Hace apenas unos años sería imposible que un adolescente, desde la computadora de su casa, convenciera a Hollywood de producir una película. Hoy esa historia ya existe. La protagoniza Kane Parsons, quien convirtió The Backrooms en un fenómeno mundial de YouTube antes de ser fichado por A24 para llevar ese universo al cine.
El joven realizador nunca imaginó que un cortometraje creado de forma independiente cambiaría su vida. “Nunca hice ese primer corto pensando: ‘Voy a demostrarle a Hollywood que esto puede convertirse en una película’”, reconoció durante una entrevista. Su caso no sólo abrió una puerta para él; generó una discusión que atraviesa a toda la industria: ¿los creadores digitales están cambiando para siempre la forma de hacer cine?

Un caso similar es el del creador de contenido estadounidense Curry Barker con su thriller de terror Obsession. El filme del ahora director costó menos de un millón de dólares y ya superó los 155 millones de dólares en la taquilla mundial.

¿Qué pedir en el restaurante de Salt Bae en CDMX para evitar cuentón de $40 mil como Aldo de Nigris?
Hace poco más de una década, un caso como éste habría parecido una excepción. Sin embargo, hoy comienza a perfilarse como una tendencia. Antes de convertirse en director de Lights Out, Annabelle: Creation y Shazam!, el sueco David F. Sandberg también era un creador independiente que publicaba cortometrajes de terror en Internet. Él mismo ha contado que el video que transformó su carrera nació como una pieza para un concurso y que fue el público quien terminó impulsándolo hasta Hollywood.
Lo que entonces parecía un golpe de suerte hoy encuentra eco en historias como las de los hermanos Danny y Michael Philippou, quienes pasaron de producir videos para su canal RackaRacka a dirigir Talk to Me; en el salto de Markiplier hacia el largometraje con Iron Lung o en el creciente reconocimiento que ha obtenido Curry Barker gracias a sus producciones de terror en YouTube.

Para el director mexicano Fabio Colonna, entrevistado por La Razón, estos casos dejan claro que el talento ya no depende de los caminos tradicionales. “Vemos cómo los avances tecnológicos y las redes sociales han ayudado mucho a fomentar nuevas voces y narrativas que encuentran su apogeo en internet”, afirmó.
A su juicio, la audiencia comenzó a buscar historias distintas a las que ofrece la industria y eso permitió que proyectos independientes encontraran millones de espectadores sin pasar primero por festivales o grandes estudios.
- El Tip: LAS DOS películas más comentadas y taquilleras, The Backrooms y Obsession, las dirigen youtubers
El fenómeno también refleja un cambio tecnológico sin precedentes. Herramientas como Blender permitieron que artistas independientes desarrollaran efectos visuales con presupuestos mínimos. Unreal Engine transformó la producción virtual y acercó procesos que antes sólo estaban al alcance de grandes estudios. A ello se suma la Inteligencia Artificial, que agiliza tareas como la conceptualización visual, la limpieza de audio, el doblaje y la previsualización de escenas.
Pero el cineasta Fabio Colonna insistió en que la tecnología, por sí sola, no explica esta revolución. “Ya no es ajeno para nadie que existan casos de éxito muy grandes en la música, en los memes, en las ilustraciones o en las películas que rompen con el procedimiento habitual de la industria cinematográfica”, explicó. “En Internet encontramos cortos independientes que se suben a la red y llegan a tener muchísimo éxito”, añadió el realizador.
- El Dato: EL CORTO Backrooms se publicó en 2022 cuando Parsons tenía 16 años. Tiene 70 millones de reproducciones
La reflexión del cineasta mexicano va más allá del entusiasmo por las plataformas. Consideró que esta transformación responde a una necesidad del público. “Veo un panorama muy bueno, bastante favorable para la humanidad, porque las nuevas tecnologías nos permiten filmar más y responden a la necesidad de la audiencia de consumir nuevas narrativas”, aseguró.
“El cine debe estar al alcance de todos y cada vez vamos a encontrar más cineastas que conquisten audiencias desde su canal de YouTube”, añadió Fabio Colonna.
Sin embargo, el crecimiento de los creadores digitales también abrió un debate dentro del propio gremio. ¿Basta con dominar una cámara, un programa de edición o una plataforma para convertirse en cineasta? ¿O el oficio sigue dependiendo de la formación, la experiencia y el trabajo colectivo?
Marcos Muñoz, director de cine de terror, dijo a La Razón, que ambas realidades pueden convivir. “La apertura a los creadores de contenido muestra que el talento no está confinado a las vías tradicionales. Las redes sociales son una plataforma legítima para descubrir nuevas voces y, en lugar de verlo como una amenaza, es una invitación a alimentarnos como cineastas”, señaló.
La propia experiencia de David F. Sandberg parece darle la razón. Tras llegar a Hollywood reconoció que el éxito en Internet no eliminó la necesidad de aprender a trabajar con grandes equipos, actores y estructuras de producción mucho más complejas. La viralidad abrió la puerta, pero el oficio fue el que le permitió permanecer dentro de la industria.
Quizá ahí se encuentra la mayor enseñanza del largometraje The Backrooms. No demuestra que las escuelas de cine hayan perdido relevancia ni que cualquier video viral garantice una carrera en Hollywood. Lo que confirma es que la industria dejó de mirar únicamente hacia las universidades y comenzó a descubrir talentos donde antes pocos buscaban: en YouTube, en TikTok y en las
plataformas digitales.


