palacio de los Deportes. Serán 30 conciertos los que darán en 8 países.
Había curiosidad, incredulidad y duda sobre si el holograma lograría que se sintieran en un espectáculo con Gustavo Cerati, líder de la agrupación. Incluso también rechazo, como lo expresó a La Razón un joven que forma parte del personal del Domo de Cobre: “Sí me gusta Soda Stereo, pero no pagaría por un holograma. En fin, cada quién”.
El comienzo fue con el pie izquierdo, con dos horas y 16 minutos de retraso. Cuando ya el público estaba de pie impaciente con el grito al unísono de “culer…, culer…, culer….”, este se transformó en exclamaciones de emoción y alegría en cuanto se apagaron las luces del recinto para que sonara “Ecos”.
A partir del tema “Juegos de seducción” el Cerati virtual hizo acto de presencia en el escenario con su guitarra Jackson azul en las manos. La luz era tan oscura que apenas se alcanzaba a ver de cuerpo entero con un atuendo azul.
Para “Nada personal” se hicieron acercamientos del avatar virtual en las pantallas laterales y se apreció una mezcla de algo humano y artificial un tanto inexpresivo, pero los fans se encargaron de darle la emoción que la tecnología no brindaba en ocasiones.
Algunos fanáticos miraban concentrados y serios, otros cantaban con una emoción desbordada. Algunos más comentaban, “sí se ve de repente mecánico” o “qué extraño”.
El holograma es una combinación de Inteligencia Artificial con un render en tercera dimensión creado con miles de grabaciones del inolvidable tour Me verás volver, el último que dio la alineación completa de Soda Stereo y que significó un reencuentro desde su separación en 1997 por diferencias creativas.
Mientras hoy cantantes como Jorge Drexler cantan sobre las inquietudes que genera la IA y nuestra relación con la tecnología, Soda Stereo emprendió la gira Ecos para revivir los tiempos en que aún estaba Cerati y, de paso, volver a la época sin celulares, pues se pidió no tomar fotos ni videos, aunque no siempre se logró.
Cuando la pantalla hacía acercamientos al holograma de Cerati no se escuchaban gritos que normalmente hay cuando el líder de una banda aparece en escena, aunque sí sonó “oé, oé, oé, Soda, Soda”.
En “Cuando pase el temblor”, uno de los grandes clásicos de Soda Stereo, el público gritó efusivo y el escenario se iluminó de azul. En los conciertos habituales se da paso a la improvisación, pero aquí había un show calculado y a veces tan perfecto como artificial. Aún sin músicos y sólo el holograma casi imperceptible para la vista en la tarima, con este éxito todos se dejaron llevar por la emoción y cantaron de principio a fin. Fue como escuchar sólo una pista musical.
Para “Luna roja” volvieron Charli Alberti y Zeta Bosio con el avatar de Cerati. Y ya cuando habían pasado nueve canciones vino la disculpa por el retraso: “Buenas noches, México, qué lindo, gracias por la paciencia, tuvimos inconvenientes. Qué lindo reencuentro”, dijo el baterista.
Al tocar el turno de “En la ciudad de la furia”, otro de los grandes éxitos del rock en español, los fanáticos cantaron a todo pulmón la letra, mientras el cantante virtual aparecía en las pantallas laterales, sin lograr que transmitiera la fuerza interpretativa de Cerati, a quien esto escribe, pero sí se veía la emoción desbordada de quienes estaban hasta delante de la pista.
Al cierre de esta edición aún faltaban varios temas, como “Persiana americana”. La sensación hasta ese momento era de emoción y extrañeza por este formato de concierto. Todavía quedaba la duda si este holograma de Cerati alcanzaría los niveles de emoción que han generado las proyecciones de los conciertos de Juan Gabriel en el Palacio de Bellas Artes.


