Hace su primer monólogo

Giménez Cacho: No hay transformación sin cambio cultural

En la obra Nocturno expone heridas, memoria y vulnerabilidad; el actor reflexiona en entrevista sobre cuatro décadas de oficio y la precariedad artística

DANIEL Giménez Cacho, el jueves pasado en la CDMX.
DANIEL Giménez Cacho, el jueves pasado en la CDMX. Foto: David Patricio|La Razón

El actor Daniel Giménez Cacho no habla desde la comodidad de quien ya lo ha hecho todo. A 42 años de trayectoria, busca proyectos que lo obliguen a empezar de nuevo, que le provoquen miedo y lo coloquen frente a preguntas que no tienen respuestas sencillas.

En entrevista con La Razón, el actor habla de Nocturno, el monólogo que estrenará el 28 de agosto, pero también abre una conversación mucho más profunda sobre el oficio, la cultura, las condiciones para hacer arte en México y el peligro de que los algoritmos terminen decidiendo qué historias se cuentan.

  • El Dato: El también director, ya trabaja en el guion de su segundo largometraje y tiene otro sueño teatral: montar un Hamlet de gran formato en el Teatro Julio Castillo.

“Siempre trato de escoger algo que signifique la posibilidad de encontrar nuevas maneras de hacer las cosas”, explica el artista. “No soy experto en monólogos, pero quiero abrir muchos márgenes de libertad, permitir que las emociones vengan si vienen y cuando quieran venir. No estoy tratando de decir: en esta parte tiene que llorar. Vamos a generar un clima, un ambiente donde las cosas empiecen a pasar”.

Ese riesgo es justamente lo que lo mantiene vigente. “Hay momentos que debo confesar que tengo miedo. Me da nervio e inseguridad”, reconoce. Pero inmediatamente aparece la experiencia como contrapeso: “También tengo 42 años de trayectoria y eso me da confianza. Digo: cállate y deja que eso suceda”.

En Nocturno, escrita por el estadounidense Adam Rapp y dirigida por Francisco Franco, interpreta a un hombre cuya vida queda destruida después de cometer un homicidio imprudencial.

La culpa, la pérdida, la memoria y la posibilidad de reconstruirse atraviesan una historia en la que la literatura, la música y la poesía se convierten en verdaderos refugios.

Para Giménez Cacho, sin embargo, la verdadera materia de la obra está en aquello que el actor deja de esconder.

“Estas buscando quién eres, qué te mueve. De pronto dices: mira, te pasó una cosa en la mañana y en la noche ya quieres decir algo. Ahí está tu vida, tu pasado, de qué estamos hechos, nuestras heridas, nuestros traumas”, señala el también actor de Bardo, falsa crónica de unas cuantas verdades.

Define al escenario como un espacio privilegiado para la libertad. “El teatro es la gran posibilidad de noche a noche seguir conociéndote, profundizándote”, afirma. Y va más lejos: “Es diseñado justamente para hablar de lo que no se puede hablar; de lo que tu papá no quiere que digas, de lo que socialmente está prohibido, de lo que duele, de lo que asombra, de lo que alegra”.

Esa defensa del arte lo lleva directamente a hablar de la realidad cultural mexicana. Observa una cartelera de teatro amplia y diversa, pero advierte que detrás de ella existen condiciones difíciles para quienes intentan convertir el arte en una profesión.

“Las condiciones son precarias. Para quien empieza, para quien pretende vivir de esto, es muy difícil, mucho, muy difícil”, sostiene Giménez Cacho. Y cuestiona que la cultura siga sin ocupar el lugar que, considera, debería tener en el desarrollo del país: “No puede haber ninguna transformación si no pasa por un cambio cultural”.

Su preocupación también alcanza al cine y a las plataformas digitales. El actor reconoce que éstas abrieron posibilidades de producción y trabajo que antes parecían imposibles, pero advierte que la concentración del poder puede terminar reproduciendo el mismo modelo que alguna vez dominó la televisión.

“Pensamos que las plataformas iban a abrir el espectro y democratizar los contenidos”, recuerda el actor de 65 años. “Pero ahora unas cuantas personas están controlando las plataformas y decidiendo los contenidos”.

El problema, dice, aparece cuando el algoritmo comienza a dictar las reglas. “Está costando bastante trabajo meter otros contenidos que no sean los que el algoritmo establece o lo que a la gente le gusta”. Y lanza una advertencia que va más allá de la industria: “Hay que empezar a buscar las grietas, los huecos”.

Mientras defiende esa diversidad, Giménez Cacho también celebra uno de los momentos más importantes de su reciente trayectoria: haber dirigido Juana, su primera película.

“Aprendí un chingo, muchísimo, sobre todo del trabajo colectivo. Para mí es muy importante la colaboración. Llamé a gente muy profesional, hicimos un clima de colaboración y todo el mundo enriqueció”, cuenta.

El reconocimiento llegó también en forma de nominaciones al premio Ariel, pero hay una que tiene un significado especial: la correspondiente a la música de su película, realizada por su hija. “Ésa es la que sobre todo me mató, porque la hizo mi hija”, concluye.

Nocturno

Dónde: Centro Cultural Teatro 2

Cuándo: A partir del 28 de agosto

Viernes: 20:00 horas

Sábados: 18:00 y 20:30 horas

Domingos: 18:00 horas

Precios: desde 1,708 hasta 2,480 pesos


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